miércoles, 3 de agosto de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 15 -De repente Elena

Nuestra cena transcurre tranquila y feliz. Estamos sentados en el mostrador de la cocina uno al lado del otro. Miro el perfil de Ana relajado y me alegra que coma con apetito.  Se ha quedado muy delgada desde nuestra separación, pero he de decir que tiene un cuerpo precioso, y ha ganado en estilo.  Es como si ahora hubiera cambiado también su forma de vestirse.  Ya no rechaza si la compro ropa, y parece que todos los modelos le gustan. eso me complace.  Nuestra charla se ve interrumpida por el clásico carraspeo de Taylor, cuando ha de anunciar algo y tiene que interrumpirnos.  Levanto la mirada y le pregunto:



- ¿ Ocurre algo, Taylor ?
- Perdón, señorta Steele, señor Grey por la interrupción, pero tienen visita
- ¿ Visita, a estas horas? No espero a nadie ¿ quién puede ser ?
- La señora Lincoln, señor
- ¿ Elena ?
- Esta subiendo

Y antes de que terminemos de hablar, la puerta del ascensor se abre, dando paso a la esbelta figura de Elena.  Como siempre vestida de negro, color que estiliza aún más su figura y resalta más el color de su cabello, que ahora lo lleva con un distinto corte y un rubio casi blanco.  Dice que le hace más joven. Ella es joven aún.  No entiendo porqué quiere aparentar menos edad. En fin, es una manía de las mujeres. Veamos qué es lo que quiere.

Se sorprende al ver que Anastasia esté  sentada a mi lado y que los platos de la cena estén aún sobre la mesa sin terminar.  Se disculpa con una sonrisa que se me antoja algo falsa.  Hay una enemistad encubierta entre ambas, sencillamente no se soportan. Ana, porque está empeñada en calificarla como a una pervertidora de menores, y es algo que no me gusta, porque ella me ayudó mucho, y espero que algún día lo comprenda.   Elena porque está empeñada en hacerme ver que no es mujer para mi ¿ de qué clase tiene que ser la mujer para mi, como una sumisa? No se da cuenta de que yo prefiero a Anastasia,  que ella me ha dado algo que las otras nunca me dieron, incluida ella misma.  Decido terminar cuanto antes y le pregunto a qué ha venido

- Creí que estabas solo. Hoy es lunes si no me equivoco
-Si, no te equivocas, es lunes.  Pero Anastasia está ahora conmigo, y es mi novia- Observo que el gesto le cambia . Se muestra contrariada por mi respuesta  ¿Qué esperaba ? Además es algo que no le importa. La pertenecí en una época muy lejana y no tengo porqué darle explicaciones de lo que hago con mi vida, al igual que yo no se las pido de la suya.  Mira de reojo a Anastasia, que se da cuenta de que quiere quedarse a solas conmigo. Ana hace intención de irse, y se baja de la silla, pero yo tomo su mano y la retengo, al tiempo que respondo a Elena

- Ana está ahora conmigo.  Puedes decirme lo que hayas venido a contar.
- Bien, si así lo quieres. Me están haciendo chantaje - Me quedo helado. No quiero ni pensar si alguien está enterado del estilo de vida que hemos llevado, y el que aún ella lleva.  Rebusca en su bolso y saca una nota escrita con letra de palotes.  Es corta pero clara y extraña. Me la ofrece y yo hago que la deje sobre el mostrador. No sé lo que saldrá de todo ésto, y si la policía debe intervenir; cuantas menos huellas haya en ese papel, mejor.

La cantidad que solicitan es irrisoria ¿ cinco mil dólares por un chantaje ?  Es absurdo;  no parece una cantidad adecuada.  Pero a ella le preocupa y me dice que quería que yo lo supiera.  Ana definitivamente, pretextando que está cansada se ha ausentado, dejándonos solos.  Entonces ella, noto que se relaja.  Mis sospechas están en lo cierto al ver la fría despedida que Ana ha dado al ausentarse: a penas un ligero movimiento de cabeza pronunciando su nombre.

