miércoles, 31 de agosto de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 30 - Pastel de chocolate

Después de todos los excesos sexuales, ambos estamos hambrientos. Decido que tengo que hacer unas llamadas mientras ella prepara algo de comida.

- Algo ligero.  No te entretengas. Terminaré pronto y tengo mucha hambre - Se lo digo con mi característica sonrisa que ella sabe interpretar perfectamente, y me lanza una sonrisita, mientras tapa su boca con una mano, como para ocultar  que sabe lo que he querido decir.

Se pone a ello, mientras Taylor y yo entramos en el despacho de vigilancia. Ya han localizado al Charlie Tango, y viene camino de Seattle.  Veremos a ver lo que dicen los ingenieros.  Lamentaría profundamente tener que prescindir de él. En fin,  ya veremos.  Mi otra llamada, la más importante, es para el padre de Ana .Deseo pedirle su mano. Se muestra bastante sorprendido y me hace una serie de preguntas lógicas del caso, que creo hacen todos los padres cuando alguien pide la mano de su hija,  cuando van a dar un paso tan trascendente como el que nosotros vamos a dar.


- Christian, eres un excelente partido, y se os ve muy enamorados, pero hace poco que os conocéis y el matrimonio es algo para toda la vida, o al menos así debiera ser. ¿ Ella qué piensa ?
- Ray. Lo mismo que yo. Créeme nos conocemos lo suficiente y estamos convencidos del paso que vamos a dar. Por eso te pido tu autorización, porque estamos seguros de ello
- ¿ Puedo hablar con ella un momento ?
- Claro.  Ahora te la paso.

Con el teléfono en la mano, me encamino hacia la cocina. Está terminando de marinar un salmón con una pinta estupenda.  Tapo el auricular y se lo entrego.  Ella me mira como diciendo ¿ quién es ?. Yo respondo sin más "· tu padre ".  Abre desmesuradamente los ojos; yo le entrego el aparato y les dejo solos. Vuelvo al despacho y llamo a casa de mis padres: he de hablar con Mia referente a mi encargo

- Christian.  El pabellón está lleno de hombres haciendo no sé que cosas, con luces y flores y plantas por todos lados ¿ Qué es lo que pretendes?
- No tengo tiempo de explicártelo ahora.  Déjales trabajar.  Ellos saben lo que tienen que hacer. Tú sólo faciilítales la entrada y procura que no vaya nadie por el pabellón. Es una sorpresa
- Pero...
- Mia, hazme caso y déjales hacer. Tengo prisa. Ana me espera para comer. Adiós. Nos vemos esta tarde.

Cuando quiere mi  hermana es insufrible. La he cortado la conversación porque de lo contrario sería una rueda, volviendo  una y otra vez a lo mismo. ¡ Caramba , que haga lo que la he dicho ! Simplemente eso.
Ana permanece en el puerta. Cree que he discutido y no se atreve a entrar.



- ¿ Has hablado con tu padre ?
- ¿ Por qué has hecho eso? No sabía qué decirle a todo lo que me preguntaba
- Es costumbre pedir la mano de la hija a su padre, bien yo lo he hecho
- Christian, a veces me sorprende lo moderno y lo antiguo que eres al mismo tiempo. Mientras se termina de hacer la comida,, voy a llamar a mi madre. No me perdonaría que no se lo dijera y se enterara por él.
- Ve. Yo mientras pondré la mesa.

Terminamos con el último bocado de comida. Estoy satisfecho.  Mi chica cocina muy bien. Se lo alabo y ella se ruboriza. De pronto me viene a la cabeza lo que me dijo esta mañana al entrar en el cuarto rojo.  No había pensado en ello hasta ahora, pero me intriga su petición. ¿ Por qué me pidió eso ?

La respuesta que me da, me deja algo descolocado. Parece ser que buscando el pantalón y la corbata, ha encontrado una caja que contiene esas fotografías de mis sumisas. ¿ Cómo es posible ? Las dejé en mi caja fuerte y me había olvidado totalmente de ellas.  Ella no las ha cogido, porque además de negarlo, no sabe la combinación para abrirla, e inmediatamente en mi cabeza salta la respuesta. Leila, el día que estuvo aquí.  Las romperé,se lo hago saber a Anastasia, no quiero más sorpresas.  No me interesan en ningún sentido; ha pasado mucho tiempo, y exceptuando Leila y Susan, todas las demás tienen su vida con otras personas, y yo no he vuelto a saber nada ., ni me interesan tampoco.  Espero haberla convencido del motivo de su existencia, aunque no estoy muy seguro de ello. La beso y miro de frente a sus ojos.


- Creí que todo había quedado claro esta mañana. No quiero esa vida, la quiero contigo. Ese es el pasado y deseo el presente y el futuro a tu lado.  No pienses en ello. Las romperé.

Lo que no acabo de entender, aunque no se lo digo, es cómo Leila ha podido abrir la caja.  La guardo en una carpeta especial, escondida en otra caja fuerte, sin señas de identidad, pero ella ha estado mucho tiempo por aquí, y es probable que husmeara en mis cosas y la descubriera.  De cualquier modo las destruiré.

Aunque me cuesta separarme de ella he de resolver varios asuntos antes de esta tarde.  Entre ellos el problema del helicóptero.   Mira el reloj y me dice algo que me llena de ilusión.  Aunque deseo que mi pasado no exista, hay algunos pasajes que permanecen en mi memoria.  Son recuerdos agradables, pocos, pero los tuve, cuando mi madre biológica charlaba conmigo y me sonreia y me horneaba un pastel para mi cumpleaños. Para un día como el de hoy.  No recuerdo bien si fue mi cuarto o tercer cumpleaños. Lo que si se, es que sería  el último, aunque entonces no lo sabía.

Sonrie abiertamente y me dice que tiene tiempo de confeccionar uno. ¡ Santo cielo, un pastel para mi ! Me alegra que lo haga.  Le he dicho que me gustan de chocolate y ella me sonrie y me dice que así será, pero que tiene que salir a comprar algunos ingredientes que le faltan.

- ¿ Vas a vestirte ?-  Ella mira su atuendo y no entiende mi pregunta, y yo le respondo
- No se te ocurrirá bajar con ese vestido.  Es demasiado corto.

Como siempre, ella me lleva la contraria y yo me enfado. Se si agacha se le verá el trasero.  No me gusta que vista tan descarada. Es cierto que en casa, aunque están los guardaespaldas, prácticamente estamos solos ella y yo, pero salir a la calle así...  Es un vestido playero  no para ir por la ciudad.  Me dice que no debí  elegirlo, porque es uno de los que encargué para ella.  Pero yo lo encargué para eso, para la playa, y no para que vaya al supermercado.  Sale corriendo, y yo trato de darle alcance,pero esta vez ha sido más rápida y se mete en el ascensor.

No tarda mucho en regresar, pero aún estoy dolido por su desobediencia. La veo entrar en le despacho, y yo me hago el desentendido.  Ella camina hacia mi, me besa y pide disculpas por haber sido tan impulsiva. Y yo no tengo más remedio que abrazarla y acariciar sus muslos suaves y tersos que lleva al descubierto.  Está sentada a horcajadas y su proximidad hace que me alborote, que nos alborotemos, y allí mismo, le quito su ropa interior y lentamente tomo posesión de su cuerpo, y su cuerpo responde al mío, una vez mas. Y nuestras bocas se unen y nuestras manos juguetean:  las de ella con mi pelo, del que tira y me sujeta para que permanezca pegado a su boca y mis manos paseando por sus nalgas desnudas. Y nuevamente nos perdemos ambos  en esa unión tan espontánea y tan dulce.


De nuevo regresa a la cocina y desde la puerta se vuelve hacia mi y con la más dulce de sus sonrisas me dice   "¿me has perdonado ? lo siento tienes razón, es demasiado corto. Pero creo que la reconciliación ha merecido la pena ". Y no tengo más remedio que reirme, levantarme de mi asiento y abrazarla mientras la beso y le doy un cachete en el culo.  La empujo suavemente para que salga de allí, porque mucho me temo que la escena volverá  a repetirse.  Transcurre no demasiado tiempo, y me avisa que el pastel está preparado para comerlo. Lo ha dispuesto todo y en el centro, una vela que enciende y que apago de un soplo. Mi deseo es ella, siempre ella; pero no puedo evitar evocar una escena con mi madre, cuando me sonreia con dulzura y yo le devolvía la sonrisa. Ocurría ¡ tan pocas veces.!..Partimos un trozo y descorcho una botella de champan.  Brindamos por nosotros; más tarde lo haremos con todos. Pero lo hacemos porque estamos juntos, porque ayer a esta misma hora no sabíamos nuestro destino, que creí perdido y porque dentro de nada será mi esposa. Mi muy amada esposa para siempre, y para siempre será mia, aunque ya lo es, pero lo haremos oficial ante todos .

