sábado, 25 de marzo de 2017

Anastasia - Capítulo 8 -La edad de la inocencia

Quedo deslumbrada al entrar en su apartamento.  El lujo y la amplitud del mismo me sobrecogen  ¿dónde me he metido ?  El piso de Kate es confortable y bonito, pero sin duda, nada tiene que ver con el de Christian.  De sus paredes cuelgan cuadros de firmas importantes. Sobre los muebles esculturas y detalles de altísima firma, y lo que más me extrañá de todo ello, es un magnífico piano ante el gran ventanal del enome salón.  Todo es impecable.  A mano derecha hay una escalera que debe conducir a los dormitorios. Lo observo, cuando su voz me sobresalta

- ¿ Quieres tomar algo?

Yo acepto, necesito algo que me anime ante tanto derroche de lujo.  Sigo sin comprender, y ahora mucho menos, el porqué se ha fijado en mi ¿ qué busca de mi? No tengo una belleza extraordinaria, soy patosa e inegura, visto prendas baratas y además mal conjuntadas, en fin, no me lo explico.  Él, sin embargo, toda la ropa que lleva es impecable, de buen corte cuando seguro está hecho a medida, pero es monocromático: siempre lleva el mismo tono , el gris.  Pero no se le puede negar que lo lleva muy bien, con elegancia y soltura, como alguien que está acostumbrado a llevar buenas prendas.  Para nada lo mismo que yo.
 


Me indica que nos sentemos y me presenta unos folios, algo que no entiendo de lo que se trata. Sirve unas copas de vino blanco muy frio, que pruebo un sorbo, porque la boca se me ha secado; es exquisito y cómo no, de una etiqueta excelente.  Se sienta frente a mi y comienza a explicarme de lo que tratan los folios que ha puesto encima de la mesa

- Es un contrato que ha redactado mi abogado.  Lo del ascensor fue algo insólito que no se repetirá sin antes firmar este contrato. En él queda todo especificado lo que esperas de mí y lo que deseo de tí. Leélo detenidamente y si estás conforme con lo aquí se ha  escrito,  fírmalo, si no es así, no te preocupes. Tengo el helicóptero a tu disposición si deseas irte, no hay problema.  En él queda muy claro la absoluta confidencialidad de nuestra relación.  Si fuera divulgada te llevaría ante un tribunal de justicia. Nadie debe saber lo que hacemos ¿ Has entendido?
- ¡ Claro que lo he entendido ! De todas formas, nunca hablo con nadie de mi vida privada, así que dime donde firmo.
- Deberías leerlo antes de firmar.
-Dame una copia y lo estudiaré cuando llegue a casa.  La verdad, eres demasiado precavido. No creo que el beso del otro día sea algo que sólo nosotros tuvimos. Todas las parejas del mundo se besan y no creo que v ayan por ahí firmando contratos de confidencialidad.  Y ahora quiero saber qué hago yo aquí


Él se ríe algo extrañado de que le haga esa pregunta. No soy tan tonta como para compender que lo que  ocurrirá es que nos acostaremos juntos. Me extiende una mano para que le acompañe a algún sitio de este inmenso universo que es la casa de Grey. ¡ Ya está claro, vamos a un dormitorio! Cogida por su mano, subimos las escaleras y ante nosotros hay un pasillo largo,franqueado por distintas puertas a uno y otro lado.  Todo en colores tenues, muy relajantes y elegantes. A la vuelta de ese mismo pasillo hay una puerta en la que nos detenmos.  Saca una llave de su bolsillo del pantalón y me dice algo que sigo sin comprender:

- Quiero mostrarte esta habitación en la que nos divertiremos juntos. Quiero que la veas antes de seguir adelante. Te repito que si deseas irte, si no estás conforme puedes hacerlo en cuaqluier momento.


¿ Qué habrá tras la puerta ? La impaciencia me consume y le apremio para que abra.  Lo hace y tras dar la luz, su primera mirada es para mi rostro, que es de un asombro infinito ante lo que estoy contemplando y que es la primera vez en mi vida que veo una habitación semejante.  Como toda la casa, es una habitación enorme ricamente amueblada con muebles de caoba  y de estilo, de muy buen gusto.  Una cama en un extremo de la habitación siguiendo la misma línea del resto de los muebles-  A un lado de la cama un sofá Chéster tapizado en piel y frente a todo esto, rodeando las paredes, una serie de artilugios que  no sé para que sirven, pero que me dan la idea de que es de una clase de sexo no habitual, es decir BDSM.  Entiendo que Grey practica esa clase de sexo. Me detengo ante unas varas y le pregunto para qué sirven, me responde que son parte de los juguetes.

Me dan escalofríos al imaginarme la utilización de estos aparatos sobre un cuerpo humano. ¿ Eres un sádico ? le pregunto pero  me responde un término que no tengo ni idea de lo que significa.  Me quedo sin palabras.  O sea que lo que desea hacer conmigo es ésto. Y ahora comprendo el porqué del contrato de confidencialidad. No es muy común practicar sexo con este ritual, al menos no se difunde mucho y he ahí su reserva para no divulgarlo. Y ahora con más motivo no decir  nada, si es que me uno a él en esta práctica, claro.






