miércoles, 17 de agosto de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 23 - Una consulta

 Está entusiasmada porque hoy va a conducir por primera vez su coche, ese comprado para ella. Me hace una referencia al Audi de las sumisas. Aunque en un principio yo finjo que me hace gracia, no ha sido del todo cierto. Me duele el modo en que lo dice, con ironía, y hasta con ¿celos? aunque tiene toda la razón. Todas tenían el mismo coche, y con la intención de someterla es que se lo compre, aunque se lo hiciera como regalo de graduación.  Que en parte también fue por eso, ya que me importaba su seguridad más que nada, y en el coche que tenía no iba segura.  Cuando guardamos silencio, porque no quiero que pierda concentración ante el volante, noto que su rostro se torna preocupado.  Me ha dicho esta mañana que no imaginaba lo que pudiera ocurrir en la editorial. Está muy segura ; puede contar con ello. Será difícil evitar los comentarios por la salida tan desairada de Hyde.  Quizás alguien que presenciara algo, se irá de a lengua, pero eso, francamente no me importa en absoluto.  Está fuera y es lo que cuenta.



Esta tarde tenemos cita con Flynn. Ana se ha empeñado en hablar con él, y me da miedo. Aunque ella conoce la verdad de mi vida por mi mismo, siento temor a lo que el psiquiatra le diga, y entonces decida que no quiere saber nada de mi.  Estoy nervioso, y no puedo evitarlo. Me ha dicho que confeccionará una lista con las preguntas que quiere hacerle ¿ por qué demonios no me lo pregunta a mi ?  ¿Qué más quiere saber ?
 Sé que ,la tarde va a ser muy larga, pero estoy deseando que llegue y pase.  No estaré tranquilo hasta que eso ocurra. ¿ Y si decidiera dejarme ? No, no. Es algo que no quiero ni plantearme.  No puede dejarme ahora que me ha mostrado el camino.  Mi desorientación sería absoluta .  Si así ocurriera ¿ qué camino tomaría ? ¿ El de ahora que me ha mostrado que existe otro mundo y otra forma de vivir ? ¿ O volvería a mi antigua forma de vida? Basta, basta ya, por favor, y esperemos a la tarde.¿ Por qué quiere consultarle, de qué tiene dudas? O quizá lo que le ocurre es   que  : tiene miedo,¿ pero  de qué ?  Está empeñada en decir que no cree sea suficiente para mi ¿ Por qué piensa de ese modo  No solo es suficiente, sino que a veces me sobrepasa.  Somos, cuando estamos juntos, como dos sedientos llegando a un oasis de agua fresca y cristalina.  Ella es mi oasis, ¿ cómo he de hacérselo comprender ? ¿ Cómo hacerla saber que mi vida sin ella estaba vacía, aburrida y vana? ¡ Oh Anastasia, tu la has llenado de luz y de esperanza.  De esperanza en un futuro contigo, sólo contigo.

Paseo por mi despacho de la oficina, y me detengo ante el sillón que un día no lejano, ocupara Anastasia en nuestra primera entrevista. ¿ Quién iba a decir que aquello cambiaría nuestras vidas ?  Sonrío y acaricio el respaldo en donde ella apoyó su espalda.  Y me sonrisa se expande al recordar lo horriblemente vestida que se presentó ante mi.  Pero no vi ni su ropa barata y fea, ni su coleta despeinada, ni su torpeza  en las preguntas y con la grabadora; nada de eso existía, sólo su ingenuidad y sus hermosos ojos que me miraban tímidamente ocultando, a veces su rostro para que no viera que se había ruborizado.  Y ahora mírala, atrevida, sensual, ardiente, gozando de mi y yo de ella con unas técnicas recientemente adquiridas, pero que han sido aprendidas de mi, de mi mano, y así quiero que continúe.  No puedo, no quiero imaginar, que otra persona ocupara mi lugar.  No podría resistirlo. Me ha hechizado, ambos estamos hechizados por algún conjuro. ¿ Serán todas las parejas igual ? No creo, lo nuestro ha sido tan extraño y especial, que es difícil que se repita en otros.  Sólo sé que daría mi vida por ella, y que no querría vivirla, si ella no está a mi lado..