Paro el coche frente a la verja de la casa de mis padres. La tomo de la mano y caminamos por la vereda que conduce a la entrada ¿ Preparada?, la digo, y ella firmemente me dice que si con la cabeza. Mis padres nos aguardan a la entrada y nos reciben con evidentes muestras de cariño y con una sonrisa especial, de parte de mi madre, para Anastasia.  Ella gira su cabeza y me sonrie, pero también me pregunta sin palabras, si Grace lo sabe. Digo si sutilmente, y ella dice sí con la cabeza. ¡ Cómo no iba a anunciárselo a mi madre !

Las dos mujeres más importantes de mi vida, permanecen abrazadas bajo la complacida mirada de mi padre y mia.  Grace acaricia suavemente sus mejillas y a continuación me mira, y en sus ojos veo un brillo especial de emoción contenida.  Entramos todos juntos.  Nos disponemos a  entrar al salón, cuando se dirige hacia nosotros una furibunda Kate ¿ Qué demonios le pasa a ésta ?  En su mirada hay ira y en la forma de dirigirse a nosotros, hace que Carrick se quede cortado, formulándose en su interior la misma pregunta que me hago yo.  Nos deja solos y vamos hacia un salón.  Cierra la puerta, y nos muestra un papel esgrimiéndolo en su mano ¿ Qué coño es eso, qué le pasa a esta neurótica ?


 Ana y yo nos miramos sin comprender lo que ocurre. Ana me dice que me vaya; ella si sabe a lo que se refiere, pero no estoy dispuesto a irme, sino a aclarar lo que sucede.  Al final consigo saberlo. El papel es el contrato que hice a Anastasia cuando empezamos la relación. ¿ Habrá comentado con Elliot algo ? Asegura que no y Anastasia y yo mismo nos esforzamos por aclararle la situación; no parece muy convencida y me veo obligado a decirle que vamos a comprometernos esa misma tarde.  Se queda paralizada;no se lo esperaba.  Entonces, parece que se convence y se abraza a Ana, y de pasada a mi también.  ¡ Menos mal, porque mi madre entra en escena y no debe enterarse de nada.


lunes, 29 de agosto de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Siombra 29- Un regalo muy especial

La noto nerviosa cuando entramos en el cuarto. Ella se agacha, y de debajo de la cama, saca un pequeño envoltorio. Con voz suave y tímida me dice : "es para ti ".  Se trata de una maqueta en madera del Chralie Tango.  Luego agrega que no sabe si es muy adecuado, teniendo en cuenta lo ocurrido, pero  me encanta.  Me siento en la cama y procedo a armarlo.  Disfruto como si fuera una criatura y a ella le complace mi satisfacción.  Pero falta algo más.  Saca otro paquete, éste algo más grande y adornado sugerentemente.   ¿Qué será ? No tengo idea de lo que esa cabecita ha podido pensar.  Estoy intrigado, nervioso y satisfecho.  Es el primer cumpleaños en el que recibo unos regalos tan especiales.  La mayoría de ellos, mi familia, se ha limitado a celebrarlo con una reunión en alguna comida y algún beso ligero. Lo entiendo y no me preocupa; sé que es un problema.  Entre tanto ya lo he desenvuelto.  Me asombra el contemplar el contenido: un antifaz, mis vaqueros rotos, y varios juegos eróticos.  ¡ No puede ser real !  Una desinhibida Anastasia se muestra ante mi, algo ruborizada y sonriente, que aún baja su vista avergonzada. Mi sonrisa, parte la cara en dos ¿ cómo se le ha ocurrido ésto ?   Espero que ella se explique , mientras voy sacando los objetos que ha envuelto en fino papel de seda.  La miro interrogrante y sorprendido, ella me responde



- No sabía qué regalarte porque tienes de todo. Así que pense que yo sería tu regalo.
-¿ Quieres decir ... ?
- Si.  Eso que estás pensando. Me gusta jugar Christian, siempre y cuando no me hagas daño
- ¿ Lo haces porque es mi cumpleaños?
- No solo por eso. Te lo repito: a mi también me gusta jugar.

No deja nunca de sorprenderme y otra vez lo ha conseguido. Mi cuerpo reacciona ante la invitación y la tomo de la mano y subimos a la planta de arriba El cuarto rojo nos espera, pero esta vez sólo el placer entrará en él.  Estamos frente a la puerta.Los recuerdos del último día, se agolpan en mi cabeza y dudo; ella aguarda mi reacción.  No quiero volver a tener una experiencia como aquella, con tan desastroso final, y machaconamente le repito si está segura de lo que quiere.  Sonrie abiertamente y me responde mativamente.



 Me demoro ante la respuesta, y ella, leyéndome el pensamiento, me dice que tan sólo no desea que le haga fotos ¿ Hacerla fotos ? ¿ Por qué se le ha ocurrido algo semejante ? Nunca se las haría.  En un tiempo si las hice a las chicas que aquí estuvieron, pero no en plan morboso, sino para asegurarme de que no se irían de la lengua, una vez que nuestra relación terminara. Pero ¿ a ella ?. No las necesito; la tengo en persona ¿ para que querría unas fotografías ? ¿ Qué es lo que le ha llevado a hacerme esa pregunta ?¿¿Por qué se le ha ocurrido ?  Nadie  sabe que las tengo,  y están a buen recaudo en la caja fuerte. Nunca las miro, no me importan, pero de esa forma me aseguré que todas serían prudentes.  Hubiera sido un desastre si se llegase a saber mi inclinación sexual por el BDSM.  Ahora ya no tengo miedo; mi vida es normal, como la de cualquier pareja de enamorados, aunque nuestros juegos sean tan especiales.  Pero eso pertenece a nuestra intimidad y no importa a nadie más que a nosotros.


 Somos libres de hacer lo que se nos antoje en nuestro dormitorio o en este cuarto, al que no me gusta acudir, pero  Ana quiere una fiesta y la tendrá. Uso mi corbata, esa corbata tan especial, que no es la primera vez que uso con ella. La digo que se desnude, y se quita el camisón; me recreo en la visión que tengo frente a mi. Le hago el nudo de la corbata, dejándola larga, de modo que lo único que le tapa es el sexo.  Después de contemplarla durante unos instantes, se la quito y trenzo su cabello y poco a poco comienzo a mostrarle un juguete en particular, que para ella no es apropiado. Se trata de un dilatador anal, demasiado grande para una primeriza.  Se lo hago ver, y ella me escucha con atención.  Deseo probar esa sensación con ella, pero iremos lentamente, y así se lo hago saber.  Le muestro mi dedo meñique: él será el privilegiado que desvirgue esa zona.  Me mira, se extraña y se ruboriza; muy señorita Steele, que a pesar de todo lo que hemos hecho, aún conserva su pureza y timidez, que me llena de ternura.

Al igual que el dilatador, las pinzas para pezones que ha puesto en el regalo, son brutales, excesivas, y las rechazo, eligiendo otras más pequeñas y delicadas. ¿ Qué estará pensando? Mira fijamente los juegos que le voy mostrando sin pronunciar palabra alguna.  Por fin se decide a hablar

- Me gusta jugar Christian
- A mi también, nena. Pero recuerda que todo lo que hagamos en por el placer solamente. Quiero jugar contigo, es lo que más deseo, pero no eres mi sumisa, sino mi amante.  No tienes que comportarte de una determinada forma, en absoluto.   No esperes al Christian Amo, porque ese no vendrá.  No obstante se me ocurren varias cosas y creo que nos va a gustar a ambos
-¿ Qué debo hacer? ¿ Cómo debo comportarme ?
- Como quieras. Si hay algo que no te guste dime para y lo haré inmediatamente.




Voy improvisando sobre la marcha, lo que ella me inspira. La subo a la mesa y le abro las piernas.  Se muestra ante mi gloriosa expuesta y preciosa.  Jadea anhelante ante la expectativa de lo que irá a ocurrir destro de un momento; la noto excitada, pero no sabe la intensidad de nuestro juego, porque al no conocerlo no lo imagina.  Cubro sus ojos con un antifaz, y de uno de los cajones de la cómoda saco una especie de chupete grande y se lo meto en la boca. Hago que lo chupe . Mientras yo masajeo sus hombros y hago que se relaje. La ordeno varias veces que siga chupando, que no se interrumpa porque ese artefacto estará en su interior y ha de estar lubricado.. Echo sus brazos hacia atrás y esposo sus muñecas.  La intensidad de no ver, ni gritar , ni defenderse, harán que las sensaciones que recorran su cuerpo sean tremendamente impactantes Sigo recorriendo su cuerpo con la crema olorosa y cubro sus hombros, y su garganta y bajo hasta sus pechos, y los masajeo también y chupo los pezones hasta endurecerlos y los pellizco y ellos responden a mis manos.  Es la hora de ponerle las pinzas, y chupo el pezón prisionero del juguete y la veo estremecerse con los ojos cerrados sin poder moverse y exhalando unos souidos guturales, porque su boca está sellada por el chupete.  Está excitada, muy excitada, lo que a su vez me excita a mi. Recorro nuevamente su cuerpo y bajo hasta su sexo que masajeo por fuera y por dentro.  Entonces quito el chupete de su boca y lo introduzco en su interior, y lo pongo en marcha. El juguete vibrador comienza a realizar su trabajo y ella se estremece.


