martes, 18 de octubre de 2016

La liberación de Christian - Liberación 25 - Senderismo

Llevo un rato despierto y pemanezco en la cama.  Ana está aún dormida y la dejo dormir. Contemplo su rostro y sonrio.  Ella también lo hace en sueños y murmura bajito algo inenteligible. La observo, habla mucho en sueños.  Más de una vez la he contemplado mienttas duerme; lo hace con tanta paz que no puedo por menos de admirarla.

Me levanto sigilosamente y voy al baño, me ducho y me visto. Haremos un picnic en el campo, después de andar un buenr rato por la Naturaleza. Ya arreglado, echo un último vistazo a Anastasia y permanece dormida la dejaré hasta que sea la hora. Cuando entro en el office de la cocina, veo solamente a Ethan y a Elliot; ls chicas estaban rendidas y siguen durmiendo. La señora Bentley me pregunta lo que  deseo desayunar. Como siempre una tortilla y cafe.  Elliot se retira a despertar a Kate, y entre Ethan y yo preparamos el itinerario a recorrer.  Me gusta la compañía de Ethan, es simpático y ameno.  Quién sabe si  será mi cuñado. Sonrio ante esa idea. En realidad no sé qué tipo de relación tienen mi hermana y él.  Ellos sabrán.

 Ya tenemos la cesta preparada con la comida que vamos a degustar. Subo a despertar a Anastasia, que está desperezándose cuando entro en la habitación. A través de la sábana, se dibujan las formas perfectas de su cuerpo, y retiro la sábana para contemplarlo en toda su extensión.  A  ella no le gusta mucho que la mire, le da vergüenza y sin embargo para  mi es un deleite.  Le doy un azotito en el culo para  que se levante de inmediato. Cada vez que tenemos relaciones, ella se muestra desinhibida y sin embargo cuando la contemplo o la acaricio, digamos, "en frio" ella se ruboriza.  Nunca terminaré de entenderla, pero me gusta ese pudor; hace que me sienta seductor para conseguirla, y la verdad es que no tengo que hacer mucho esfuerzo, pues ella responde al momento a mis requerimientos.

- Se nos hará tarde, si no lo haces, y yo me enfadaré mucho- la digo fingiendo enfado- Ella de un salto se dirige hacia el baño
- Te espero abajo, no tardes - La digo desde la puerta.

Al bajar el señor Bentley me pregunta algo sobre un arreglo que ha de hacer en el garaje, y hacia allí nos dirigimos.  Una vez solucionado todo, regresamos. Voy mirado hacia el suelo, y encuentro una vara, la cojo y me pongo a juguetear con ella.  La cimbreo para comprobar lo flexible que es, mientras Bentley me da las eúltimas explicaciones.  Le escucho atentamente mientras sigo con mi juego.  Ya estamos frente a la casa, levanto la vista y veo A Anastasia que me observa desde la ventana.  Nuestras miradas se cruzan,pero ella se aleja inmediatamente. ¡ Qué rara actitud ",,  pienso,,  porque en su cara había un gesto de extrañeza, preocupación, asombro... no sabría muy bien definirlo. ¿ Estará molesta por nuestro juego de anoche ? pero cuando la he despertado no lo parecía.  Saldré de dudas en el primer momento que tengamos a solas.  No quiero que haya secretos entre nosotros.  Que cualquier duda o preocupación que le asalte me lo diga inmediatamente.

 Al fin las chicas se deciden a bajar y reciben una ovación de nuestra parte que las hace reir. Lo estamos pasando francamente bien. Existe complicidad entre nosotros; nunca pensé que el tener amigos y alternar con ellos pudiera ser tan placentero.  No me extraña que Ana los defienda tanto.  Otra cosa que he de aprender poco a poco..  No deseo que nos acompañe Taylor, le doy el día libre para que haga lo que quiera. Cargamos la cesta en el coche y nos dirigimos hasta el pie de una pequeña montaña.  Las chicas no están acostumbradas a  este ejercicio, y por tanto no podemos darles de golpe la paliza de subir a una más alta.
Anastasia va a mi lado y creo es el momento de preguntarle lo que miraba por la ventana .  Ella me mira algo sorprendida, pero sabe perfectamente a lo que me refiero. Noto que se pone nerviosa, y le cuesta decirme algo, ¿ Qué oculta ? es un libro abierto para mi; conozco todas sus reacciones, pero quiero saber a qué se debe ésta concretamente.  La insto a decírmelo, y ella tittubeante me lo dice:

