lunes, 18 de julio de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 6 - Ben & Jerry's & Ana

Terminamos el salteado, y sentados en la alfombra lo degustamos. Está exquisito, ella también guisa, como lo hacían las otras; pero inmediatamente borro ese pensamiento.  Ella no es igual que las otras. Le gusta cuidar de todos.  Me dice  que aprendió a cocinar cuando fue a vivir con su padre, ya que él era negado y se alimentaba a base de sandwich y donuts. Me dice que si quiero postre, no tiene más que helado de vainilla

- Busco en el congelador


Se me ocurre algo Sería estupendo si pudiera quedarme toda la noche. Nunca duermo con nadie; quizá es hora de probar a ver qué tal con Anastasia. Se lo propongo y ella acepta. Me levanto y le tiendo mi mano. ¡ Magnífico !, voy a sorprenderla y me sorprenderé a mi mismo.  No es la primera vez que lo hago, pero si es la primera vez con sabor a vainilla. Las otras veces eran de chocolate y alguna fresa que otra que iba depositando en las partes eróticas de la chica de turno.  Pero Ana es distinta y será algo especial creado, inventado por mi para ella.  Creo que la voy a sorprender; al menos ese es mi deseo. Busco únicamente el placer, ese placer que hasta hace poco no sabia que existiera y que lo alcanza de mi mano, sólo de mi mano, porque ella es y será únicamente mia.

Busca en su armario una toalla grande que la he pedido, la extiendo sobre la cama, quedando cubierta en su totalidad.  Ella me deja hacer, pero no tiene ni idea de lo que estoy pensando.  Sonrie, la muy pícara espera algo, pero no lo que voy a hacerla.  Nunca ha tenido una experiencia semejante y yo también me regocijo al pensarlo.  La quito la bata que lleva puesta, y ante mi se queda desnuda. Me recreo en la contemplación de su cuerpo.  Tiene unas formas perfectas: ni grandes ni pequeñas, justas para mi mano. Su piel suave incita a las caricias. Es perfecta, hermosa. Posiblemente dejo traslucir mi pensamiento, porque ella sonrìe y baja la vista.

-Túmbate boca arriba- la ordeno, mientras con un cinturón ato sus manos al cabezal de su cama. De esta manera no podrá tocarme, porque presiento que querrá hacerlo y eso es un límite infranqueable.También me desnudo frente a ella, y me doy cuenta que observa mi cuerpo mitad admiración, mitad deseo.  De vez en cuando encoge una pierna, la estira, y con la punta del pie recorre la cama hasta doblar la rodilla. Sonrío al comprobar que ella espera mi posesión, que aún no llegará.. Su boca se abre ligeramente, suspira de una manera muy ténue, y yo la beso suavemente, pero intensifico mi beso, tomando posesión de su boca.  Comienzo el ritual, me siento a horcajadas sobre ella. Destapo la tarrina y hundo la cuchara en ella recogiendo un buen trozo de helado. Lo lamo deleitándome;  ella me mira sin parpadear.  Seguro que se pregunta qué voy a hacer . Se lo doy a probar, y antes de que se acerque a lamerlo, lo retiro y lo vuelvo a lamer yo.


- Aún está muy duro.  No seas impaciente.  Espera que se caliente un poco
- Christian...-exclama a modo de súplica. Se lo que quiere, lo que desea, porque es lo mismo que yo. Entonces  vuelvo a introducir la cuchara y extraigo un trozo que deposito sobre su garganta.  Al contacto con su cuerpo, comienza a derretirse y a gotear por los lados de su cuello.  No quiero que llegue hasta la cama y lamo suavemente, el helado que gotea.  Ella arquea un poco el cuerpo y jadea suavemente.  Su temperatura   ha subido, haciendo que el helado se haga líquido rápidamente.  Sigo con la "tortura", y deposito una porción en cada uno de sus pechos, otra en el estómago, ombligo, y vuelta a empezar, lamiendo cada gota del helado que se derrite a lo largo del bello cuerpo de Anastasia.  Y sigo bajando desde el ombligo y utilizo el último trozo en su parte más íntima, en la más deliciosa, para mi deleite y su placer.

Ella grita y jadea a un mismo tiempo. No quiero que se corra aún, pero lo hace al sentir mis caricias. Pero no es suficiente para mi. La deseo febril de lujuria, de placer y nuevamente la excito volviendo a lamer su parte más sensible. Date prisa Grey, está a punto de nuevo.  Me pongo mi protección y la penetro, la hago mia a un ritmo lento, suave, dulce, arrebatador. Yo, normalmente silencioso, no puedo evitar jadeos y susurros junto a su oido.  Ella me pide fuerza y rapidez, y yo la sigo, la sigo, la acompaño en el éxtasis y el deseo. El placer nos llega a ambos al mismo tiempo y me abrazo a ella cuando el clímax me invade totalmente.

Necesitamos calmarnos y recuperar el ritmo cardiaco.  Ha sido increíble; no podría compararlo con nada ni con nadie.  Ha sido  único, quizá porque es ella, porque es Ana.  De pronto he descubierto que ha sido la primera vez que le hago el amor de forma tranquila suave, pero con infinita ternura, pero al mismo tiempo, y como sospechaba, en el último tramo del acto, es ella la que me pide que sea duro y rápido, y yo la sigo,  acompasando nuestro ritmo.  Necesito hacerla saber que es importante para mi, y no sólo por el sexo, es por ella misma.  Por su inocencia, dulzura y candidez, por su ternura y que nunca dejaré que se marche.

Me ha gustado el sexo vainilla. Lo practicaremos más veces. Para nada es rutinario, sino todo lo contrario. Ni el chocolate, ni las fresas, ni el champán, nada es comparable como tomar el helado del cuerpo de Ana.  Y desde hoy esa forma de poseerla tendrá un nombre: Ben & Jerry's & Ana. Creo que ella estará conforme. Ha sido algo muy, muy especial, placentero y largo.  Pese a ello, hubiera dado cualquier cosa, porque fuese eterno.  Estar dentro del cuerpo de Ana no tiene comparación con nada.



- No te dejaré marchar nunca, Anastasia
- No quiero irme. Pero ¿ y si te cansas ?
- Nunca me cansaré de ti. Nunca había sentido tanta angustia como cuando me dejaste.Haría cualquier cosa para  no volver  a sentirme así.

Ella me besa con ternura.  De repente recuerdo que al día siguiente mis padres celebran la anual velada benéfica de "Afrontarlo juntos ". Quiero que Ana venga conmigo, y así se lo expreso.  Ella me dice que no tiene nada que ponerse. Ignora que todo su guardarropa está intacto, con trajes maravillosos encargados especialmente para ella, y aunque me dijo que los devolviera, me negué a ello, quizás esperando un milagro para su retorno.  Se lo hago saber, temiendo una negativa, pero no se si es porque está cansada  o se ha dado cuenta de que nos necesitamos, ella no dice nada., Solo sale de la cama en dirección al cuarto de baño para darse una ducha.  Yo la veo marchar admirando su cuerpo desnudo, una vez mas.


viernes, 15 de julio de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 5 - Cara a cara con el enemigo

Expresé mis sentimientos, la tortura de los días vividos, y es mi forma de pedirle perdón y de solicitar una nueva oportunidad.  No sabe lo que representa para mí.  La esperanza que me hace concebir y la alegría de disfrutar un posible futuro junto a ella-  He grabado varias canciones, y espero que las escuche con atención. También los libros que ella adora, y otros muchos programas más.