  Recorro su espalda hasa llegar a sus nalgas  y la introduzco mi dedo, que entra y sale haciendo su magia.  A ella le falta la voz, se retuerce y me suplica que cese esa dulce tortura, mientras sigo acariciandola y penetrándola suavemente. Ella lanza una especie de alarido alcanzando un orgasmo devastador que le hace retorcerse Le quito las pinzas de los pezones y su cuerpo tiembla de excitación.  Es tan intenso que se convulsa y grita con los ojos cerrados  La quito las esposas y la masajeo.Creo que ha sido como ella quería. No se ha quejado ni ha dicho que parara; lo ha disfrutado a pesar de la brusquedad y de que ha sido nuevo para ella, pero el orgasmo ha sido duro y ha vibrado con él. La llevo exhausta a la cama y no dice nada. Continua con los ojos cerrados, pero aún no he terminado. Deseo hacerla el amor, suave dulce, con todo el amor que siento en mi interior.  Pongo la música y una voz dulce va relatando los sentimientos que yo tuve cuando la conocí. Y nuevamente  siento que vibra. La tengo a horcajadas sobre mi, abrazada a mi cuelko y reclinada su cabeza junto a mi cara. Me besa en la boca y yo le devuelvo el beso con todo el ardor del momento, y juntos alcanzamos un climax, unico, largo, profundo,pleno mientras la canción sigue sonando

- Te quiero Ana, me completas. Te deseo y se que tu sientes lo mismo.

Y vuelvo a besarla, y volvemos a besarnos unidos, sentados uno sobre otro, reclinados nuestros cuerpos exhaustos, pero pletóricos de placer, mientras Aretha Franklin sigue recitando, expresando lo que senti la primera vez  que vi su rostro.

Después de que nuestro organismo se tranquilizara, permanecemos en la cama tumbados uno al lado del otro, con nuestras manos enlazadas. Y hablamos, hablamos, hablamos sin parar, como si fuera la primera vez que lo hiciéramos y siento que poco a poco mi interior se va apaciguando y algo, como muy lejano, es lo que siento referente a mi vida interior.  Es lo que Ana deseaba: hablar para conocernos.  Hace tan poco que nos vimos por primera vez... y sin embargo la conozco muy bien, hasta el punto de adivinar lo que piensa y lo que desea escuchar de mis labios. Conozco su cuerpo, sus reacciones a mis llamadas y sus lujuriosas respuestas.  Todo está permitido entre nosotros, y así hemos de expresarlo siempre que lo deseemos.

Lentamente los ojos se le van entornando y yo la miro. Contemplo su rostro relajado cuando duerme; no es la primera vez que lo hago, y siempre encuentro un motivo nuevo para contemplarla.  Pero se nos hace tarde.  Hemos de acudir a la fiesta que me han preparado en casa, y a la vez estoy deseando poder anunciar nuestro compromiso.

  Me gito en la cama, y tomo de mi mesilla, el inocente llavero que dice YES. Esa palabra mágica, que me ha hecho desear tanto, y que al fin indica que me ha aceptado con mis cincuenta sombras, que poco a poco ella va despejando.  La doy un ligero beso en los labios y trato de que despierte




- Despabila, dormilona

Se despereza, sonrie y vuelvo a besarla.  Nunca me canso, nunca me cansaré de Anastasia Rose Steele.,


viernes, 26 de agosto de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 28 - Bajo el agua

Me ha dicho que si. Acepta ser mi esposa. ¡ Dios ! ¿ Cómo se puede ser tan feliz ?  Me ha tenido en vilo durante días, y sin embargo ella lo tenia muy claro ¿ por qué me ha hecho esperar? Pero no me enfado, aunque creo que merezco una reparación.  La cargo sobre mi hombro ante sus protestas que yo se que son de broma. ¿ Me ha pellizcado el culo ? Eso merece un azote, y se lo doy. Me manda bajar la voz, porque hemos olvidado que tenemos un huésped en el piso de arriba. A mi no me importa que nos oiga jugar, pero se que a ella  le es incómoda la situación.  La llevo hasta el baño, y después de quitarle los zapatos, nos metemos en la ducha.  Abro a tope el grifo del agua helada y dejo que caiga en torrente sobre nosotros.  Ella protesta y se rie, y mientras yo disfruto del espectáculo de ver su ropa mojada, pegada a su cuerpo, señalando sus curvas.  La beso una y otra vez y le bajo el vestido y el sujetador hasta la altura del codo, dejando su medio cuerpo desnudo y a merced de mis manos que juguetean con sus pechos, al tiempo que  beso incansable su boca, su garganta y sus pezones duros y erectos.  Ella se atreve conmigo, y baja su mano hasta mi erección y la nota y pego mi cuerpo al de ella, para que la sienta.  No quiero desnudarla aún.  Estoy disfrutando de este juego y relajando mis nervios después de todo lo pasado.  La repito una y mil veces que es mia y sólo mía, y ella asiente , y asiente al sonido de mis palabras.  No quiero que se vaya nunca y se lo digo como si rezara, y ella me asegura que así será.  Entonces doy un tirón de su ropa y se la quito, mostrándome su cuerpo. Es preciosa, es una diosa del amor.



Ella abre de un tirón la camisa y desnuda mi torso y me quita los pantalones.  Estamos los dos frente a frente, cuerpo a cuerpo. Pero  ¿qué hace ? Coge una manopla y deposita en ella un poco de gel. ¡ Va a lavarme !  Mi torso se tensa, a pesar de mis esfuerzos porque no suceda.  Ella se da cuenta y me mira rápidamente, Me muestra la manopla y comienza a lavarme los brazos, las axilas, el cuello, el pecho y poco a poco su mano desciende hasta la zona púbica.  Mi erección se hace patente, y  sonrie con satisfacción. Se lo debo a ella, puede sentirse orgullosa de que sea esa mi reacción siempre que estoy cerca de Ana. Ya no puedo controlarme más, y no quiero que se de cuenta, así que tomo la iniciativa y le arrebato la esponja de la mano.  Seré yo quién le lave a ella. Lo hago, a la vez que mis manos recorren sus exquisitas curvas, sus queridas turgencias que creí perdidas.. La corro hacia la cascada de agua y mojo su pelo. La froto la cabeza y ella sonrie levemente y entorna los ojos.  Yo, a la par que froto su cabeza, deposito pequeños besos en sus párpados, en su boca , en su cuello... en toda ella.  ¡ Es mia, cielo santo ! Es mia y me ha dicho que si ! Deseo que se entere todo el mundo, pregonarlo al viento y que corra hasta el último rincón de la tierra. Me acuerdo  que hoy era el último día de veda. Es sábado. Puedo tomarla sin preservativos, piel con piel  De repente me entra mucha excitación, y la empujo contra la pared de la ducha y hago que sus piernas rodeen mi cintura y la poseo con vehemencia, con frenesí renovado. La hago mía y ella me hace suyo. Nuestros gemidos se mezclan y la rudeza del coito nos libera de tantas tensiones del día anterior y es duro, pero ella lo quiere así, me lo pide y yo la sigo, y la sigo y la sigo..., y juntos nos dejamos ir abrazados bajo la ducha liberándonos de todo lo malo. Sólo existimos ella, yo y nuestro amor, y además me ha dicho que sí.




A penas tenemos fuerzas para tenernos en pie.  Hemos agotado todas nuestras energías, pero ambos necesitábamos esa liberación, librarnos de las horas angustiosas vividas y comenzar a disfrutar la nueva etapa que se nos avecina: me ha dicho que si.

Corto el agua y cojo una toalla grande; nos tapamos los dos con la misma.  Nuestros cuerpos están pegados uno al otro.  Ana descansa su cabeza sobre mi pecho, y me doy cuenta que ya nada me incomoda; al contrario deseo sentir su mejilla sobre mi carne maltratada. Que no me tenso, que por fin, he vencido esa sombra también.  Y la abrazo fuerte contra mi, y nos sentimos.  Seco su cabello suavemente y al cabo de un rato, la llevo a la cama, está muy cansada y no sólo por los excesos amatorios; también ella ha sufrido por mi percance.  Ambos necesitamos dormir.  Es de madrugada, y mañana  nos aguarda un día intenso, pero antes he de secarle el cabello.  No me gusta que se acueste con él mojado; puede enfermarse,

Mañana tendremos reunión familiar   para festejar mi cumpleaños.  No me gustan nada este tipo de fiestas, pero ésta será especial.  Anunciaré  que Ana acepta ser mi mujer.  Sé que va a ser una sorpresa para todos, e incluso para Flynn, que es quién está más al corriente de nuestras andanzas, pero no espera que anuncie tal cosa.  Supongo que mis padres tampoco lo esperan.  Va ser una gran sorpresa.  En cuanto nos levantemos, mañana, avisaré a Mia de lo que voy a preparar  para   Anastasia.  No tiene que divulgarlo, a nadie, sólo ocuparse de ello.

