Los Grey - El insomnio de Christian

Ni esa noche ni en las siguientes Christian Grey podía conciliar el sueño con normalidad. A ratos, dormía, pero imágenes entrecruzadas acudían a su mente confundiendo realidad con ficción. Cambiaba de postura, y procuraba no interrumpir el sueño de Ana, que plácidamente dormía a su lado,  La imagen de Elena, se mezclaba con la de Anastasia, y escenas ya olvidadas de hace años, perturbaban sus horas de descanso. Se levantaba, bebía agua y volvía a la cama.  Y  de nuevo se repetía todo, una vez y otra.



Revivía escenas de su anterior vida, y pensaba que en algún momento sintiera por ella algo más que atracción sexual, pero comprobaba que no le había costado interrumpir aquel ¿romance? cuando su marido lo descubrió.  Si verdaderamente la hubiera amado, hubiera corrido todos los riesgos con tal de que permaneciera a su lado; pero no fue así.  Siempre era la cara de su mujer, la que daba paso a la crispada de ella.



Giró la cabeza y sonrió al ver la placidez en el sueño de Ana, la placidez que da la tranquilidad de conciencia ¿ Acaso él no estaba tranquilo? ¿ Había algo que le inquietaba?  Y repasó mentalmente todos los años en los que Elena había participado, y se convenció así mismo de que todo su proceder había sido correcto.  Se había enamorado de quién ahora, dormía a su lado, y la había hecho su mujer. Eso si fue amor verdadero.  Un amor que fue capaz de saltar todas las barreras para estar juntos, siendo el rostro de Elena la que se borró de su cabeza para dar paso a la inocente expresión de Anastasia, la expresión de alguien que no sabía nada, pero que quería explorar junto a él todo cuanto pudiera mostrarle.


¿ Por qué entonces ese desasosiego ? Y después de varios días, y muchos desvelos, llegó a la conclusión de que quizá hubiera podido hacer algo más por ella, simplemente era compasión por una vida mal enfocada hacia él, basándose únicamente en la atracción que ejercía sobre un muchacho de quince años, que con el tiempo, encontró al verdadero amor, a la única persona que le hizo comprender que estuvo mal lo que hicieron, máxime siendo una mujer casada, y amiga íntima de sus padres.

No tenía nada que reprocharse; había sido leal con ella, y lamentaba profundamente que hubiera muerto, y además en soledad.  Pero su vida no fue Elena Lincoln, sino quién dormía a su lado. La persona con quién formo una familia y le devolvió al mundo real de sus padres y hermanos y de unas amistades que durante años había ignorado, absorto en el placer que una mujer madura, proporcionaba a un muchacho que comenzaba a despertar a la vida.  Fue ella la que obró mal y no él. Y agradecería al cielo mientras viviera,  la oportunidad que le dio de conocer a la que fue su mujer, de la que verdaderamente estaba enamorado.



Se abrazó a Anastasia.  Pasó su mano por la cintura de ella, y suspiró, hundiendo su cara en el cabello de ella. Sonrio y volvió la tranquilidad a su espíritu, borrando definitivamente a   Elena.  (1996rosafemu

No hay comentarios:

Publicar un comentario