Ofrezco a Elena mi ayuda si  es que le preocupa la cantidad pedida, pero ella la rechaza. y le ofrezco las averiguaciones que puedan hacer mis investigadores.  En un principio dice que no, que no desea que se sepa nada, pero finalmente quedamos en que Welch hará alguna investigación.  La ofrezco una copa de vino, y más relajada,  me dice que se me ve bien



- ¿ Cómo esperabas verme ? Estoy bien Elena, feliz.  Por favor déjanos tranquilos.  Ella no desea comer, ni cenar, ni salir contigo, déjala en paz.
- ¿ Pero por qué ? Yo sólo deseo ayudaros. Estoy feliz al  veros juntos- Me dice sin mucha convicción
- No comprende lo que ocurrió entre nosotros, es así de sencillo
- Pues házselo comprender
- Ya basta Elena. Sé muy bien lo que he de hacer
-Es que me preocupas
- Yo también me preocupo por ti,.  Sabes que te aprecio, pero ahora ella es mi mundo, y no quiero que el otro que viví se interponga entre nosotros. Y por favor otra vez que quieras hablar conmigo, anuncia tu visita
- Así lo haré, descuida.  Te estás volviendo muy quisquilloso desde que estás con ella.  Antes no tenías
ningún  secreto para mi
- Elena, mi vida es otra y es con ella.  Eres una buena amiga, pero sólo eso.  Lo que tuvimos es ya pasado, así que deja de sacarlo constantemente, por favor. Y a propósito ¿ por qué la dijiste que te había llamado el sábado ?
- Quería que se enterara de lo mal que se comportó contigo
- Eso no es asunto tuyo, así que déjalo pasar, y te repito no intervengas en nuestras cosas, son sólo asunto nuestro y no tuyo.
-Está bien. No deseo perder tu amistad ni tu contacto.
- Y no la perderás, pero para ello has de dejarnos tranquilos y no ser insidiosa en algo que no te compete.
- De acuerdo. No me lo repitas más
- Taylor, la señora Linoln se marcha, acompáñala, por favor.

No me gusta que me bese, ni en la mejilla siquiera. Antes no me importaba, pero ahora se la contienda entre estas dos mujeres. Sé que a Anastasia no le gusta que lo haga,piensa que ella tiene unas atribuciones que Ana no posee.  Está equivocada. ella tiene todas las prerrogativas. No entiende que ese ligero beso era toda la nota de cariño que yo admitía en mi vida, pero ahora todo es distinto. He conocido el sabor de besar los labios de Anastasia y el beso que ella me devuelve, pero sólo porque es Anastasia y sólo ella.  No lo deseo ni lo admito de ninguna otra mujer.


Elena se ha marchado ya, y yo me dirijo a mi dormitorio.  Allí me espera Anastasia. La visita inesperada me ha puesto de malhumor y Ana me lo pregunta,y la verdad es que me ha enfadado  haberla visto, porque siempre me recuerda a mi antigua vida y a lo que me pronosticó y que después sucedió.  Presiento que está celosa y ella me responde que no y que no le gusta que piense eso.  Comprendo que ella esté ansiosa por saber cosas de mi pasado, pero eso es lo que es,  pasado y no quiero volver una y otra vez a lo mismo  Me dice que ha escuchado la conversación que hemos tenido Elena y yo, algo que no me gusta, pero que entiendo. Su cabeza no para de imaginar cosas, de hacerse preguntas y nunca obtiene respuestas.  Es lógico que desee saber.  Por fin más calmado la  explico que nunca me había planteado la vida con otra persona, que nunca había tenido esa necesidad, hasta que ella entró en mi vida y  lo cambió todo  Decido explicarle algo del pasado y ella escucha con atención . Lo que no termina de entender es la seducción con un adolescente.  Se que además de no entenderlo le lastima.  Espero que algún día pueda hacérselo ver y al fin lo comprenda.  No deseo un choque de trenes entre Elena y Anastasia; no quiero que mi pasado y mi presente estén enfrentados.  Me dice que la permita conducir su coche nuevo para ir a la oficina, y mi respuesta  es rotunda : NO.  Y no sólo eso: irá con Sawyer, y esta vez espero me obedezca.
 .

martes, 2 de agosto de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 14 -Encuentros y desencuentros

Después de nuestros juegos en la mesa de billar , y el despertar de esta mañana,lo tengo muy claro: quiero que vivamos juntos. Se lo pido atraves de  un correo; es más divertida por correo porque habla sin tapujos tal y como lo siente.  Yo necesito saber lo que está pensando en cada momento.  Deseo ardientemente que viva conmigo, la vida es más  fácil con ella.  He de centrarme en el trabajo, tengo bastante y Ana me distrae mucho, pero lo prefiero así; el trabajo puede esperar cinco minutos.