Interrumpo mis pensamientos, cuando siento una llamada a la Blackberry, es una comunicación de Ana.  Siento un sobresalto en un principio ¿ estará bien? .  Pero el timbre de su voz, me hace ver que está contenta y feliz.  Habla atropelladamente, y he de frenarla porque está tan nerviosa, que no entiendo lo que me dice.

- Ana, Ana, tranquila. Habla despacio que no me estoy enterando ¿ Estás bien, te ocurre algo ?
- Christian, estás hablando con la editora de SIP.  Así como lo oyes. Es provisional hasta que encuentren a otro, pero soy feliz Christian. Mi sueño se está cumpliendo
- Creí que tu sueño era yo- la digo jocoso
- ¿ Cómo puedes dudarlo ?  Tu eres lo más importante, mi sueño adorado. Christian ni siquiera te atrevas a dudarlo

Se tranquiliza al comprobar que la he gastado una broma, pero en verdad me satisface saber que soy el principio y fin de su adorada vida.  Me cuenta todos los detalles, y reímos juntos. De nuevo nerviosa y atropellada me dice que ha de irse, porque tiene una reunión con todos los cabezas pensantes de la editorial.

- Te quiero Ana
- Te quiero Christian.

Y sonrio bobalicón cuando cortamos la comunicación. Aunque ya no tengamos edad para ello, somos como dos adolescentes en su primera cita. Sólo que a nosotros nos acaba de llegar la adolescencia, y según me dice Ana, yo aún ni siquiera he llegado.  A veces pienso cómo hubiera sido mi vida si no hubieran ocurrido los hechos que me marcaron.  Posiblemente no hubiera conocido nunca a Anastasia... Y eso me hace congratularme de todo lo vivido, porque aunque haya  sido un camino tortuoso, al final de ese túnel estaba ella para iluminarlo.

- He de mandarle flores ¡ Flores !

Sonrio porque es lo que ella deseaba y lo que yo la dije que no sucedería. ¡ Cómo cambia todo una simple palabra ! Aquí estoy. Deseo casarme con ella y voy a regalarle ¡ flores !.  Mi corazón hace tiempo que se lo llevó.  Llamo a la floristería y encargo a la dependienta que siempre me atiende amablemente, la mejor y más bonita cesta de rosas blancas y de color rosa pastel. Con un mensajero envio mi tarjeta personal.  Quiero que esté  escrita por mi puño y letra, privada, totalmente nuestra.  No necesito pensar mucho la frase, porque es lo que siento.   Y comienzo a escribir:


Felicidades, señorita Steele. ¡ Y lo has hecho todo tú sola ! Sin ayuda de tu muy amigo, compañero y megalómano presidente.  Te quiero.  Christian.

Ella me ha respondido dándome las gracias una vez finalizada la reunión, y me ha explicado todo lo que han hablado y aprobado los manuscritos que ella revisó. Están contentos con su trabajo. ¡ Bien por mi chica !  La noto feliz y yo lo estoy con ella. Al cortar , vuelven las dudas a mi cabeza a medida que se acerca el momento de la consulta.  Nunca me he sentido nervioso ante nada, ni siquiera cuando estoy tratando algún gran negocio, pero Anastasia hace que pierda el control de todo, me descoloca, pero yo soy feliz con que  así ocurra.  Decido que ya es hora de regresar a casa y esperar allí a que llegue Ana..  Tenemos tiempo suficiente hasta la hora de la cita.  De esa cita, que nunca pensé compartirla con una mujer.  Pero Ana no es una mujer cualquiera , es sencillamente mi Ana.