  La deposito  en la cama y beso su rostro.  Intuye que mi tardanza en volver se debió a mi interés en no dejarla a solas con Jose. Me riñe y me echa en cara la preocupación que sintieron todos. Es cierto, tiene razón; fue una niñería.  No pensé en la preocupación que pudieran sentir.Me disculpo, la sonrio y beso ligeramente sus labios y la dejo que se sumerja en el sueño reparador.  Yo hago lo mismo y poco a poco la serenidad y el descanso llega a nosotros.

Siento un ligero movimiento a mi lado, en la cama, pero estoy tan cansado que soy incapaz de abrir los ojos.  Paso mi mano por el hueco donde duerme Ana; la noto sigue aquí y la abrazo extendiendo mi mano sobe su cuerpo y mis piernas sobre las de ella.

Cuando estaba tratando de apagar  los motores del Charlie, su imagen no me abandonó; posiblemente no volvería a verla y eso me hacía luchar contra el fuego con más firmeza, a pesar de los gritos de advertencia de Ross.  Afortunadamente todo ha pasado y ahora la tengo aquí a mi lado y me ha dicho que si.

Lejanamente, oigo rumores de voces que hablan bajo y ruido de cacharros en la cocina.  Tengo el sueño ligero y ese es el motivo de que me haya despertado.  Ana no está en la cama. ¿ Con quién habla ?  De repente recuerdo que José está en la habitación de huéspedes.  Termino de despejarme y rápidamente me pongo el pijama y salgo del dormitorio.  Sé que es algo de niños, pero no puedo evitarlo.  Supongo que algún día asumiré estas situaciones, porque no es que desconfíe de Ana, es que no quiero que nadie, ni siquiera, la mire.  Algo difícil porque ella llama la atención por dondequiera que vaya.  Me reúno con ellos, que en la cocina charlan de sus cosas amigablemente, mientras Ana prepara el desayuno

- Yo tomaré una tortilla - la digo cuando aparezco de repente.  No me esperan.  Me acerco a ella, la agarro de la cintura y la acerco a mi´ Su bata es de fina tela de satén, y mi pijama es fino también. Al acercarla a mi, ella nota que mi cuerpo se conecta con el suyo de inmediato, al mismo tiempo que la beso en los labios.  Se ruboriza, pero he dejado bien a las claras que Ana me pertenece. ¡ Ya querría él haber sentido lo mismo la noche de la borrachera ! Era lo que pretendía, pero allí estaba Grey para evitarlo.



Ana se ruboriza, y José carraspea, pero a mi me importa un comino: he dejado claro quién es quién . Me siento y me dispongo a degustar la tortilla.  Pienso que yo mismo he creado una situación violenta entre ellos; lo reconozco no debí actuar tan a las claras.  Para distendir el ambiente  entablo una conversación con José sobre la pesca, y sin darnos cuenta, nuestra charla de repente se ha vuelto amena, amistosa y pienso  que quizá he juzgado muy a la ligera al fotógrafo.  En el fondo  entiendo que sienta admiración por Ana.  Ella nos deja hablar, pero no interviene en la conversación.  Al cabo de un rato, da media vuelta y sale de la cocina. José se marcha a Portland Me despido de él, y decido dejarles a solas para que puedan despedirse sin estar yo presente que les violente.  Me alejo, voy hacia el salón y él se pierde en el ascensor.  Ella se reúne conmigo y le hago saber que entiendo el porqué José está enamorado de ella. Es una mujer preciosa.  Ella se ruboriza, y me dice no importarla porque es a mi a quién quiere..  Tira de mi mano, y me lleva hasta el dormitorio.


miércoles, 24 de agosto de 2016

Las oscuas sombras de Christian - Sombra 27 - Yes

Mientras conduzco lo más rápido que puedo, impaciente pro llegar a Seattle, pienso en lo ocurrido y no termino de explicarlo.  No es nomal. El Charlie está construido con tres motores, precisamente para evitar que si uno fallara, podría seguir volando con los otros dos. ¡ Pero que fallen los tres a un mismo tiempo ! Algo no me cuadra, y habré de solucionarlo cuanto antes.  El susto que nos hemos llevado ha sido de antología, y no se puede pasar por alto.  Y repaso todas las incidencias del día. ¿ Cuántas horas llevamos fuera de casa ?  Hubiéramos debido estar de  regreso en las primeras horas de la tarde y son... Consulto el reloj, ¡ casi las once de la noche !.  Y aún nos quedan kilómetros por recorrer hasta llegar.  Tardo media hora  aproximadamente,  en dejar a Ross en su domicilio. ¡ Por fin !.  Viven cerca,  por tanto lo máximo que tardaré serán cinco o diez minutos, en estar en Escala.  Estoy impaciente por abrazar a Anastasia.  En mi egoísmo,no he pensado en la angustia que ellos tendrán. Ross les llamaría para anunciarles que ya estamos en casa. ¡ Oh no !

La entrada al Escala, está llena de periodistas y de canales de televisión.  Todos arremolinados esperando alguna noticia del suceso.  Ante tanta expectación pienso en los noticieros y la noticia que habrán dado: ""Christian Grey ha desaparecido !, o algo por el estilo.  Un nudo se me pone en la garganta, porque es entonces cuando me doy realmente cuenta de lo que mi familia estaría pasando, la angustía que tendrían sin tener noticias nuestras en todo el día.  Mis padres y Anastasia copan mi pensamiento, mientras doy vuelta con el coche para entrar por la parte trasera del edificio.  No iré directamente a los ascensores, pero no importa; evitaré a los periodistas.  En estos momentos de lo que tengo ganas es de encontrarme arriba entre los brazos de ellos y calmarles, si puedo, de la ansiedad que tendrán.

Estoy cansado, muy cansado.  No se si por agotamiento de la caminata, por los nervios del suceso, o por pensar en el disgusto de Grace y de Ana. Lo siento pequeña. Siento no haber pensado en ti, antes que en mi, por esos celos que me provoca la cercanía de cualquiera que no sea yo. Perdóname por ser tan irracional.  No lo hice a propósito.  Nunca pensé que tardaríamos tanto en llegar y que debiera,  al menos, haberos   llamado  para dejaros tranquilos, pero hasta eso se me olvido, en el afán de conseguir el coche que nos trajera hasta aquí.

Entro en el ascensor. Voy sucio y me duelen los pies horriblemente.  Me quito los zapatos; tengo los pies hinchados y huelo a sudor.  Estoy hecho un desastre.  Llevo la chaqueta en la mano porque siento mucho calor.  palpo el bolsillo interior por ver si lo que me entregó Ana sigue en su sitio; efectivamente, ahí está. Es lo único que me hace sonreír después de tantas horas de preocupación.

El ascensor se abre y lo primero que escucho es un grito ahogado de mi madre que pronuncia mi nombre, y a continuación una serie de figuras que rápidas se mueven por la habitación viniendo a mi encuentro. Grace corre hacia mi, y yo abro los brazos para que se refugie en ellos.  La veo llorar con angustia y al mismo tiempo con alivio.  Nunca en mi vida, le había visto tan alterada. Unos brazos fuertes me rodean y me dan palmadas en la espalda, se trata de mi padre. Elliot, con los ojos brillantes por la emoción y Mia que se abraza a mi llorando y rerciminándome la angustia que les hecho pasar. ¿ Y Anastasia ? ¿ Dónde está Anastasia ?

La busco entre todos y la veo en un rincón, medio desfallecida observando la escena familiar.  Intenta levantarse y es ayudada por Kate. Mi pobre niña no tiene fuerzas para hacerlo. Rompo el asedio de mi familia y voy a su encuentro a tiempo de recogerla, antes que ella se desplome ante mi.  Mis brazos la estrechan fuerte, como para convencerla que estoy ahí

- No llores Ana. Estoy aquí.  Ya pasó todo

Pero su llanto no se calma y la beso, la beso larga y profundamente ante todos,que emocionados presencian el encuentro.  Ella palpa mis brazos y mi pecho, y mi cara,  y mi cabeza,  para convencerse de que es verdad, estoy ahí y sano.  Tras unos momentos de intimidad, todos nos rodean, y todos me preguntan al unísono lo ocurrido.  Trato de calmarles y les digo que se sienten.  Voy a explicárselo

Procedo a detallarles todo lo que percibí en el aparato, lo que extraña grandemente a Carrick, igual que a mi, cuando me apercibí del suceso.  Era extraño muy extraño.  Bebo con deleite una cerveza que me trae Gail; tengo sed, mucha sed y también hambre, pero sobretodo tengo unos deseos tremendos de quedarme a solas con Ana y descansar , y no pensar en nada.  Taylor me indica con una sonrisa, que está contento por mi llegada y le digo que al dia siguiente comenzaremos las gestiones para la localización del Charlie y su análisis de lo ocurrido.