A penas han pasado diez, cuando vuelvo a recibir el aviso de que entra un nuevo correo. Leo atónito lo que me dice en él: su jefe le ha propuesto viajar   a Nueva York.  Hay una convención muy interesante y beneficiosa para su trabajo.  Saldrían el miércoles y harían noche allí. ¿ Qué ?  Mi asombro va en aumento. cuando al contactar con ella me dice que ya han hecho la reserva del hotel y de los billetes de avión.  La furia me hierve en la sangre.  La he dicho que no, y ella tozuda ha decidido desobedecerme.  La he ofrecido llevarla yo en ese fin de semana y me ha dicho que anuncian lluvia. Pero no contaba con que iba a hacer una llamada a Roach, que es el jefe de su jefe, pero claro, yo soy el mandamás y han anulado el viaje de Ana con el fin de restringir gastos por la venta de la editorial.  Ese problema ya está solucionado, pero ya veremos cuando nos veamos esta noche, si ella opina lo mismo.

He debido advertirla antes de que es un hombre con muy mala fama y que ninguna ayudante le dura; ignoro el porqué, pero no quiero que Ana se encuentre en un compromiso, porque pienso que por ahí van los tiros.  No me gusto nada la mirada que le dedicaba en el bar en que le conocí.¡ Ni que lo sueñe !, Ana no irá con él a ninguna parte.

La he avisado de que debe borrar los correos que nos enviamos. Se están monitorizando todas las llamadas, y Ana es muy imprudente a veces cuando me escribe y relaciona alguna de nuestras noches.  Nadie debe saber nuestra intimidad, pero ella no lo comprende. Me acaba de mandar un correo que le ha enviado Elena para comer juntas; sé que eso la enfada y a mi también.  La llamaré y le diré que la deje tranquila.  Es tremendo tener que lidiar con ellas dos a la vez, por si no tuviera bastantes problemas.

He dado órdenes estrictas a Sawyer de que fuera su sombra, pero acaba de llamarme y me ha dicho que Ana ha salido sin advertírselo, a pesar de habérmelo prometido.  Me saca de quicio que diga una cosa y luego haga la contraria. Y vuelvo a llamarla y le hago saber que conozco su desobediencia.  Ella me pretexta que el infame de Jack le mandó a comprarle la comida. ¿ Qué se ha creído el cretino ese, que mi Ana es su criada ? Por eso no quería que trabajara, pero ella no lo entiende, y encima me dice que la agobio ¿Agobiarla ? Lo que quiero es protegerla que es muy diferente; cuando nos veamos esta noche sé que vamos a discutir. Me advierte que saldrá tarde por el trabajo que debía realizar en Nueva York y que Jack ha de llevarse al no acompañarle.  Cada vez me cae peor ese hombre.  Se que voy a tomar una decisión tarde o temprano, pero como no cambie, va a ser antes que después.



Son las siete y media y estoy frente a SIP, esperando a que ella salga del trabajo, y lo hace, y a mi se me derrite el corazón. Me ocurre siempre, cada vez que la veo.  Tiene ese gesto en el que frunce ligeramente sus labios, y me indica que está enfadada.  Se lo pregunto y me dice, que no está segura.  La tomo de la mano y le doy un ligero apretón; deseo transmitirle seguridad y amor, porque eso es lo que siento.