Por fin, ha llegado la hora, vamos camino de la consulta. Me siento incómodo, nervioso, alterado y aunque sin quererlo, a veces contesto de una forma brusca a Anastasia.  No es que yo lo desee, pero los nervios me hacen reaccionar bruscamente ante cualquier insinuación que me haga. Aparco el coche cerca de la entrada al edificio donde Flynn tiene su gabinete.  Antes de salir, Ana me retiene por el brazo y me entrega algo. Parece una pequeña caja.  Me hace prometer que no lo abriré hasta el día de mi cumpleaños. Me extraña,  ¿por qué me lo da ahora ?  No lo entiendo; mejor sería me lo entregara el mismo día.  Ana, es a veces un enigma.  No me gustan los cumpleaños, y no he recibido muchos regalos desde que soy adulto.  La verdad es que les pongo en un compromiso, porque me consta que se vuelven locos pensando en qué regalarme.  Le doy mi palabra de que no lo abriré y, como es de ella para mi, lo coloco en el bolsillo interior de la chaqueta, justo en el lado izquierdo.  Es algo de Ana y parece ser que es importante para ella, por tanto el lado de mi corazón es el adecuado para guardarlo.


Ella me mira dulcemente y me pide que me tranquilice. Que ya lo sabe todo de mi, y que no va a irse, puesto que de pensarlo, ya lo habría hecho. Agrega que sólo quiere llenar algunas dudas sobre ella, más que sobre mi. Me besa suavemente en los labios, y yo me relajo un poco.  Puedo con todos lo inconvenientes que la vida me planteé, lo único que es superior a mi, sería el abandono de ella. Lo viví una vez y no quiero volver a vivirlo.  Me bajo del coche, le abro la puerta, y tomo su mano, con más fuerza, si cabe, de lo acostumbrado, y juntos entramos en el portal y en el ascensor que nos llevará ante Flynn




El spiquiatra está sonriente y nos saluda afectuoso. Nos hemos hecho amigos.  Es el único que ha entendido mi problemática, y el único que ha sabido encauzarla, pero quién lo ha conseguido ha sido Ana.Cuando me propuso la última terapia, que consiste en averiguar dónde quiero  estar ,  llegar y ser., no le presté demasiada atención. Fueron  unos días antes de conocer a Ana, y hasta me causó risa lo que me propuso.  Yo tenía mi vida muy encauzada; era dueño de mis actos y tenía cuanto quería, pero al conocerla, me di cuenta de lo que me estaba proponiendo, y supe que lo que verdaderamente deseaba era a aquella chica tímida, desgarbada e inocente.  Era un reto para mí, porque hasta entonces no había sentido nada igual.  De repente nació  un sentimiento que sólo recuerdo haber experimentado de pequeño, respecto a mi madre biológica. ¿ La veía igual de frágil que a ella ?  No lo se, pero mi deseo de protegerla se abrió paso, poco a poco en mi cerebro y en mi vida.

Hemos charlado durante unos momentos, porque Ana está cohibida .  Flynn me hace salir de la habitación. Quieren hablar abiertamente, algo que no comprendo. Ana sabe todo, luego entonces ¿ qué la sigue inquietando ?.  Salgo a recepción y charlo durante unos momentos con la secretaria de Flynn. Es simpática y bonita, tiene una conversación amble, peo que yo no presto atención,porque estoy más pendiente de lo que ocurre detrás de la puerta.  Consulto el reloj, y compruebo que pasa más de la hora.  Ya es suficiente, no aguanto más.  Golpeo la puerta y al darme el paso, penetro y observo que ambos están relajados, que Anastasia me sonríe, y que a Flynn se le ve feliz ¿ Feliz ? ¿ Por qué ?  Tiempo después me confesó que se había sentido feliz, porque al fin mi caso había llegado a su final, al final feliz que tanto buscábamos.  Ojalá me lo hubiera dicho en aquel momento; me hubiera ahorrado una tarde de inseguridad tremenda.


Queda con Anastasia en que volverá otro día, pero ella sola. Parece ser que la consulta será con ella ¡ qué raro ! Ahora, cuando salgamos le peguntaré cómo ha ido todo.

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