" Anastasia...  esto es para ti.  Sé lo que quieres oír.  La música que hay aquí, lo dice por mi.  Christian  "


Y sonrió imaginando su rostro emocionado comprendiendo lo que quiero expresar. Pidiendo un perdón que necesito, y que mi propósito es firme y sincero.  No volveremos a hacer nada que ella no me pida y no me explique con detenimiento qué es lo que desea hacer conmigo.  Yo haría cualquier cosa para tenerla, pero no deseo volver a cometer un error; de esta forma sabré a ciencia cierta hasta dónde puedo llegar, y qué grado de placer soportará.  Aunque creo que lo que más le preocupa son los castigos físicos, y esos tengo previsto borrarlos del cuarto y de nuestras vidas.  Le gusta el sexo pervertido, y a mi me encanta, en ello no habrá problema.  No lo ha rechazado nunca, al contrario, yo diría que me lo pedirá.  Este fin de semana será diferente al horrible pasado.  Estaremos juntos y gozaremos de nuestra unión.  Seremos uno del otro y por fin, la normalidad volverá a nuestras vidas.

Me acaba de entrar un correo: es de ella . ¡ Cómo los he echado de menos ! Es para darme las gracias por el regalo.  Esta vez no ha rechazado nada, al contrario me dice está emocionada por todo el contenido, y muy especialmente por la música.  Creo que ha comprendido la intención con la que la grabé.  Hemos vivido muchas emociones en el día de hoy, y presiento que estará agotada; yo también siento cansancio, pero lo mio no es en realidad agotamiento, sino relajación.  Mis músculos se han relajado.  No están tensos como estos días atrás. No me duele la cabeza y tengo apetito, algo que, sorprendentemente, me ha faltado en estos cinco días. Me despido de ella; quiero que descanse que esté tranquila y relajada, porque presiento que tampoco ella ha estado muy tranquila

. Sueña conmigo, Anastasia
- Siempre sueño contigo, Christian. Siempre. Dormida, despierta y en sueños. Siempre has estado y estarás presente en mi vida.

No he tenido pesadillas y he dormido de un tirón.  Me despierto descansado y por qué no decirlo: feliz.  Ana ha vuelto a mi vida ¿ La protejo yo o es ella la que me protege  ?  Creo que nos cuidamos mutuamente, nos necesitamos mutuamente. Me desperezo y salto de la cama hacia la ducha. Mientras cumplo con mi aseo personal, sonrio satisfecho y comienzo a canturrear una canción; una de las que le grabé  Witchcraft, y digo en voz alta como si ella me escuchara " no hay más bruja que tú , Anastasia Steele ". Una bruja que ha traído la luz a mi vida y me ha convertido en polilla que quema sus alas cada vez que se acerca a la luz.  Tu eres mi luz, y aún a sabiendas, quiero quemarme en ti "

Y nuevamente el aviso de que me ha entrado un correo... de ella.  Corro lo mismo que un chiquillo ilusionado ante un nuevo juguete. Mi Anastasia ha vuelto, y es mia nuevamente. Me lo repito una y mil veces como si no terminara de creérmelo, pero es cierto.  Ahí está en la pantalla de mi ordenador , ocurrente y vivaracha como siempre.  Me dice que está desayunando un plátano ¿ sólo un plátano ?  ¡Por Dios ´! esta chica tiene una guerra personal con la comida. Claro,  me dice que ya es algo, porque durante estos días no ha probado bocado. Me tranquilizo algo, pero la insisto en que debe comer., y ella me devuelve otro correo " regañandome " porque dice que interrumpo su trabajo, y me amenaza con que seré yo quién la suplique, algo que haré encantado porque sé a qué súplica se refiere.  Me río abiertamente ante la ocurrencia. Mucho tiempo he permanecido con cara de ajo; hasta en el trabajo me miraban de reojo, e interrumpían temerosos,  sus conversaciones cuando yo hacia entrada en alguna dependencia.