Rompe nuestro silencio una pregunta de ella referente a Leila. " No aún no la hemos encontrado, pero seguimos buscándola "  Entramos en el ascensor, nos miramos y en nuestras miradas hay algo lascivo, de deseo, y doy rienda suelta al enfado del día con ella.  La aprisiono contra la pared del ascensor y tomo su cabeza entre mis manos besándola con desesperación, buscando sus labios como si fuera la primera vez. Acaricio sus piernas y levanto su falta: la necesito ahora y allí mismo. Pulso el botón de stop del ascensor y presiono mi cuerpo contra el de ella que desabrocha   su vestido y deja al descubierto sus pechos que acaricio. Levanto sus piernas hasta mi cintura y el deseo explota en ambos y somos el uno del otro apagando con nuestros instintos los desacuerdos del día.  Está hermosa, aunque ella crea que no lo es, pero es una de las mujeres más atractivas que he conocido, la que me vuelve loco a cada momento, la que   hace que la desee cada minuto, que estoy con ella.  Y tomo posesión de su cuerpo y ella del mio, entre caricias, tirones de pelo, besos y palabras ardientes que nos excitan aún más.  Es mía y se rinde a mi, lo mismo que yo a ella..  Antes de pulsar de nuevo el botón para proseguir nuestro ascenso, la ayudo a recomponer su ropa y su cabello. La doy una última mirada y la sonrío dando mi aprobación, ella me sonríe también provocativamente y me guiña un ojo como diciéndome ¡ vaya señor Grey , un regalito inesperado .  Otro más en un ascensor !  La sonrio más abiertamente; todos nuestros enfados han sido olvidados ante nuestro erótico encuentro.  Taylor nos está esperando con cara de preocupación en la que me hace saber que no entiende por qué hemos tardado tanto en subir. Yo me adelanto y le explico que algún contratiempo surgido, pero nada importante.  Creo que sabe es una excusa, porque tuerce la boca hacia un lado, sonríe y baja la cabeza.  Yo muy circunspecto sigo adelante, tomando la mano de Anastasia.



Me siento en el mostrador de la cocina y entablo una charla con Gail cuando Ana aparece. La cena ya está dispuesta.  Creo que debemos aclarar lo ocurrido entre nosotros y las discusiones que lo han provocado.  Con el estómago lleno se digieren mejor las peleas.  Voy a advertirla, cuando ella me corta y me da la razón respecto a Jack.  Presiento que no me está diciendo toda la verdad, sólo que a veces la incomoda porque tiene la mala costumbre de cerrarte algo el paso.  Creo que está suavizando la situación y no me gusta que esté tan cerca de ese hombre, y se lo hago saber

- Más le vale andarse con cuidado, porque a la primera de cambio...
-¿ Por qué no dejas que yo soluciones mis problemas . No debes interferir en mi trabajo, de lo contrario nunca llegaré a ningún sitio
- Sólo quiero tu seguridad .  No quiero ni pensar que te ocurriera algo.  Yo ...- He dejado bien claro que no deseo controlarla, sino cuidarla para que nada malo la ocurra y ella lo sabe, me lo ha dich:o  ". las cosas ocurren porque así vamos aprendiendo a resolver los asuntos".  No estoy muy de acuerdo con esa lógica, pero posiblemente tenga razón. Me ha acariciado la cara y con la mirada mas dulce y tierna me ha dicho que si la dejo tranquila y no interfiero, vendrá a vivir conmigo. ¿ Cómo hacerla comprender que lo que siento por ella es algo tan fuerte,  que  no concibo la vida sin ella ?  No la concibo sin su sonrisa, sin su dulzura, sin sus caricias, sin nuestros encuentros sexuales, sin nuestras discusiones y sin  nuestras reconciliaciones, en definitiva: no concibo la vida sin ella.  Creo que ella lo sabe y me da un suave beso en los labios.

Taylor carraspea interrumpiendo nuestra amorosa discusión, y me anuncia una visita inesperada e inquietante:

" La señora Lincoln está subiendo "



Y yo pienso, mirando de reojo a Anastasia : Mi dia va mejorando ...

lunes, 1 de agosto de 2016

Las oscuras sombras de Christian - Sombra 13 - Libros y billar

De nuevo su ropa está en el vestidor, pero ésta vez la he trasladado al mio.  Deseo que comparta mi espacio .  Posiblemente a ella no le guste y proteste.  Me ha preguntado por la cuestión Leila, y se lo he explicado todo, así que ya sabe de qué va, y el porqué de mi preocupación.  Lamento su situación, porque además está sola; lejos de sus padres y con un marido que no le interesa la situación de su mujer, claro que mirándolo bien..., ella le abandonó por irse con otro.  Aún así necesita ayuda y apoyo; yo se lo daré.  Creo que tengo la obligación,  aunque desde un principio supiera a lo que se enfrentaba a la relación que yo deseaba.  He hablado con Flynn y tiene una plaza reservada en un centro donde la recuperarán, y cuando ésto ocurra, la pagaré clases de Bellas Artes, que es su pasión.  Se que no estoy obligado a ello, pero voy a hacerlo, al menos hasta que esté totalmente recuperada  y encauce su vida.