- Me sorprendió verte con la vara y como la blandías
- ¡ Ah, ya !, crees que echo de menos otra clase de varas ¿ no es eso? -  Ella tímidamente dice que si con la cabeza y baja los ojos hacia el suelo.  La tomo de la mano y beso su dorso sonriendo al tiempo que le respondo

- No Ana, no echo de menos las varas, ni los látigos, ni nada que produzca dolor. Simplemente la vi en el suelo y la cogí distraido para jugar con ella.  Pero no imagines que pensaba en otra cosa distinta a la que hacía. Estaba pendiente de lo que  Bentley hablaba conmigo, , nada más
- Es que yo...
- Es que tú nada, Anastasia. Ha sido un inocente, e infantil juego si lo prefieres, nada mas.  Tengo suficiente y mucho, con los juegos que hacemos en común. ¿ O es que no te acuerdas de la fantasía de anoche ? - Ella me mira y sonrie, convencida de la explicación que le he dado y me responde

- Fue excitante.  Me gustó mucho, hemos de repetirlo. A mi también me gusta jugar... con algún objeto...que no haga daño.
-Cuando estemos en casa, nena, en Seattle. Hoy no creo que nos de tiempo. Hemos de salir para Seattle después de comer, pero esta noche...
- ¿ M subirás al cuarto rojo? - Me sorprendo por la pregunta.  Ella me ha dicho que le gusta jugar, y en verdad hemos estado otras veces y las hemos disfrutados ambos
- Ya veremos - le respondo


Ella suelta una carcajada y yo la acerco hasta mi. Elliot silva riendo y dice " eh, los de ahí atrás, dejad los arrumacos para la noche.  Ahora tenemos que hacer ejercicio. A no ser que os perdáis detrás de un matorral ".  Yo me rio, Kate le da un empellón, Ana se ruboriza, Y Mia y Ethan se miran significativamente. ¡¡Vaya grupo que formamos !

Al cabo,  después de mucho caminar, llevando casi arrastras a las chicas, coronamos la cima de la pequeña montaña.  Se dejan caer en el suelo extenuadas, mientras nosotros extendemos las mantas y sacamos las viandas que nos ha preparado la señora Bentley.

Las risas,las bromas y los chistes continúan.  Hasta yo me atrevo a contar uno que recuerdo de la universidad, ,bastante picante, la verdad. Yo mismo me sorprendo ¿ cuándo Grey suele contar chistes?  Debió  gustarles porque unos aplaudían, Elliot ¡, cómo no,  !  , silbaba y todos reíamos.  Anastasia me daba un empujoncito y me recriminaba que a ella nunca le había contado ninguno.Lo que ignora es que es el único que se.  Mi vida era extremadamente seria ¿ con quién iba a contar chistes, si no tenía amigos?.

Recogemos todo y dejamos las mantas Ana se tumba, y yo a su lado acaricio su cara; ella me sonrie y poco a poco los ojos se van entornando.

Y ya se ha terminado nuestro delicioso fin de semana. Estamos nuevamente sentados en el avión que nos llevará a casa. Ana con su cabeza reclinada en mi hombro, acaricio sus nudillos para calmarla. La beso en el pelo, mientras la animo a que duerma un rato.  En estos dos y poco días no hemos parado ni un segundo, es natural que estemos cansados. Elliot duerme y Kate lee algo. Ethan y Mia, cuchichean por lo bajo, y yo miro por la ventanilla del avión, mientras Ana duerme reclinada en mi hombro.

Entorno los ojos y comienzo a repasar lo vivido en estos días. Disfruto de la armonía existente entre nosotros. Veo a mi hermano, que dormido, se recuesta en Kate. Y pienso en lo extraño que es el destino de las personas.  Estoy seguro que si Katherine hubiera sido quién me entrevistara, ninguno de nosotros estaríamos hoy aquí. Y repaso mentalmente minuto a minuto desde la aparición de Ana en mi  despacho, el encuentro en Clayton's, en la primera vez que besé sus labios en aquel bendito ascensor del  Heathman, y en cuando por primera vez la subí al Charlie Tango y la llevé al Escala en donde la hice perder la virginidad.  Me detengo en el momento del helicóptero cuando sorprendida lo miraba todo con curiosidad, y yo la contemplaba a intervalos pensando ¿ Grey qué has hecho, has subido por primera vez a una chica en este, , tu recinto sagrado? ¿ Qué es lo que te ha dado?.


 Sonrío al recordarlo, y pienso en  su confesión más íntima, y lo nerviosa que se puso al comprobar que no me había gustado nada saber que era su primera vez.  Fue sorpresa inesperada porque nunca me había ocurrido algo semejante; claro que mis amistades no estaban entre chicas vírgenes precisamente. Fue una primera experiencia para los dos, una más de muchas primeras veces que hemos vivido.  Pero esa vez fue  ¡tan   especial, !.   No porque la desvirgara, sino porque era tan dulce, tan íntima y tan nueva para ambos que no lo esperaba.  Traté de hacerlo lo más suavemente posible, y hacerle el menor daño, aunque ella no pudo reprimir un quejido cuando entré en ella. Pero la sensación que yo tuve no puedo describirla con nada.  Sentí que me pertenecía, que yo le había enseñado el camino del placer y que ella lo había sentido, lo había encontrado junto a mi. Y  se creó un vínculo hacia ella que nunca había experimentado.  La vi tan inocente, tan frágil y confiada, que me preocupaba que algún desaprensivo le hiciera daño.  Y en ese preciso instante creo que mi cabeza comenzó a vivir algo tan desconocido para mi como para ella. Ya me había enamorado cuando la llevé al Heathman,  o incluso antes.  Creo que fue cuando abandonó mi despacho, y comencé la búsqueda  acuciante de averiguar todo sobre ella. Sentí brotar en mi interior algo nuevo, desconocido y perturbador, nunca antes vivido.  Algo que me torturaba y me complacía a un tiempo. Y que me hizo sufrir horriblemente cuando me dejó, porque entonces pude comprobar la magnitud de mis sentimientos por ella, y supe que ya nunca  podría vivir sin su presencia, Y ahora la tengo aqui, reclinada en mi hombro convertida en mi esposa, convertida  en la parte más importante de mi vida, y ha sido ella la que me ha desvirgado a mi en el aspecto de sentimientos nunca antes vividos, olvidados, o enterrados, no sé, en la sombra profunda de mi vida. Ella me tomó de su mano y me llevó hacia la luz, hacia la luz cegadora que desprende, Y caminamos juntos viviendo juntos, experimentando juntos el otro tipo de vida que yo desconocía, y que no cambiaría por nada.


Anastasia es y será el amor de mi vida, el que estaba esperando sin saberlo, el de mi redención y el que abrió la puerta para que gozara de los sentimientos que ahora experimento y que antes creí no existían.  Beso su cabello y me reclino hacia atrás en el asiento, y así permanezco, agarrado  a su mano,entrelazando nuestros dedos, hasta aterrizar en Seattle.

Estoy en el baño lavándome los dientes, mientras Ana se mete en la cama. Me acuesto a su lado y la atraigo hacia mi haciendo la cucharita.  Rodeo su cintura con mi brazo y reclina su cabeza en el otro libre. Beso su nuca y me entierro entre su cabellos.  Ella acaricia mi mano, la lleva hasta sus ,labios y besándola me da las gracias por este maravilloso fin de semana. Verdaderamente ha sido especial, amable y divertido. Me parecía extraño verme rodeado de mi familia relajado y lejos de preocupaciones, sólo disfrutando de mi mujer y la compañía de los amigos.

-No tienes que agradecerme nada.  Pagaste por él.  Podemos repetirlo siempre que quieras. ¿ Lo has pasado bien ? - la pregunto porque para mi es lo importante que ella se haya divertido alejada de las preocupaciones que por desgracia mañana volveremos a sentir..

Ella se gira quedando ambos frente a frente. Se levanta ligeramente y tomando mi cabeza entre sus manos, me besa en los labios, y en los párpados, y en el cuello.  Yo siento en mi interior los síntomas que sobradamente conozco, y la tumbo y comienzo a acariciarla y a besarla y a recorrer su cuerpo al mismo compás que ella hace lo mismo con el mio. Y entre nosotros, una vez más, estalla el deseo irrefrenable de nuestra mutua posesión y ella me recibe y la poseo  dulce, tiernamente. Y de mis labios sólo brota su nombre y la digo que la quiero y ella me responde lo mismo y nuestras caricias son mutuas perteneciéndonos, amándonos hasta la extenuación.  Y juntos volamos hacia el infinito, y juntos aterrizamos nuevamente a la tierra, y juntos, abrazados, nos sorprende el sueño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario