jueves, 27 de abril de 2017

Anastasia - Capítulo 17 - El asombro de Elena

Hemos hablado, hemos discutido, y se nos ha pasado el enfado.  Todo vuelve a ser normal en nuestra especial relación. La señora Jones nos ha preparado uno de los platos que más me gusta, y siento que tengo hambre.  Después de servirnos, se retira para dejarnos a solas, e iniciamos a conversación sobre nuestros trabajos, y parece ser que el de Christian ha sido todo un éxito, porque se muestra sumamente encantado con el proyecto que ha puesto en marcha.  Se nota cuando algo le satisface, porque no para de hablar de ello, y a detallarme la técnica, algo de lo que no tengo ni la más mínima idea, pero me conmueve su entusiasmo, su alegría por el excelente resultado obtenido.





A pequeños sorbos bebemos del vino que más complace a Christian y poco a poco damos por terminada nuestra cena, que ha sido edificante después de las discusiones de las últimas horas.  Nos volvemos a una, cuando un carraspeo rompe nuestra sobremesa.  Es Taylor anunciándonos la llegada de la señora Robinson.
¿ Qué quiere ahora ? - le pegunto a Christian
- No tengo ni idea- me responde él
-¿ Hablaste con ella?
- Si lo hice, y la expliqué que no quieres ir a comer  con ella, y aunque no lo entendía, tuve que explicarla  es debido a la relación que tuvimos en tiempos y que no entiendes.
- Sí que la entiendo. Eres tú el que no quieres ver la realidad.

Y nuevamente una interrupción de Taylor   "La señora está subiendo"

Hago intención de irme, pero Christian me retiene al tiempo que la puerta del ascensor se abre, dando paso a Elena, que por unos instantes se detiene antes de entrar en el salón. Noto perplejidad en su rostro, como si el verme allí fuera lo más extraño del mundo.  ¿ A qué habrá venido? ¿ Sentirá celos y quiere volver a pisar el terreno firme que pisó hace tiempo?  La mano de Christian sobre mi brazo, está tensa, apretada contra mi carne, hasta casi producirme dolor.  Me mira de reojo, pero yo mantengo mi vista fija en la mujer que le sedujo y le iniciara en esa relación absorbente y dominante a la que le sometió durante años.

- Es lunes ¿ verdad ? - dice dirigiéndose a Christian e ignorándome por completo
- Si lo es - la responde él
- Pensé que estarías solo


Y en el acto deduzco a qué se debe su asombro:  ella creía que nuestro encuentro terminaba el domingo por la noche, y que ni por asombro imagina que vivimos juntos.  En mi interior me regocijo al pensar que quizá esté perdiendo la influencia obre él, que por otra parte es más que evidente, sólo que quizá ella no quiere verlo.  Me asombra la voz de él, cuando prosigue hablando

- Ana está conmigo ¿ A qué has venido Elena?
- Me mira perpleja, dirigiendo la mirada de uno a otra.  Y nuevamente hago intención de irme y dejarles solos.  Está visto que ella lo prefiere así y yo no deseo estar en el mismo espacio que ella.  Christian intuye lo que deseo hacer, y me sigue reteniendo.

- Elena, no tengo secretos para ella.  Conoce todo mi pasado y además estamos juntos. Te repito ¿ a qué has venido Elena ?
- Bien...  Me alegro por vosotros

Manipula dentro de su bolso y saca una nota doblada al tiempo que se dirige a Christian diciendo que la están haciendo chantaje.  Se me pone la piel de gallina pensando que alguien haya descubierto su modo de vida.  No me importa el de ella, pero no quiero bajo ningún concepto que eso alcance a Christian, y precisamente es lo que me alarma.  Le tiende la nota, pero él la indica que la deje sobre la encimera y que la abra. La pregunta si ha ido a la policía, y ella lo niega.

Después de que Christian haya leído el chantaje, se echa a reír, y mirándola la dice que eso es una bobada

- Alguien que chantajea no pide esa cantidad ridícula. Debe tratarse de una broma. ¿ Sospechas quién puede ser ? - Ella niega con la cabeza y yo ya he escuchado lo suficiente. Alego que estoy cansada y decido retirarme.  No quiero saber nada de los asuntos de esa mujer. Cuando voy en dirección al dormitorio, decido escuchar de lo que hablan.  Sigue la conversación referente al chantaje y Christian la ofrece que Welch averigüe algo, y ella acepta.