Mi madre me tiene cogido de la mano, y en ese momento soy consciente de que ha sido la primera vez en mi vida que la he abrazado,  cuando ella vino hacia mi.  Nunca la había tenido tan ceca, ni nunca había necesitado su abrazo.  Me invade la ternura y miro su bello rostro con los ojos enrojecidos por el llanto. Mi padre y Elliot y Mia, también me han dado un abrazo: el primero.  Y por primera vez, me he sentido querido, algo que muchas veces Ana me ha repetido y no quise creer.  Todos ellos, me demuestran su afecto, incluidos Kate y José, que también me felicitan dándome unas palmadas en la espalda.  Algo que hacen con naturalidad, porque ignoran que hasta hace poco tiempo, nadie, absolutamente nadie, podría tocarme.  Sin embargo estos abrazos recibidos, me han infundido emoción y agradecimiento. Algo que, una vez más, ha sido Anastasia quién abrió ese camino al que ya no estoy dispuesto a renunciar.

Elliot alza la voz, y comunica a todos, que debemos marcharnos porque el cansancio ha sido mucho y he de descansar.  Pese a nuestra diferencia de caracteres, le quiero; quiero a mi familia, más de lo que imaginaba.  Cuando hoy he estado a punto de perderles me he dado cuenta que, durante todos estos años, ellos han estado ahí tratando de normalizar mi vida.  Que siempre me han amado, pese a todo y que yo les amo incondicionalmente.  Esos sentimientos recién descubiertos, me liberan y ha sido ella la que me ha conducido, a la luz que siempre me negué a ver, hasta que Ana, . me guió hacia ella.

Todos están conformes y de acuerdo que es hora de retirarse para que descansemos. Y cada uno se marcha contento y satisfecho por el resultado de tan penosa experiencia.  José sube a su dormitorio y nos quedamos a solas Anastasia y yo.  La siento en mi regazo y la abrazo, la abrazo fuerte y beso su cabello.  Y vuelco el cúmulo de sensaciones vividas cuando creí que no volvería a verla

- Creí que te perdía, nena. Sólo pensaba en ti, y sólo quería llegar cuanto antes para verte



De repente ella se incorpora y me mira fijamente con esa mirada suya que lee mi pensamiento.  Frunce el ceño y en ese instante presiente que mi prisa por llegar lleva nombre hispano. Y en realidad no se equivoca. Me da un golpe suave en el pecho a la vez que me dice que me perdona porque estoy a salvo y con ella.

- Es tarde, nena. Vámonos a la cama. Dúchate conmigo y después deseo tenerte, para dar por terminada esta jornada agotadora en todos los sentidos.

 Mira su reloj y ve que faltan cinco minutos para que sean las doce de la noche.  Ana está rendida por los nervios y la emoción,  y yo también.  Me pegunta si aún conservo el paquetito que me dió y que no tenía que abrir. Lo extraigo del bolsillo de la chaqueta y se lo muestro

- Ábrelo - me dice -. Son casi las doce. Feliz cumpleaños Christian

Me extraña su petición, pero la verdad es que estoy deseando hacerlo desde que me lo entregó, por tanto rasgo el papel y el lazo con cuidado y abro el paquete.  Que no es  más que una cajita pequeña con un llavero dentro.  Extrañado lo saco y lo contemplo. Es como los que venden en las tiendas de chucherias, pero como es de Ana, me parece precioso.  Miro con curiosidad porque refleja el perfil de Seattle; me quedo dudando ¿ qué significa ésto ?  Ante mi extrañeza, ella me orienta y me dice

-Dale la vuelta

Es imposible abrir más los ojos de alegría y contento, cuando ante mi, leo la palabra YES.



lunes, 22 de agosto de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 26 - Christian ¡ no ha vuelto !

Después de la noche tan extenuante, mi sueño ha sido fantásticamente placentero.  Al despertarme, lo primero que busco es el rostro de Ana, que duerme a mi lado,  distendida y hasta me parece que sonrie.  Como siempre, la tengo abrazada, sintiendo su cuerpo junto al mio, su piel en mi piel.  Somos dos cuerpos en uno solo. Me siento feliz.  Pero tengo que irme:  Mi mañana va a estar bastante ocupada. He de volar a Portland, a la Universidad para tratar la nueva subvención para el laboratorio; este año la aumentaré.  Las necesidades de la gente no sólo no han remitido, sino que aumentan.  Yo tengo dinero de sobra y pienso que hay que repartir el bienestar.  Después he de ir al notario y formalizar la compra de la casa, de nuestra futura casa. Ross me acompañará; y por primera vez subirá en el Charlie Tango.  Será la segunda mujer que lo haga, fuera de mi familia.  La primera ha sido Anastasia en nuestra primera y gloriosa cita.  Y por último regresaremos a Seattle. He quedado con Anastasia en reunirme con ellos en un bar a tomar algo. Estarán Kate y Eliot, que por fin han regresado. José y Ethan el hermano de Kate. No es que me haga especialmente feliz esa reunión.  Me gustaría venir directamente a casa y enseñar a Ana el plano y la escritura de la compra de nuestra casa.  Ella no sabe que la voy a comprar.  Creo que está a la espera,  y no se imagina que ya estaba apalabrada cuando ayer, fuimos a visitarla.  Sólo faltaba su aprobación para que fuera nuestra en su totalidad. Se ha despertado. Me acerco a ella.  Deseo que vuelva a dormir, es muy temprano.  La beso, la acaricio y salgo del dormitorio para no desvelarla.


Taylor me lleva hasta la oficina, allí recogeremos  a Ross que portará toda la documentación y las estadísticas realizadas  con las inversiones, y los informes de los ingenieros en los que indican donde serán más productivos los cultivos de la zona para saciar el hambre .  Se han instalado los sistemas de riego, y ahora las cosechas están a resguardo de las sequías.  Al menos una pequeña porción del mundo, no pasará hambre.  Invertiremos más capital; lo he hablado con el Rector y está encantado porque estimula a los estudiantes a esforzarse más, dado que sus estudios redundan en beneficio de aquellos seres que han pasado un hambre atroz, y han sido desnutridos  toda una generación de niños.  Eso no debería pasar, y si yo puedo evitarlo, lo haré.

Cuando llegamos a Grey Enterprises, Ross ya lo tiene todo dispuesto. La noto nerviosa, y es que eso de las alturas no le agrada mucho, a pesar de que viaja constantemente en avión debido a nuestro negocio.  Es una colaboradora excepcional, con la que me entiendo a la perfección. Trabaja conmigo desde el principio, y creo que tuve un acierto pleno cuando entró a formar parte del equipo.  En realidad todos mis empleados son extraordinarios, por ello les compenso holgadamente siempre que es necesario.  Creo que ellos están a gusto trabajando para mi, y eso representa éxito en todo lo que emprendemos.

Al llegar la helipuerto, alquilamos un taxi, que nos lleva directamente a la Universidad. voy en silencio imaginándome a una inquieta y tímida señorita Steele recorriendo sus pasillos. Y de ello no hace tanto, pero las cosas han sucedido tan veloces, que parece haya pasado una eternidad.

La Universidad nos lleva un par de horas; todo está correcto y la Junta lo aprueba sin problemas.  Todo está detallado, ampliado el capital, lo que les ha llenado de satisfacción, hasta el punto de aplaudirme cuando lo anuncio.  No me gustan esas expresiones, porque creo que es justo repartir lo que a mi me sobra y a otras gentes les falta en cantidad.  Volvemos al centro de la ciudad; aún nos falta más de media hora para la cita con el Notario.  Llevo a Ross a una cafetería, y allí, sentados ante un café charlamos como dos buenos amigos.  Ella me habla de su vida con su compañera, que es totalmente feliz. Y yo le comento que posiblemente me comprometa con Anastasia.  Es una mujer muy inteligente y hace sus cábalas, pero dada la confianza que tenemos, me pregunta abiertamente



- ¿ Vas a casarte Christian ?-. Yo no esperaba que fuera tan evidente, y al mismo tiempo pienso que no voy a ocultarlo.  No tengo el porqué, y respondo afirmativamente, rogándole que no divulgue la noticia.  Primero he de pedírselo a ella, que aunque ya lo he hecho, aún no me ha contestado en ningún sentido.