Me dice que su jefe desea celebrar su buen trabajo durante la primera semana de la incorporación a la editorial, y que para ello van a ir a un pub a tomar unas cervezas al final de la jornada.  Es viernes; me dice que si quiero ir. ¡ Claro que quiero ir ! No deseo nada más que permanecer a su lado el máximo de tiempo posible, pero además conoceré a su enigmático jefe, que no sé porqué no me cae muy bien. ¿ Serán celos ? Confío plenamente en ella, pero ¿ en él ?  Una señal de alerta se enciende en mi cerebro, pero no hago caso de ella y espero impaciente que sea la hora para reunirme con Ana.  No sabe todavía el nombre del lugar del encuentro.   Dice me enviará un correo cuando lo averigüe.  Y yo esperaré impaciente.  Cumple su promesa y me río al conocer el nombre " Fifty ".  Paradojas del destino. ¡ Ni hecho a propósito !.  Indico a Taylor la dirección y me encamino a encontrarme con Anastasia.  Nervioso como un adolescente, el corazón me golpea en el pecho.  Entro en el local, y al fondo del mismo, en un rincón , localizo a un grupo de personas desconocido para mi, excepto una: Anastasia.  Me acerco lentamente; no me gusta la cercanía con Anastasia de un tipo con coleta de pelo largo.   ¿ Será su jefe ? Pues mal lo lleva si no cambia de actitud, habrá que ponerle en su lugar.  Estoy junto a ella.  Se gira y me sonrie ¿ aliviada ?.  Creo que también  ella se siente incómoda con el pinchauvas ese, La beso en el pelo y paso  mi brazo por su cintura atrayendola hacia mí.  Ana hace las presentaciones, y los dos nos miramos frente a frente con hostilidad, que ella percibe inmediatamente.

- Mi novio, mi jefe- dice señalándonos. Pero el cretino sonriendo de medio lado, hace un comentario que no me gusta nada

- Creí que era su ex
- Pues ya ve que no.   Soy su novio. Aquello fue pasajero.  Ahora todo está bien

Hemos de salir de allí cuanto antes.  No me gusta nada este tio y tomaré drásticas medidas el próximo lunes.  Estaré alerta con él, y a la menor muestra  le despediré sin contemplaciones..  Cualquier cosa para mantener segura a mi Anastasia..  Rechazo de plano su invitación a que tomemos una copa todos. No ni hablar  ni agua con este. Así que con una excusa de que tenemos planes,  nos despedimos y salimos de allí,  afortunadamente.  Compruebo que Anastasia  desea preguntarme algo, y con su increíble sinceridad, lo hace sin rodeos

- ¿ Ya sabes quién mea más lejos ? Porque eso es lo que ha sido, un ataque de testosterona. Los hombres sois todos iguales.  Te diré que no me gusta lo que habéis tenido los dos., Esas miradas retadoras.  Es sólo mi jefe, y  llevo una semana, así que por favor no arruines mi trabajo, que es lo que siempre he deseado.
- Así lo haré nena: no interferiré, pero si se sobrepasa, no me temblará la mano
- ¿ Qué quieres decir? Por favor, deja que yo solucione mis problemas. Si eso ocurriera yo le pondría en su lugar-
-Más le vale, porque de lo contrario...
¿ Qué quieres decir ? ¿ Tienes algo que ver en la editorial ?

Yo no respondo y me sonrío levemente, algo que ella comprende al momento y averigua que soy el jefe, del jefe, de su jefe.. Hoy he conocido a  ¿ cómo ha dicho que se llama ?. Si Jack Hyde.  El caso es que no se por qué pero su nombre es como si lo hubiera escuchado en alguna parte.  Lo olvido inmediatamente y me centro en Ana. Olvidemos todo.  Pero ella está enfadada , otra vez. Ha entendido que he adquirido SIP y se ha puesto furiosa; interpreta que quiero influir en su trabajo, y no es cierto.  Sólo deseo que esté segura y ese es el mejor modo de poder controlar que está a salvo de cualquier contingencia.  Me reprocha que lo he hecho porque me la estoy tirando.  Mi paciencia toca a su fin, pero me controlo,.  He de acostumbrarme a compartir las cosas con ella, sobretodo cuando a ella conciernen.  Le aviso de que no puede comentar nada durante un espacio de tiempo, ya que todo está en tramitación, y nadie debe enterarse.