- Se os ve bien - le dice
- Soy muy feliz- la responde
-¿ Por qué no quiere nada conmigo? Insiste ella
-Elena, no entiende lo que tuvimos, así que por favor déjala , déjanos en paz.  Ahora soy feliz; tengo lo que antes nunca tuve, así que no interfieras en nuestros asuntos. De verdad te digo, déjala en paz.
- Está bien.  Es que me preocupo por ti
-Ya lo sé, te lo agradezco, pero ahora es ella mi mundo, así que no interfieras. Y por favor la próxima vez que quieras hablar conmigo, comunícamelo antes
- Está bien, así lo haré. Sabes que tu amistad es muy importante para mi. De ahora en adelante así lo haré.


Se están despidiendo y yo, sigilosamente me apresuro a ir al dormitorio.  Me pongo la camiseta y me meto en la cama rápidamente antes de que Christian pille que les he estado espiando.

Auditoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras de grey
Editada:  Año 2017
Ilustraciones: Cincuenta sombras más oscuras
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

miércoles, 26 de abril de 2017

Anastasia - Capítulo 16 - La agresión

Puedo decir, y no me equivoco, que de todos los días complicados que he tenido últimamente, éste de hoy, ha sido uno de ellos.  El día anterior, terminó..., como terminó. Y ahora, cuando ya ha caído la noche, e intento dormir abrazada a Christian, hago un recuento, y aún me producen escalofríos las imágenes que acuden a mi memoria.


La tensión entre Jack Hyde y yo, era algo más que tensa, y no se porqué, aunque lo imagino.  Esta tarde hemos de dejar todo ultimado: mañana sale para Nueva York..., sin mi. Y aún estoy algo enfadada con Christian, porque ha provocado una relación muy fría entre mi jefe y yo. A veces me trata con algo de mala educación, y yo comienzo a cansarme porque no tengo el por qué aguantar sus inconveniencias.  Me hace corregir los trabajos, por el simple hecho de fastidiarme, y es algo que, encima, no puedo comentar con Christian, porque conozco cuál sería su reacción.

Este trabajo es lo que siempre he soñado, pero he tenido la mala suerte de haber entrado en una empresa que ha comprado mi novio y cuyo editor principal, no sólo es mi jefe, sino que ha establecido una rivalidad, que desde ahora sé que tiene las de perder, pero mientras se da cuenta, creo que me va a hacer la vida imposible.

Me ha pedido que tengo que quedarme hasta más tarde, con motivo ¡ vaya por Dios ! de mi negativa a ir a Nueva York.  Por lo visto he de prepararle un informe en el que no hace más que destacar las faltas que cometo. ¡ Qué casualidad ! hasta ayer, era perfecta, pero ahora soy nefasta.  No sé cómo voy a luchar con este frente que se me ha abierto sin que Christian llegue a enterarse.  Preparo sus cafés, voy a por su bocadillo, y todo lo hago con el mejor de los humores, aunque francamente está comenzando a fastidiarme.  Menos mal que el fin de semana está cercano.  Me centro en que lo pasaré con Christian y eso hace que disipe, en parte, mis sinsabores.


Estamos solos en la oficina.  Al fin parece que está conforme con todo el trabajo realizado, y yo me preparo para salir. Apilo los informes que ha de llevarse  y lo dejo todo despejado, de papeles, para que no se confunda y lleve lo que corresponde, y no otros.  Me doy cuenta que no he probado bocado en todo el día, y mientras él termina lo que quiera que esté haciendo, me dirijo a la sala que tenemos de descanso y busco algo de comer, algunas galletas, o algún dulce que haya quedado olvidado.

Por le rabillo del ojo, veo que una silueta se acerca hacia mi  ¿Qué demonios hace aquí ?  Creo que es la primera vez que entra.  Mi sexto sentido me alerta y trato de poner la máxima distancia entre él y yo.  Me corta la retirada, y me arrincona contra una puerta dificultando mi salida con sus brazos.  Está muy cerca de mi cara, y eso, además de molestarme, me da miedo.  Veo fiereza en sus ojos, y en su boca un rictus que no me gusta nada.  Empieza a dirigirme algunos insultos que me ofenden porque no son ciertos ¿consentida yo ? ¡ Es mi novio ! Y además ese no es su problema.  Se sigue acercando hasta que su aliento repugnante me da de lleno en la cara.  Huele a alcohol, y eso me alarma aun más, porque debe haber bebido bastante a tenor del olor que desprende su boca.