Todas las gestiones han sido realizadas correctamente. La llevo hasta Le Picotin, puesto que es la hora de almorzar. Nuevamente a mi memoria llega la noche de nuestra reconciliación y el encuentro en el callejón. Sonrio y a Ross le llama la atención, y me pregunta lo que me ocurre.

- Nada. Se trata de una anécdota que me ocurrió la última vez que estuve. Una tonteria, nada de importancia.

 Y proseguimos la charla que manteníamos mientras terminamos de comer..  Finalizado el almuerzo,   de nuevo estamos en marcha.  Acudo al notario mientras Ross da una vuelta por los comercios de la ciudad; y quedamos en un determinado sitio, para cuando finalice las gestiones, regresar de nuevo a Seattle en el Charlie Tango.  Después de hacerlo Ross me pide que dé una vuelta por el monte Saint Helens, nunca le ha visto desde el aire.  Todo había salido bien, estábamos contentos, y el desviarnos de la ruta sólo iba a llevarnos cinco minutos.  Deseo complacerla y giro el mando que hace dar la vuelta al Charlie Tango.

Pero cuando ya estamos rumbo a ello, noto que algo no está correcto ¿ Qué ocurre ?   Tengo el Charlie desde hace tiempo; las revisiones indican que el aparato está perfecto ¿ Entonces? Pero, si mis dudas se confirman: algo está fallando.  Procuro que Ross no se de cuenta de que algo me preocupa.   Busco incansable un lugar despejado para aterrizar y averiguar lo que ocurre, pero los mandos no me responden y presiento que vamos a estrellarnos en una zona boscosa, totalmente cubierta de árboles, y no hay a la vista ningún claro donde podamos hacerlo.



A estas alturas ya se ha dado cuenta, de que algo no marcha bien y me mira, sin hacer peguntas, con cara de preocupación.  Es entonces cuando uno de los motores empieza a lanzar llamaradas y a continuación el siguiente, y el tercero. ¡ Anastasia !  Su imagen acude a mi memoria ante la terrible situación que se nos presenta.  Toda nuestra felicidad se verá truncada por este accidente , que no debería producirse.  Compruebo que el cinturón de mi compañera está bien ajustado y ante el inminente choque, la digo que se agarre a lo que pueda, porque el impacto va a ser fuerte. Y en un espacio de sólo matorrales, decido que ahora o nunca.  El helicóptero va en picado hacia el suelo, y como puedo me dirijo hacia el pequeño claro y tras chocar con algunas ramas de los árboles cercanos, y segar la vegetación, consigo que se detenga, aún no se cómo.  Pero el aparato está totalmente en llamas. Mis recuerdos vuelan hacia la imagen de esta mañana; Anastasia durmiendo tranquila y ajena a lo que está ocurriendo.  .

Saco a Ross como puedo, la pongo a salvo y regreso a coger los extintores.  Deseo apagar como sea ese incendio con el peligro que tiene para la zona que nos rodea.  Ella me grita que no me acerque al aparato que puede explotar de un momento a otro.  pero he de hacerlo y como en una plegaria pronuncio el nombre de Ana y con el pensamiento la digo te quiero.  Exponiendo mi vida, consigo apagar el fuego, no sé cómo, pero el interior, la radio, y los mandos, han quedado inutilizados.  Tanto Ross, como yo, buscamos un apoyo lejos del Charlie y encontramos una gran piedra, en la que nos sentamos para tomar fuerzas y reponernos del tremendo susto que hemos tenido.




 Busco  mi teléfono: no hay cobertura, ni en el de Ross tampoco.  Miro alrededor para orientarme dónde estamos y tratar de llegar a alguna parte en la que nos puedan dar ayuda.  No hay nada ni nadie, por lo que habremos de caminar.  La GPS nos orientará, y nos lleva hasta una carretera comarcal por la que no circula nadie.

No podemos permanecer inactivos y decidimos ponernos en marcha.  Llevamos  tiempo caminando, mucho.  Ross decide quitarse los zapatos y hacerlo descalza, además se le ha roto un tacón.  Pero es difícil caminar por la gravilla, que se le clava en la planta del pie.  Con una piedra, rompo el tacón del otro zapato, y por lo menos, aunque con dificultad, será más fácil.  Pronto se agota la batería de ambos teléfonos, y el atardecer se acerca.  Sigue sin transitar nadie por aquella zona perdida del bosque. No hago más que dar vueltas a la cabeza cómo vamos a pasar la noche si nos pilla allí.   ¿ Cuánto tiempo ha pasado? No tengo idea, pero de repente me viene a la cabeza la cita en el bar con los amigos de Ana.   Y José durmiendo en casa a solas con ella.  Por si todo lo ocurrido fuese poco, ahora ésto.  Los nervios se apoderan de mi ¿ Cómo he podido olvidarlo ?  Mi prisa por llegar pronto hace que apriete el paso, y que Ross me frene porque no puede ir más aprisa por el cansancio y los zapatos.


Han transcurrido varias horas, pero estoy ansioso por llegar a algún lado ¿ Es que no vive nadie por esta zona del pais?  Milagrosamente, unos faros nos hacen señales ¡ Gracias a Dios, un ser sobre la tierra !. Es un camionero que va de regreso a su casa en no sé qué lugar. Frena el vehículo y nos pregunta qué nos ocurre. Le pido por favor que nos lleve a algún sitio en donde puedan facilitarnos un vehículo, contactar con la familia y dar por terminada esta aventura inesperada.

Hemos tenido suerte, se trata de un buen hombre que no sólo nos acerca al pueblo más próximo, sino que comparte su cena con nosotros. Al llegar a destino rebuscamos en nuestros bolsillos y conseguimos reunir entre Ross y yo, unos quinientos dólares más o menos.  Hemos de obsequiar a este buen hombre el favor que acaba de hacernos.  El se niega, pero al final le digo que compre alguna chuchería a sus hijos, y al fin acepta. Seguimos.   Con suerte: puedo sacar dinero del único banco que existe en ese lugar, y así , consigo  pagar un vehículo al mecánico  de la gasolinera.  Es un trasto viejo próximo al desgüace, pero nos asegura que nos llevará hasta alguna zona más civilizada y de allí seguir nuestro viaje.  Aún pasará mucho tiempo hasta llegar a casa, pero al menos, no pasaremos la noche a la intemperie.  Vuelvo , una y otra vez, a pensar en Anastasia, en José y en la noche de ayer tan diferente a ésta.

- Ana, Ana.  Creí que te había perdido. A ti me aferro con todas mis fuerzas, eres mi tabla de salvación. Te quiero, nena.

Ross se pone en contacto con su casa y llama a Andrea para informarle de lo ocurrido.  Estoy deseando llegar a Seattle.  tenemos muchos kilómetros por delante y la meto prisa para que se deje de conversaciones para llegar cuanto antes.  Cuándo ya estamos en marcha me pregunta extrañada

- ¿ No has avisado a tu familia ?  Estarán preocupados -.  En ese momento me doy cuenta de que tiene razón. Estoy ansioso por llegar pronto y no he tenido en cuenta la preocupación que ellos puedan sentir.  Sólo pienso en llegar cuanto antes. Anastasia no debe estar sola.



sábado, 20 de agosto de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 25 - Qué tendrán los ascensores

¿ Esto que siento es ser feliz ? Creo que si, Seguramente.  Rotundamene aseguro que soy feliz. Anastasia ha aceptado la compra de nuestro futuro hogar, y ella ha conseguido realizar el primero de sus sueños, ser editora.  En lo único que he intervenido en ese acontecimiento, fue en despedir a ese canalla que quiso abusar de ella. Teniendo la fuerza y el poder en mi mano, no podía consentirlo; nadie pone las manos encima de lo que es mio. Mi chica está a salvo; la protegeré siempre, aunque ella no lo quiera.  Lo haré sutulmente para no molestarla y abrumarla, pero lo haré siempre,  si lo creo necesario.



Deseo agasajarla y voy a llevarla a un restaurante de los mejores de Seattle.  Es exclusivo. Sólo pueden acceder a él, los socios, y yo soy uno de los más relevantes.  Siempre tengo mi mesa reservada. La verdad es que hasta la fecha, he hecho poco uso de ella; alguna vez que otra he venido con Elena, pero con ninguna otra. Me cuidaré mucho de comentarlo con  Ana, pues estoy seguro que, de saberlo, querría marcharse.  Es algo absurdo, con Elena siempre ha sido en plan de amigos y socios, nada más.  Por todos los diablos  ¿cómo meter en esa cabecita tozuda, que ella no representa nada paa mi? Y comparándolo con los sentimientos que albergo por Anastasia, creo que nunca tuve otra conexión parecida.  Sólo amistad.  Ella me propuso dar un paso más adelante al divorciarse de Linc, pero yo  no deseaba más, por tanto mi negativa fue rotunda.  Ojalá algún día Ana, se de cuenta de todo esto.