- Lo he hecho para protegerte.  No comentes que estamos saliendo, y así nadie sabrá lo nuestro. Además, era una oportunidad única y no la iba a desperdiciar para que tu no te enfadaras. Y ahora dime ¿ En tu casa o en la mia ?

Ella responde aún airada, que por el momento será mejor en su casa y doy órdenes a Taylor para que se dirija hacia allí.  Y llegamos,  y antes de que podamos reaccionar, Anastasia sale como una exhalación, y rápidamente se dirige a la entrada.  Le hago una seña a Taylor para que espere, porque no sé cómo va a resultar la velada.  Al final ella me da autorización para que entre, y Taylor se marcha.

Me recreo en contemplar el lugar en donde vive Ana.  Se me hace pequeño, en comparación con mi apartamento, pero me siento cómodo. Todo tiene su sello personal, o quizás es que todo huele a Ana. Me ofrece algo de beber y abro el frigorífico y me asombro de que esté totalmente desprovisto de alimentos.  ¿Qué es lo que vamos a cenar ? Observo que hay un yogur a medio tomar,,, ¡ nada más !.

Me vuelvo hacia ella y la pregunto con extrañeza ¿ qué es lo que ha comido durante estos días ?  Ella guarda silencio, y en él obtengo la respuesta.

- Vamos a comprar





Es la primera vez que acompaño a alguien a un supermercado.  Se me hace raro, pero al mismo tiempo me divierte. Deseo ayudar a Anastasia; llevo la cesta  en donde depositamos lo comprado.  Ella me mira y sonríe. ; También le parece extraño. Compramos vino, verduras  y poca cosa más  Llegamos a casa y nos disponemos a preparar la cena: salteado.  Nos gusta a los dos; observo la destreza de Anastasia en el arte culinario, y ella me confiesa que lo ha hecho desde que se fue a vivir con su padre.  Nada que ver con mi torpeza: nunca he hecho nada en la cocina.

Es atrevida y muy sensual; me incita con un roce aquí, otro allá, y poco a poco siento que me voy excitando por momentos.  Hace muchos días, desde que me abandonó, que no he tenido relación sexual con nadie.  Ya no podría ser si no es con ella.  Le gusta el jueguecito, y yo difícilmente aguanto la excitación y decido que es hora del sexo.  Pero no la tocaré hasta que ella me indique con toda claridad qué es lo que desea de mi.

- Dejemos la cena para más tarde.  Vamos a tu dormitorio.

La llevo en brazos hasta él.  Me encanta esta Anastasia atrevida, valiente, sin rubores.  Ambos estamos excitados, lo noto, lo siento.  La pregunto que es lo que desea, y ella me señala cada parte de su cuerpo que yo he de acariciar, de besar, de poseer. Me pide que la desnude, y yo lo hago encantado y en sus ojos, en su rostro, en su comportamiento, me está pidiendo que le haga el amor.. Yo la indico que sigo vestido, y decidida comienza por agarrar el borde de la camiseta con intención de quitármela

- Hum hum-. Y sabe que esa parte está vetada, pero no así mis pantalones.



Se arrodilla frente a mi, e inmediatamente sé lo que va a hacer.  Todavía no, nena, repito mentalmente, Aún no.   Siii...Adelante,... Más.., Más  No quiero que siga; deseo disfrutarla lentamente, saborearla.  Cogiéndola por los hombros la levanto y la tumbo en la cama.  Deseo estar dentro de ella y ella lo desea también. Nuestra excitación va pareja. Me pide que acelere y nuevamente me transporta a las alturas, hacia ese lugar exquisito al que sólo ella me lleva. Sólo una palabra mitad admiración, mitad jadeo, sale de mi boca ¡ Ana !. cuando alcanzamos el clímax. Y ambos caemos rendidos abrazados uno al otro.

miércoles, 13 de julio de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 4 - La propuesta

Anastasia está enfadada; no le ha gustado nada que saliéramos tan rápido de la exposición de su amigo.  Yo también lo estoy.  La llevo hasta el restaurante, nos llevan a un reservado para dos. Es un lugar ..., no diría horrible, pero a ella le ha gustado. Lo sé por su expresión, aunque inmediatamente le cambia el gesto: sigue de mal humor.  El camarero se acerca solícito y pido la cena indicándole que tenemos poco tiempo. Solomillo con guarnición, la que sea, la que tengan.  Al distanciarse el camarero, Anastasia no puede aguantar más y comienza otra nueva discusión: Por qué he pedido solomillo, que si a ella no le gusta..que si la tomo por una niña...Yo también protesto.

- No te comportes como una niña. Has querido darme celos con tu amigo, sin importarte sus sentimientos.


Ella se calla, y baja la cabeza; reflexiona sobre lo que la he dicho. Tomo su mano, deposito un beso en ella, y la miro a los ojos;  ella me mira también. Comienzo a explicarle lo difícil que han sido estos días para mi.  Lo que la he echado de menos y que haré todo lo posible por que no se repita. A penas prueba bocado, y por fin acepta que el solomilla le gusta y que está tierno y jugoso. La miro, y en ese instante la desavenencia entre ambos se desvanece. Miro el reloj y me doy cuenta que Taylor debe llevar un buen rato aguardándonos.  Abono la cuenta y la ofrezco mi mano, que ella acepta.

 Nuestra conversación ha de ser íntima e importante. Deseo trazar nuestra futura relación, pero,  que solamente nosotros dos debemos redefinir.  Hablo con Taylor que se ha puesto los auriculares para escuchar sólo música; a nadie le interesa el tipo de relación que vayamos a llevar.

Siento la calidez de su mirada, de su cuerpo cerca del mio. Me vuelvo hacia ella, la observo buscando un rastro de esperanza en él., y lo encuentro; me acomodo de lado y con sus manos entre las mias, comienzo a exponerle mi propuesta.




-Quiero que vuelvas, Anastasia. Para ello voy a hacerte una proposición, algunas pautas por las que guiarnos en el futuro.  Estoy dispuesto a hacer concesiones, pero has de ser sincera conmigo y aclararme que es lo que te gusta y lo que no.  Estos dias, han sido un infierno para mi.
- Pareces estar bien- me responde
- No lo creas.  Es sólo apariencia. Tu marcha fue como un puñal clavado en mi alma oscura. No salió el sol en cinco días, Vivia en absoluta oscuridad.
. Hay cosas que me gustan, Christian. Por ejemplo tu perversión sexual.  Siguiendo tu expresión cuando " me follas duro". Pero lo que me aterroriza son esas horribles varas y los látigos, y los cinturones.  Me dan un miedo espantoso.  No puedo soportarlos
- Bien, vamos avanzando.  Nada de látigos, ni varas, ni cinturones. Me queda claro ¿ Hay algo más?
- No me importa que me des unos azotes, eso puedo soportarlo, porque además..., después ...

Se detiene y baja el rostro ocultando nuevamente su sonrojo. Mi dulce Anastasia, está aquí, ha vuelto. La cojo de la barbilla levantándole la cara y mirándola a los ojos

- Y después... te follo ¿ es eso a lo que te refieres?
-Si Christian a eso me refiero. Lo que no comprendo es por qué te produce placer el darme esos castigos, que ni siquiera puedo imaginar. ¿ Qué pretendes con todo esto, con este interrogatorio ?
- Quiero saber lo que puedes soportar.  Empecemos de cero, por lo más convencional, y a medida que vayamos tomando la medida, que vayas tomando la medida del placer, iremos incrementando y suprimiendo cosas.  Nada de castigos. Nada de látigos, nada de nada


- Pero lo necesitas, Christian, y eso es lo que me preocupa
-A ti es a quién necesito, Anastasia
-Cuando me fuí sentí un shock . No esperaba irme por ese motivo, pero en la soledad del apartamento, me di cuenta que el dolor que me infringiste, no tenia punto de comparación con el dolor que sentí al abandonarte.

La abrazo al escuchar sus palabras. Ambos hemos pasado unos días horribles; añorándonos el uno al otro. Y entonces una  pregunta surge  en mi cabeza y la formulo en voz alta

- ¿ Por qué no dijiste las palabras de seguridad ?
- ¿ Hubieras parado si las hubiera dicho?
-¡ Naturalmente !
- ¡ Oh Christian ! Me sentí desbordada, abrumada y...  las olvidé
-¿ Las olvidaste ?  ¡No me ,lo puedo creer!. Tanto sufrimiento por una simple palabra. Anastasia .  ¿Cómo podré estar tranquilo y conocer tus límites si olvidas las palabras de seguridad ?. Empecemos de cero.  Hay algo que debo dejar claro: no puedes tocarme.  Sé que no lo entenderás pero es algo insufrible para mi.  Me viene de lejos de mi infancia
-¿ Maltrato ? ¿ Tu madre te maltrataba ?
-No que yo recuerde. No se ocupó de mi, no me defendió.  Creo que fui yo quién se ocupaba de ella, y quién trataba de defenderla

 Presiento que Anastasia comienza a comprender algunas de mis sombras, aunque ni siquiera imagina la profundidad de ellas y por qué mi alma esta en la más absoluta oscuridad.  Sólo ella podría sacarme hasta la luz.  Pero ¿ podrá hacerlo ? ¿ seré capaz de seguirla ?



Ella se abraza a mi y se sienta en mi regazo. La abrazo fuerte contra mi pecho, inhalando su perfume, su cabello, besando su rostro cubierto de lágrimas...,  por mi.  Y la ternura me invade. La he recuperado. y doy las gracias al cielo,  mirando al techo del coche, porque nuevamente ha salido el sol en mi existencia.

Al cabo de un rato, su llanto cesa y poco a poco se queda dormida entre mis brazos. Y yo, sin ser observado por nadie, me emociono, y sonrío con pena por todo:.  Por haber sufrido indeciblemente durante cinco días, por tener un alma oscura, por haberla perdido y recuperado... por todo, porque es emoción lo que experimento al contemplar su cara relajada, durmiendo sobre mi pecho.

Suavemente, la despierto con un beso.  Ella entre abre los ojos y su primera mirada es para mi rostro junto a una maravillosa sonrisa, tranquila, relajada

- Cariño, ya hemos llegado -. Algo aturdida, me mira y recupera la situación
- Perdona por haberme quedado dormida
- Estás perdonada.´Salgo del coche y me dirijo al porta equipajes, mientras Anastasia sale también. Extraigo una caja envuelta para regalo y ambos nos dirigimos a su apartamento.

- Anastasia, ésto es para ti.  No lo abras hasta que estés dentro. Recíbelo y escucha atentamente lo que te digo en ello
- ¿ No vas a entrar  ?- me dice quejumbrosa
- No cielo. Hemos de serenarnos. Mañana nos vemos

Le doy un beso y permanezco allí hasta que ella abre la puerta y se pierde en su interior.  Mi rostro ha cambiado de expresión. Estoy decidido a cumplir con la propuesta; todo con tal de no volver a pasar por lo vivido durante el fin de semana, todo con tal de no perder a Anastasia