Hace cosas que me están asustando por momentos, acaricia mi mejilla y el lóbulo de mi oreja, algo que no debo permitirle, pero sigue bajando su mano por mi escote y se detiene en uno de mis pechos. ¡ Oh no !.  Ni siquiera puedo mirar por si veo a alguien y pedir ayuda. ¡ Estamos solos ! y él no tiene buenas intenciones, así que decido poner mi plan en marcha.


A mi memoria llega el recuerdo de defensa personal que me enseñó mi padre y sin pensarlo mas lo pongo en práctica.  Le dejo primero que se recree un instante en su tocamiento, de modo que no se de cuenta de lo que va a venir ahora, ya...  Levando doblada una de mis rodillas, y con todas mis fuerzas la dirijo a su parte más íntima y delicada. ¡ Bingo, acierto de pleno !  Inmediatamente retira su mano de mi, y se dobla dando un alarido de dolor.  Salgo corriendo, recojo mi bolso y ni siquiera espero al ascensor; bajo las escaleras con toda la rapidez que mis piernas me permiten.  Estoy a punto de caer, cuando uno de los tacones de mis zapatos, se tuerce , pero me rehago enseguida y salgo rápidamente a la puerta de entrada.

Me paro en el quicio, ya en la calle, porque el aliento me falta y parece que el corazón se me saliera por la boca.  Las piernas me tiemblan  y siento que voy a caerme.  Unos brazos fuertes, me sujetan cuando estoy a punto de desplomarme.  Miro horrorizada, y compruebo que se trata de Christian.  Siento un gran alivio, pero no escucho lo que me dice.  Intuyo que me pregunta algo,  y yo por inercia le respondo " Jack... "

No puedo seguir diciendo nada más.  Taylor entra resuelto en las oficinas y Christian me lleva hasta el coche mientras le explico lo ocurrido. Me deja sentada y cierra el coche.  Vuelve sobre sus pasos y veo que entra en SIP. Estoy muy asustada y preocupada, porque a pesar de que tanto Christian como Taylor, son más fuertes que Jack, me da miedo la furia desatada de ese hombre.



Antes de entrar veo a Christian hablar por su móvil con alguien y mi preocupación va en aumento. Ni siquiera puedo bajar un poco los cristales, ya que él se ha asegurado de que estuviera protegida dentro del coche.  No sé cuánto tiempo ha transcurrido, pero al cabo de bastante, veo que se abren las puertas de la editorial y por ella aparece Jack portando una caja llena de cosas.  Está escoltado por el guardia de seguridad.  Se mete en un taxi, que posiblemente será el que debía recogerle para llevarle al aeropuerto, y parte de allí a toda prisa.

Poco rato después,  veo que Christian y Taylor salen del edificio y se dirigen hacia el coche.  Christian se monta a mi lado, puesto que estoy en el asiento del copiloto y Taylor en la parte de atrás.  Tiene las mandíbulas contraías, y no me mira ¿ encima ? Yo no he provocado esa agresión.  Deseo protestar, pero pienso que mejor callo; está muy nervioso y alterado.  Tiempo tendremos de hablar sobre lo ocurrido.


Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras de Grey
Editado: Año 2017
Ilustraciones: Cincuenta sombras más oscuras
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

sábado, 22 de abril de 2017

Anastasia - Capítulo 12 - Huida

Noto que Christian se pone nervioso.  Inmediatamente llama a los guardaespaldas y simplemente les dice:

-Revisad todo.  Está aquí

En realidad no sé lo que ocurre,  qué es lo que causa tanta alarma y al preguntárselo me dice que se trata de Leila. Y recuerdo lo que ha ocasionado el que me despertara y al decírselo empieza a dar órdenes inmediatamente que entran  Taylor y Sawyer..  Me ha dado unos pantalones de chándal de él y me saca una chaqueta vaquera también de él. Estoy con la camiseta de dormir, y la ropa que llevo puesta es treinta tallas más grandes que la mía.  Pero no hay tiempo; yo también estoy nerviosa.


Taylor llega con unas deportivas para mi, que es lo único que es de mi tallaje, y un maletín con algo de ropa para ambos. Le dice que reserve habitaciones en algún hotel y que lo haga a su nombre.  Nos marchamos rápidamente.  Todo ha surgido a velocidad de vértigo, sin a penas dar tiempo a procesar todo lo ocurrido. Y de pronto recuerdo que me dijo Leila había comprado un arma. ¡ Dios mio ! Pero...  si quería usarla contra mi, me hubiera disparado mientras dormía, y no lo hizo.