Estamos sentados en la barra del bar tomándonos una copa de vino.  La contemplo, y veo que una nueva luz se asoma a su bonita cara.  Esa luz que está reflejada en las fotos de José y que yo quería conseguir.  Bien pues ya lo he conseguido, y ha sido¡ tan fácil !. . Con sólo mirarla, noto mi excitación.   Me tiene subyugado, es increíble. Permanentemente la deseo, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, pero ahora no se puede. Quizá cuando estemos cenando se me ocurra alguna picardía.  Quiero que esta noche siga siendo especial hasta el final.  De repente se me ocurre algo. ¡ Si ! Ni por lo más remoto se lo espera. ¡ Ay pequeña!, aún no sabes  lo que soy capaz de hacerte.

- Ve al baño y quítate tu ropita interior - la digo y casi consigo que se atragante con un sorbo de vino-. Anda, ve. Hazme caso

Regresa a su asiento, sonriente, porque piensa que vamos a rememorar la cena de la lectura del contrato.  ¡Qué ingenua es, Dios mio !. Todavía no se ha dado cuenta, que, para ella los juegos son especiales y diferentes siempre. Y éste será de lo más excitante; ya tendrá ocasión de comprobarlo dentro de un par de horas aproximadamente.

- Nuestra mesa, está preparada. Coge tu copa y vayamos a sentarnos



La noto algo sofocada. Quizás expectante a lo que desea y espera recibir. Pero esta vez se equivoca. No sabe lo perturbador  que puedo ser a veces.  He vuelto a pedir ostras y pescado ¿ por qué ?, pues la verdad es que no lo se. Dicen que las ostras son afrodisiacas, pero yo no necesito estimulantes junto a ella, no señor.Y comienzo mi juego favorito; la seducción. Deposito una de mis  manos sobre mi muslo, la paseo por mi pierna junto a la de ella, que instintivamente las  separa  hasta rozarse con la mia.  Su roce me hace vibrar. Calma Grey, aún no es la hora.  Y sigo con el juego varias veces más; ella se impacienta, porque tarda en llegar lo que desea.  Yo  miro y sonrio, y ella se enfurruña.  Mi niña caprichosa y anhelante. Has de esperar, querida, has de esperar.

Veo en su cara algo de frustración, al terminar nuestra cena. Yo sin embargo estoy a cien.  Mi propio juego me ha llevado al grado máximo de excitación, pero se controlarla hasta que llegue el momento adecuado, que no tardará.  Con mohines y palabras me reprocha el haberle hecho esas insinuaciones y que al final no hubiese ocurrido nada. " Ten paciencia, todo llegará ", es lo que la digo, pero creo que no está convencida de ello. Piensa que será en la cama, en nuestra cama, cuando tendrá la compensación, y resignada me sigue mientras me murmura bajito unas palabras que sólo ella y yo oimos

- ¿ Para ésto me has hecho quitar las bragas?

Yo me rio ante su salida.  Realmente esperaba más y se ha ¿ enfadado ?, yo diría que no, pero si desilusionado.  Después de firmar la factura, que pasarán a mi cuenta, la tomo de la mano y nos dirigimos al ascensot. " Nos vamos a casa" la he dicho, y ella ha esbozado una ligera sonrisa, como diciendo ¡ ya era hora !.



Estamos en uno de los edificios más altos de Seattle, en el piso setenta.  Las vistas son impresionantes, y aunque se lo he hecho notar, ella estaba pendiente de "otra cosa", y las ha admirado, pero sin demasiado entusiasmo.  La tengo nerviosa y muy excitada. Lo he conseguido, así la quería tener. Veremos qué pasa ahora.

Me mira extrañada porque no puedo evitar una sonrisa algo pícara, y piensa que me estoy riendo de ella, algo que ante su expectación fallida, no le hace gracia.  El ascensor se detiene y entramos junto a dos parejas  de socios, conocidas, con las que he coincido en alguna ocasión viniendo yo solo; algo que noto  ha extrañado verme con una chica  de una belleza espectacular.

 La tomo del brazo y la conduzco hasta el fondo del ascensor.  Lo tengo todo calculado. Me agacho y finjo que me ato un zapato. Uno de los socios amigos, gira su cabeza y ve lo que estoy haciendo, y vuelve a su posición nuevamente.  Coloco a  Anastasia delante, pegada a mi, que también se extaña puesto que los cordones están bien atados y en su sitio. Y comienza el juego.

 Doy un último vistazo y comienzo a recorrer su tobillo. Subo por la pantorrilla , y cuando llego a la rodilla, ella pega un respingo.  No se esperaba esa invasión, y además en el ascensor. Observo que mira inquieta a la pareja que está delante de nosotros que charla animadamente.  Hemos llegado al piso sesenta y nueve.  Entran más socios que se van acomodando delante de nosotros, sin prestar atención a nadie.  parece ser que son  hombres de negocios, en cena de trabajo.  mejor, cuanta más gente entre, más libertad de movimientos para nosotros.



Acaricio suavemente su rodilla. La muevo en círculos, y ella entre abre ligeramente los labios.  ¡ Bien !, Y sigo mi ascenso lento y sensual. El siguiente movimiento está en el arranque del muslo; lo recorro suavemente, sin apenas rozarlo dando vueltas a su alrededor.  Por la parte de delante y por detrás llegando hasta sus nalgas que pellizco ligeramente.  Llegado a este punto, bajo nuevamente la mano hasta la rodilla; Ana exhala un ligero suspiro y entorna los ojos. Una nueva parada y más personas entrando.  Se está  poniendo interesante.

En cuanto se pone en marcha de nuevo, vuelvo a mis caricias en el muslo, pero esta vez subo un poco más y rozo su sexo.  Tiro  suavemente de su vello púbico y rozo su parte más sensible imperceptiblemente.  La tengo totalmente a mi merced. La susurro al oído que no diga nada, que se muerda los labios si es necesario, pero que no diga ni pío.  Ella tiembla un poco a mi contacto con su clítoris, pero me hace caso. No puede evitar echar su cabeza hacia atrás y posarla sobre mi hombro. La beso suavemente y sonrío.  Paso a paso vamos descendiendo en el ascensor, pero yo sigo ascendiendo por su cuerpo.  Esta vez llego hasta su vientre que acaricio suavemente y voy bajando con lentitud hasta llegar de nuevo a su vagina.  Allí la penetro con mis dedos, y siento sus temblores y su excitación, pero ella también percibe la mía.  Es imposible tener este juego y ser inmune.


 Y llegamos al último piso. El ascensor está ocupado por bastantes personas.  ¡ Menos mal !, de lo contrario hubiera sido difícil jugar a lo nuestro. Lentamente, retiro mi mano de su cuerpo, la miro, la sonrío, y deposito un suave beso en su mejilla.  Uno de los socios me ve hacerlo y sonríe,  sin duda extrañado al ser la primera vez que voy con una mujer y además la beso.  No quiero hacer exhibiciones en público de mi amor por ella.  No al menos que se vean; lo ocurrido ahora, ha sido milagrosamente secreto entre ella y yo, como debe ser.  Sólo la beso en los labios cuando estamos solos. Es algo muy íntimo que solo reservo para nosotros. Pero la mejilla es diferente, es algo tierno.

Está medio desmayada, pero hemos de salir.  La sujeto del brazo, porque siento que está totalmente exhausta.  Ha sido intenso, muy intenso, y hasta yo observo la tirantez de mis pantalones, tratando de sujetar mis interioridades a punto de estallar.  Ella me pregunta el  por qué de todo ésto. Yo sonrío y le digo que deseo tomarla en cualquier lugar, , a cualquier hora...,  en cualquier momento.  Quizás otra vez que volvamos te sorprenderé en otro lugar muy excitante.  Y en ese momento me sorprende con una salida que me hace reír a carcajadas
- Vayamos a él. No tienes ni idea lo que me has hecho
- Si querida, si que la tengo
- Pues llévame de inmediato a casa y tómame de una forma más normal. Tienes una perversión sexual que me vuelve loca en todos los sentidos.  Decididamente, esta ha sido una experiencia que debe encabezar una lista de las más excitantes escenas que hemos vivido. Date prisa y llévame a la cama de inmediato. Rompemos a reír excitados, contentos y amándonos.