Mi preocupación primera es Anastasia, no quiero que salga de mi apartamento: aquí la tengo segura.  Pero ella se empeña en ir a trabajar  ¿por qué ? Yo correría con todos sus gastos, y eso justamente es lo que ella no quiere:  No tendré más remedio que ceder, una vez más, aunque mirándolo con lógica, tiene razón, aunque yo no lo desee.  Mandaré a Sawyer a acompañarla; quiero que sea su sombra que no se mueva de su lado para protegerla.  Leila está siendo imprevisible.

A pesar de que deseo que viva conmigo, no conoce el apartamento, creo que debo mostrárselo. Y asi lo hago.  .  Las habitaciones de la parte de arriba, ya las conoce, así que la mostraré la parte de abajo.  La conduzco hasta la sala de vigilancia y queda asombrada de lo sofisticada que es.  En la sala de juegos sonrie cuando ve la XBox.  Seguro que recuerda la pregunta que me hizo frente al cuarto rojo; yo también sonrío al recordarlo.  Su inocencia aún sigue asombrándome..  Dejo para la última, una habitación que la dejará sorprendida, porque no se lo imagina: la biblioteca.  Poseo una magnífica y extensa biblioteca, con primeras ediciones, inclusive, que a  lo largo de los años, y desde mi adolescencia, fui creando.  Me gusta la lectura y no concibo a nadie que no le guste.  Anastasia es una incansable lectora, además de su profesión que la eligió por amor a los libros.  Cuando abro la puerta, se queda muda, con los ojos muy abiertos, sin poderse creer los tesoros que guardo entre sus paredes. Su mayor deleite: la lectura. Se extasía acariciando los lomos de los libros con su dedo índice, repasa lentamente los títulos de cada obra.  Le extraña que me gusten los clásicos, aunque en realidad tengo volúmenes para todos los gustos, porque permito que mis empleados en sus ratos de ocio, puedan deleitarse con alguno.  El que más la utiliza es Taylor, el más cuidadoso y de mi plena confianza.  Se gira mirándome y sonrie, como dándome su aprobación.

Avanza unos pasos y se para delante de la mesa de billar; algunas veces, cuando Elliot viene a visitarme, echamos alguna partida.  Soy un excelente jugador, y casi siempre le gano.  Anastasia, de nuevo sonrie: parece que le gusta el billar.


- Si quieres, algún día podemos jugar alguna partida - La digo pensando que me diría que no, pero siempre me sorprende

- ¡ Claro ! Me encanta el billar
- ¿ Sabes jugar ?
- No muy bien-.  Me lo dice de una forma y con una sonrisa, que me hace suponer que no me dice la verdad.  Lo averiguaré en cualquier momento, pero ella se me adelanta

- ¿ Sabes jugar o es de adorno como complemento de la biblioteca ?
- He jugado un par de veces.  ¿Quieres que echemos una partida ?
- De acuerdo, pero hemos de apostar algo ¿ le parece señor Grey?
- Encantado ¿ qué quieres apostar?
- El cuarto de juegos. Si gano me llevas de nuevo
- Y si yo ganases - le digo riendo
-Escoges tu- me dice muy segura

Y comenzamos la partida de billar más juguetona y sensual de todos los tiempos.  Ella sabe muy bien el terreno que pisa, cómo hacer que pierda la cabeza, y juega sus armas.  Deseaba ganar a toda costa, pero lo que no sabe es que a mi me ocurre lo mismo: yo también esgrimiré mis armas secretas.  A estas alturas, conozco muy bien a Anastasia, y se lo que quiere y desea en todo momento:  La conozco mejor que ella misma se conoce.