Pensaba que sería más convencional, pero está claro que me he encaprichado de un hombre que no es nada convencional. El me dice que diga algo, pero es que se me han borrado las palabras de mi cabeza. ¿ Qué puedo decir ? Lo único que ronda por mi mente es que nuestra relación va a ser extraña y que no sé si estoy dispuesta a aceptarla. No habrá cenas románticas, ni cines, ni paseos tomados de la mano como cualquier pareja, y sus palabras aún resuenan en mi cabeza:" no soy romántico,  esas cosas no me van, y mi sexo es del duro ¿ entiendes? ¿ Y si no acepto?, y me responde otra vez con la mayor frialdad del mundo " pues no tendremos otro tipo de relación, no me interesa de otra forma".

Sigo bastante muda; lo último que me esperaba era una proposición de este tipo. No ha soltado mi mano y salimos de la habitación y nos dirigimos a otra que está cerca del cuarto del placer como él lo llama.

-Este será tu dormitorio

¿ Mi dormitorio? Será nuestro dormitorio, porque pienso que dormiremos juntos.  Pero Grey dice que no, que es para mi sola, porque él no comparte cama con nadie.  Otra cosa que me llena de estupor. Mi cabeza es un vendaval de ideas y noticias que voy tratando de asimilar a velocidad de vértigo, porque pienso que lo que vendrá a continuación será el sexo.  Y eso me asusta, porque como a todos los humanos, lo que no conocemos nos asusta; él dice que no me hará daño, que sabré donde están mis límites.  Pero esas palabras lejos de tranquilizarme me inquietan aún más.

- Volvamos abajo - dice - Hemos de charlar de más cosas
-¿ De más? ¿ Qué es lo que viene ahora? Eres una caja de sorpresas - él rie algo nervioso


Me pregunta si hay algo en el sexo que me desagrada ¡ Dios mio, aquí está ! Siento una vergüenza que me muero ¿ Cómo le digo a este hombre que nunca he estado con un chico? Que soy vírgen.  Comienzo a tartamudear.  Las manos me sudan, me muerdo el labio y bajo la vista.  No puedo mirarle de frente. Las mejillas me arden y sus ojos se clavan en mí esperando mi respuesta.  Titubeante comienzo por responder evasivamente, pero él lo capta en el acto, y sus ojos se abren desmesuradamente al comprender lo que quiero decir.  Y entonces monta en cólera y me reprocha el por qué no se lo he dicho antes. ¿ Cómo iba a decir a un desconocido que no había practicado sexo con nadie? ¿ Por qué el no me dijo que tenía un cuarto, para mi del castigo, para él del placer? Y también se lo recrimino, porque tampoco ha sido sincero.

Entonces parece aplacarse, probablemente al verme tan azorada y creo que voy a romper a llorar de un momento a otro porque esta situación comienza a superarme.  No es lo que esperaba en mi segunda cita con él.  Si la primera ya fue un desastre, ésta no se queda atrás..  Todos los hombres quieren ser los primeros en la vida de una mujer, pero claro, Grey, es diferente.  Aunque también pienso que aquí la romántica soy yo, y que a él no le van ese tipo de relaciones, con lo cual es explicable que le dé lo mismo ser el primero o el último.  Se pasa la mano por el cabello, como queriendo dar suelta a algo que está pensando, y yo le miro a intervalos sin saber qué hacer ni qué decir.  No esperaba una reacción de él tan colérica.  Estoy a punto de decirle que me voy, cuando comienza a hablar y nuevamente me deja sin palabras. Sin palabras porque este hombre me ha vuelto loca y ahora descubro que seré un juguete y no una novia:

- Vamos a arreglar la situación


Y tomándome de la mano nos dirigimos por una puesta a otro pasillo, pero éste es en la parte de abajo y también está flanqueado por distintas puertas, todas cerrada. Y volvemos a detenernos, pero ésta vez no hay llaves y creo que ninguna sorpresa.  Abre la puerta que corresponde a su dormitorio tan grande y espacioso como todos.   Sobriamente amueblado, pero con muebles más actuales y en tonos azul con distintos matices.  Me fijo en la cabecera de su cama una enorme y fabulosa marina.  Entramos y enciende la luz, ero una luz tenue, baja de intensidad y muy agradable que hace que el dormitorio sea  acogedor. Me lleva hasta el centro de la habitación y allí suavemente vuelve a besarme y mordisquea on los suyos mis labios.
.
- Voy a hacerte el amor, Anastasia. Iremos despacio, tranquilos, aunque no hayas leido el contrato, ni revisado las normas que he dispuesto para nuestra relación, si es que la aceptas.  No estés preocupada, será un sexo convencional. Así que no te inquietes.Hoy no habrá contrato de confidencialidad ni normas


No deja de sorprenderme, resulta que es tierno y delicado.  Me muestra una faceta que quizás él ignore de sí mismo. Si no va a llevarme a ese cuarto y va a hacerme el amor convencional entonces¿ es  que le gusto?  Y la pregunta queda en el aire.


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