Estamos en casa y nos encontramos esperando el ascensor que nos lleve al apartamento. Otro ascensor. Y el deseo ardiente e imperioso corre de nuevo por nuestras venas.  Esa sangre caliente que no ha encontrado  la  liberación que reclama desde hace rato. Entramos en él, y sin poder contenerme, la empujo contra la pared, apretando mi cuerpo contra el de ella.  Deseo que me sienta y ella lo hace y me responde. Nuestras bocas se buscan, nuestras manos encuentran nuestros cuerpos, La cojo del pelo y sujeto su cabeza  y mi lengua se hace dueña de la suya, de su boca de su cuello. Y ella responde, responde siempre, pero un timbre nos anuncia que ya hemos llegado.  Sin apenas sostenernos de pie, la conduzco hasta la mesa de entrada al vestíbulo, la tumbo y le subo el vestido hasta la cintura.  Deseo poseerla aquí y ahora.  La deseo en todas las superficies disponibles, y el vestíbulo va a ser la primera.   La toco, separo sus piernas y me acomodo entre ellas. He de ponerme el preservativo, es algo primordial si no quiero que hayan consecuencias. Y la penetro y ella me recibe, nuestros cuerpos se sacian ante la excitación recibida. Quiero que abra los ojos, que ha cerrado de puro éxtasis, pero quiero verlos.  Deseo ver cómo se refleja su placer en ellos. Me obedece a duras penas.  Tiene los labios abiertos y gime, gime como nunca lo había hecho, y yo también pronuncio su nombre con excitación inmensa, con éxtasis y ambos nos rendimos al orgasmo más devastador que hayamos sentido desde que estamos juntos.


. Ha sido extenuante y necesitamos descansar. La llevo en brazos hasta el dormitorio y le ayudo a desnudarse.  Sus brazos están lánguidos al igual que sus piernas. Pertenezco a esta mujer, soy suyo y de nadie más, y se lo hago saber.  Ella tiene los ojos entornados y sonríe; está medio dormida pero antes de rendirse al sueño, me acaricia la cara, me besa y, sonriendo me dice.

- La casa me ha encantado.  Gracias-.  Beso su frente y la dejo dormir

viernes, 19 de agosto de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 24 Un hogar para una familia

Sin duda la impaciencia por averiguar qué es lo que el psiquiatra le ha contado, me juega una mala pasada.  Continúo nervioso, y entablo una pequeña discusión con Ana, porque deseo que sea más concisa, y que me explique de una vez qué es de lo que han hablado, y qué es lo que él le ha contado.La apremio para que vaya al grano, y ella se siente presionada porque cree que sólo quiero escuchar lo que yo quiero oir. Se calla y después, más templado la digo que prosiga.  Me cuenta la charla, y hay cosas que no comprendo, pero no profundizo más por evitar discusiones.  Conduce muy rápido y se distrae.  No estoy acostumbrado a  viajar en un coche que no sea conducido por Taylor o por mi; ella cree que pienso que no tiene la suficiente experiencia como chófer y se enfada. Aparca  y me da las llaves para que lo haga yo. Sin duda, ambos estamos alterados; rechazo su oferta, y ella me dice que entonces  me cale.

Quiero que volvamos al coche y arranquemos de una vez.  Me afea mi forma de decirle las cosas; no quiere que la grite, y además ¡ que me calle !.  ¡ Esta chica es imposible !.  Suena su móvil y al atender la llamada, me mira de reojo y se distancia unos pasos.  La conversación es corta.  Se trata de José que quiere ultimar la entrega de las fotografías y si puede quedarse en mi casa . Pongo mala cara; Anastasia me mira, y  mueve la cabeza a modo de reproche, pero le notifica que podrá quedarse .  Tendré al fotógrafo como huésped.  Tras guardar en el bolso el teléfono, se acerca a mi, y ante su proximidad le acaricio el rostro y ella me besa y se abraza a mi.  No quiero regarñar con ella, nunca.  Permanecemos abrazados durante unos instantes, con el riesgo de que venga un policía y nos ponga una multa por haber aparcado pisando la parada de un autobús.


Por fin retomamos el camino, y conduce Anastasia, ante mis protestas porque no sabe a dónde vamos.  Ella con ironía me dice que desde que nos conocemos, siempre la he orientado y,  bastante bien..., "perfectamente ", asegura.  La Ana  lenguaraz, ha vuelto y ha sido para quedarse.  Ignora lo que la tengo preparado; es una sorpresa que me llena de ilusión y a la vez de incertidumbre ante su reacción.  Nunca sé por dónde va a salir; lo mismo acepta encantada,  que se niega a ello rotundamente.  Se extraña que entremos en una urbanización de lujo, con unas casas maravillosas, en cuyos jardines, los niños juegan y ríen felizmente.  Yo la miro de soslayo, observando sus reacciones.  Ella está sonriendo.  ¡Buena señal !  Después de un largo trecho, la digo que pare frente a una verja blanca que sirve de protección a una fabulosa casa de estilo Mediterráneo.  No tiene idea de lo que hacemos allí.  Me pregunta si es que vamos a visitar  a alguien, y  respondo afirmativamente. Y no la engaño: vamos a ver a una agente inmobiliaria que nos muestre la casa, porque si a ella le gusta, querría que fuera nuestro futuro hogar.  Yo ya la he visitado, y me gustó muchísimo, es preciosa, pero es Ana quién  debe dar su visto bueno.

La recorremos estancia por estancia,con la agente detrás nuestro.   En la planta baja están la cocina, el comedor, otro más funcional, la biblioteca, un salón más intimo para ver la televisión, y otro para las visitas. Un salón para juegos, igual al de Escala, y en el sótano un gimnasio con sauna y piscina climatizada.  Anastasia no dice ni palabra.  La tomo de la mano y subimos a la planta de arriba por unas suntuosas escaleras.   Allí visitamos Los dormitorios.  Estoy nervioso e impaciente por mostrarle el dormitorio principal, el que será para nosotros.  Ana se queda fija mirando las vistas maravillosas del Sound; es un atardecer precioso, reflejándose los últimos rayos del sol en el agua.  Ella se suelta de mi mano y camina unos pasos hasta el ventanal. Apoya una mano en el cristal y se vuelve hacia mi. Ignoro si intuye mis intenciones, pero creo que no. Se gira mirándome muy seria y sin entender lo que ocurre

- ¿ A qué hemos venido Christian ? ¿ A ver la puesta de sol ? Lo entiendo porque es un espectáculo maravilloso.  Pero...  no entiendo nada. ¿ Qué hace esa mujer ahí ? ¿ Nos está vigilando ?







Yo tengo un nudo en la garganta, Estoy emocionado, y no suelo hacerlo normalmente, pero se trata de formar un hogar, de nuestra propia familia: ella y yo, y tengo miedo del rechazo. Por fin me decido a explicarle toda la situación

- ¿ Te gustan las vistas ?
- Y a quién no.  Es una maravilla. Si, me encantan
- ¿ Te gustaría verlas a diario para el resto de tu vida.? ¿ Te gustaría despertar por la mañana y contemplar una maravillosa salida del astro, y contemplar los barcos que salen del puerto, y por la noche recorrer las luces del litoral? Dime ¿ te gustaría ?
- ¿ Qué es lo que me estás diciendo exactamente ?
-Si te gusta... la compraré y aquí fundaremos nuestro hogar y formaremos nuestra familia.  Mira en el dormitorio de al lado Estará el cuarto del niño
- ¿ Del niño ? - me pregunta extrañada.  No sé si es que le ha extrañado que lo mencione o que esté pensando en no tener familia, o instalar un cuarto de juegos, o qué.  Hay veces que se me escapa

Por fin sonriíe, con esa risa luminosa que enciende mis venas y que refleja una luz extraordinaria en sus pupilas.

- ¿ Viviriámos aquí ? - me pegunta incrédula
- Por supuesto. La reformaremos, o mejor la echaremos abajo y la construiremos a nuestro gusto, y en ella vivirán nuestros hijos ¿ Qué te parece ?

No dice nada, sólo me abraza y nos besamos efusivamente, sin importarnos que tengamos testigo observándonos. La miro y ella me responde:

- Quiero verla más detalladamente, y si,   me parece bien, muy bien, diría yo.   Pero sólo refórmala.  Es preciosa así.  No la quites el carácter fantástico que tiene, Sólo refórmala.

La tomo de la cintura y la llevo en volandas dando vueltas, hasta donde la agente nos mira sonriente. Volvemos a recorrerla y ella pregunta y  es respondida, y yo la observo feliz y contenta, y todas mis indecisiones desaparecen.  Corretea como una niña por el prado que tiene y comenta que es un sitio ideal para hacer un picnic, y tomar el sol, y que los niños jueguen, y celebrar las Navidades viendo el esplendor de la Naturaleza en aquella parte de la tierra.  Está entusiasmada, pero hay algo que de repente me frena, pero que he sido yo quién lo dijo primero ¿ niños ? ¿ más de uno ?...  Me rasco la nuca y al final sonrío y me digo. Si está bien, pero con alguna pausa, de uno en uno. Si, estaría bien.


Está exultante.  Le brillan los ojos como hacía tiempo  no los veia.  Se cuelga de mi brazo y reclina la cabeza sobre mi hombro mientras nos acercamos al coche para regresar a la ciudad.  Pero hoy ha sido un día fabuloso y hemos de celebrarlo.  Anastasia es editora y está entusiasmada.  Hemos puesto los cimientos a nuestra futura familia y somos felices y nos queremos. Decididamente hay que celebrarlo