Y comienza su juego de seducción.  Se coloca en posición mostrándome sin ningun recato su trasero ajustado por unos vaqueros sugerentes. Gana esa primera tirada, y se contonea hasta la siguiente posición.  Yo la dejo hacer y no me doy por enterado, aunque es todo lo contrario. Y decido seguir su misma táctica: ella se estira sobre la mesa para mostrarme su silueta.   Muy bien señorita Steele.  Me quito el jersey que llevo puesto, y me quedo con una camiseta, que la verdad,, me queda algo pequeña y marca bastante mis brazos y abdominales, pero me gusta especialmente y por eso no la he desechado.  Hago lo mismo que hace ella: me estiro y muestro mi trasero.  Noto que carraspea ligeramente; no ha sido inmune a mi táctica. Y en la siguiente partida hago que fallo.  Ella me dice que si pretendo fallar a propósito, se lo niego, porque sé que ganaré; sólo de momento, es tiempo para que ella se confíe.



Fallamos alternativamente cada uno de nosotros, yo a propósito, y proseguimos nuestro juego.  Se inclina más sobre la mesa mostrándome el arranque de su escote y posicionándose delante mío, sin rozarme, pero es suficiente para que mi excitación aumente.  Decido que ya es suficiente de jugar y que hay que pasar a la acción.  En la siguiente jugada meto las bolas en la tronera, pero deseo darle ventaja, entonces la digo que  a pesar de la revancha, como soy ganador, deseo que se quite los vaqueros y  se desabroche la blusa.  Si no lo hiciera, se la quitaría yo, algo que me encantaría, pero quiero seguir jugando, hasta conseguir su total excitación  Y al final, como había supuesto, se ha puesto nerviosa, fallando y siendo yo el ganador absoluto de la partida.

- He ganado yo, pero voy a darte la revancha, desabrochate la blusa y fuera vaqueros -. Ella duda por un momento, pero no dice nada.  Entonces yo sigo con el juego.  La atraigo hacia mi y la beso ligeramente desabrochándole la blusa.  Es todo un espectáculo-. Prosigue - la digo situándome detrás de ella, rozándola ligeramente.  Noto su excitación y eso hace que pierda la partida.

-Bien, he sido el ganador, así que mi castigo será darte unos palmetazos en tu bonito culo y después te follaré duro. Si soy muy brusco dime que pare y lo haré inmediatamente

- Recodaré la palabra de seguridad- me dice ella algo confusa
- No, Anastasia, nada de palabras de seguridad. Dime que paré y lo haré .  Somos amantes no necesitamos palabra alguna de seguridad
-Está bien, de acuerdo.


Termino de desvestirla y la apoyo sobre la mesa sujetándola con mi brazo y abriéndole las piernas. Le daré palmetazos sin contarlos hasta que ella resista o hasta que yo decida terminar.  Comienzo, y ella no protesta, aguanta, y aguanta; no sé cuántos la he dado, pero llegamos a un punto en que me pide que pare. Inmediatamente tiró la regla al suelo

Verla en ropa interior es un espectáculo excitante. la inclino hacia delante sujetando su espalda con mi brazo.  Acaricio sus nalgas y, a continuación la penetro y ella me pide sea más rápido y entonces soy brusco y fuerte y duro, pero ella no se queja , al contrario gime y suspira y yo invoco su nombre de puro placer, y juntos llegamos al éxtasis más absoluto.  Tengo que tumbarme sobre ella, ya que mis piernas no me sostienen.  Me abrazo a su cuerpo y juntos nos deslizamos hasta el suelo y allí vuelvo a estrecharla junto a mi pecho, y beso su rostro y pronuncio su nombre con veneración.  Ella nunca me falla, y agradezco que una vez más me haya complacido, aunque ésta vez pienso que también ella  lo deseaba.  Me dice que le gusta brutal e intenso, quizá por ser conmigo con quién lo practica; no ha conocido a nadie más que a mi.  Yo beso su frente y le pregunto como se siente. Me dice que la duele un poco el trasero, pero nada que no pueda soportar. Y a mi memoria ecude el castigo con el cinturón, y me estremezco al recordar las consecuencias que tuvo.  Seguimos abrazados y en el suelo de la biblioteca. Aprocecha ese momento tan íntimo para decirme que Sawyer me acompañe sólo hasta la puerta de SIP, no quiere que entre en las oficinas.

 Sabes que no puedo negarte nada - le respondeo.- Pero en cuanto pises la calle, será tu sombra, le respondo y ella acepta benevolente.  Nos levantamos y vamos hacia la ducha y allí es Anastasia la que desea más de lo mismo, y yo sigo sin poderla decir que no.