Trato de tranquilizarle con esa reflexión, pero el está concentrado en revisar bien la autopista y que no nos siga nadie; pisa a fondo el acelerador.  Sólo nos alumbran las farolas de la autovía.  No hay nadie ni cerca ni lejos de nosotros. Cuando comprende que efectivamente no nos sigue nadie, toma una salida que va directamente al centro de Seattle.  Vamos al hotel Fairmont Olympic:  allí Taylor nos ha reservado una suite.

Me he olvidado del cansancio atroz que tenía, y el sueño ha huido de mi.  Christian está muy preocupado y no sé cómo relajar su tensión. ¿ Va a por Christian por haberla rechazado , o va a por mi por ser ahora su pareja?  Eso es lo que también piensa Christian, y la incertidumbre es abrumadora.  En el fondo pienso que quién corre verdaderamente peligro, si es que quiere hacer daño, soy yo, por competidora.  Sencillamente no esperaba que Christian pusiera sus ojos en otra chica.


 Por fin llegamos al hotel.  El más lujoso de Seattle, y yo voy con unas pintas para salir en una revista.  Menos mal que a penas hay gente en el vestíbulo, pero las pocas personas con quienes nos cruzamos, me miran extrañadas.  Tengo que sujetarme los pantalones del chándal, porque se me van cayendo de grandes que me están. La chaqueta , a pesar de haberme doblado las mangas, las hombreras me llegan a medio brazo.  Pero no tengo tiempo de avergonzarme; es demasiado tremendo lo que nos está ocurriendo.

Ya estamos en nuestra suite. Christian se recuesta en la puerta de entrada, como respirando aliviado, y de pronto descubro cuál es su preocupación, no es por él, sino por mi, por tenerme protegida y que no me ocurra nada.  Bebemos una copa; creo que nos la merecemos.  Ha sido una noche para no olvidar,  en todos los sentidos.

Dentro de poco amanecerá y siento una sensación como si los brazos se me separaran del cuerpo.  Los músculos se me han relajado pero el cansancio me pesa enormemente. Quiero ir a la cama, pero al mismo tiempo deseo que Christian se tranquilice, que no se preocupe tanto. No importa lo de mi coche, ni la carta de la intrigante Elena invitándome a comer juntas, ni siquiera la aparición del fantasma Leila que ha alterado nuestras vidas.  Estamos juntos, estamos bien y eso es lo que importa.

Y ahora soy yo la que debo procurar que Christian se relaje también, y sé el método que debo emplear para ello.  Le tomo de la mano y vamos al dormitorio.  Felizmente consigo que siga mi juego. Y volvemos a encontrarnos porque ambos necesitamos librarnos de tantos nervios y preocupaciones pasadas, y de la única forma en que sabemos hacerlo, es poseernos mutuamente, con ardor, con delirio, olvidando todo lo que nos ha llevado hasta allí.  Y nos entregamos al sumo placer de estar juntos y ser uno del otro sin importar que el mundo entero, fuera de ese hotel, esté tratando de ¿ qué? ¿ de hacernos daño? No tengo ni idea de lo que persiguen; tenemos varios frentes abiertos que posiblemente lo deseen.   pero juntos conjuraremos el peligro porque nos protegemos mutuamente.

Estamos agotados por todo lo vivido desde que amaneció el día de ayer: nuestro encuentro amoroso, la fiesta de la mascarada y por si fuera poco el salir huyendo de casa perseguidos por quién sabe quién, por quién sabe qué.  Nos quedamos dormidos, rendidos y abrazados como si nos protegiéramos con nuestros cuerpos.

Me ha anunciado que me dará una sorpresa.  Por fin conseguimos relajarnos y cuando ya el sueño comienza a cerrar nuestros ojos, rememoro el tiempo que acabamos de tener con nuestro encuentro sexual, tan especial hoy, por las circunstancias vividas.  Y mañana, cuando amanezca, será otro día.  Porque con Christian vas a velocidad de vértigo, no te da tiempo ni a pensar, ni a aburrirte.

Le miro; ya se ha dormido y me fijo en los rasgos de su rostro que aún están algo crispados y suavemente, para no interrumpir su sueño acaricio su mejilla y yo también me entrego al sueño.



Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras de Grey
Editado: Año 2017
Ilustraciones: Cincuentas sombras más oscuras
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS