miércoles, 19 de abril de 2017

Anastasia - Capítulo 10 - Mascarada ( Segunda parte )

Cada vez me siento más incómoda.  Miro a todos lados buscando el momento oportuno para levantarme y poder ir al lavabo, y quitarme el artilugio que llevo dentro. Pero ahora comienza la subasta, ¡ vaya por Dios !  Comienzan las pujas y poco a poco van quedando para el final las ofertas más caras, pero también las más suculentas.  Y llega el turno de Aspen, y no lo pienso más.  Es la oportunidad de revertir el precio de mi escarabajo, y hago la señal con el importe íntegro del cheque de Christian. Me mira incrédulo y creo que no le ha gustado mucho; no ha sido devolverle el dinero, sino cooperar con algo importante, simplemente.  No necesito ese dinero.  Al final, con una medio sonrisa me dice unas palabras y creo que su enfado ha concluido.  Le comento que debo ir al servicio lo más pronto posible; le necesito, a Christian, porque  él es el único que me puede aliviar.  Cuando ambos nos disponemos a ir, Mia se ofrece para acompañarme. Todo lo que puedo hacer es librarme de ello, pero ¿ cómo?  Necesito a Christian. ¡ Vaya la oportunidad de Mia ! 



Me mete prisa porque viene la segunda parte del evento. Una especie de venta de chicas, en la que se paga el precio más alto por bailar con una determinada señorita.  No tenía ni idea de que venía este juego, y al que he sido "invitada" por Mia, que insiste en ello. No hay nada que más me avergüence que el exhibirme en público. Nos suben a una especie de tarima que hace las veces de escenario, y frente a nosotras todos los caballeros, muy sonrientes, que están dispuestos para conseguir nuestro baile.  Se van sucediendo las distintas parejas, y mi momento se acerca.  Hay dos caballeros que se disputan mi baile; a uno le conozco: es Christian, pero ¿ el otro?  Tiemblo al pensar lo que hacía unos instantes me comentaba Mia, " Christian se peleaba con todos ". Espero que sea él el que gane por varios motivos, pero también porque no quiero discusiones y peleas, y estoy con temor de que si no lo consigue termine a porrazos con el competidor.

Pero no ha lugar, Christian se alza con la cantidad más importante hasta ese momento.  Debajo del antifaz, mis ojos no se pueden abrir más ¡ Cien mil dólares por un baile !.  El otro aspirante, hace una inclinación de cabeza y sonríe educadamente.  Christian  me ayuda a bajar del escenario, y a paso ligero me conduce hasta un lugar en el que pueda aliviarme. Me lleva a su habitación de adolescente.  Miro con curiosidad todas las cosas que contiene porque es una parte de la vida de él que no he vivido.  Mientras tanto, Christian se está desabrochando la pajarita y me ayuda a quitarme el vestido.  Observo también una pequeña fotografía que tiene en su corcho.  Le pregunto quién es y me dice que alguien sin importancia

- Vamos tenemos poco tiempo - Me da unos azotes que me alivian.  Todo muy rápido; hemos de incorporarnos al baile que viene a continuación y no hay tiempo para más.


Por fin conozco a quién estaba interesado en bailar conmigo: se trata del doctor Flynn, y como el que no quiere la cosa, me somete a una especie de interrogatorio que a mi me suena a psicoanálisis.  Al terminar el baile, me devuelve nuevamente a Christian., y bailamos la melodía que en estos momentos interpreta la orquesta y el vocalista " Te llevo bajo mi piel ", es el título de la canción.  Le miro y sonreímos por lo exacto que es ese título, ajustado a lo que acabamos de hacer.  A Christian le paran unos conocidos y se detiene un momento a charlar con ellos; mientras me dirijo a la mesa a recoger mi bolso.

  En la carpa no hay más que los camareros recogiendo todo, pero alguien con una máscara color negro y muy sofisticada, me llama por mi nombre.  Enseguida adivino quién se esconde tras ella.  Me reprocha mi comportamiento con Christian cuando le abandoné y me hace advertencias, indicando que no me va a tolerar que vuelva a hacerle daño.  No me muerdo la lengua y la reprocho su proceder y que no es nadie para decirme nada.  Corto la conversación y voy ligera fuera de  la carpa.

Christian ve que llevo la cara contraída y se acerca hasta mi para averiguar lo que pasa. No me detengo en mi camino y le digo que se lo pregunte a ella y giro la cabeza en la dirección en donde está Elena sentada  .Claramente Christian está de mi parte, y me acompaña hasta el servicio que es a donde me dirigía. Mientras entro, a la salida, veo que está hablando con ella, casi discutiendo.  Me da la opción de marcharnos a casa o quedarnos a presenciar los fuegos artificiales que será el broche final de la velada.  Elijo esto último y pasamos un rato delicioso.


  Me siento cansada por los zapatos y por todas las tensiones vividas, así que cuando termina el espectáculo, pido a Christian irnos a casa.  Tras esperar un momento a que se despeje todo, entramos en el coche, después de que Sawyer le dé una carta que le habían dado para entregármela.


Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras más oscuras.
Editado: Año 2017
Ilustraciones: Cincuenta sombras más oscuras
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

martes, 18 de abril de 2017

Anastasia - Capítulo 9 - Mascarada ( Primera parte )

Me estoy preparando para acudir a la fiesta de los padres de Christian.  He decidido ponerme un traje plateado ; es precioso y creo que estaré muy favorecida con él. Estoy en ropa interior, con un conjunto que también ha comprado él.  Con este tipo de prendas, es imposible no estar seductora.  Todas estaríamos preciosas con esta lencería y este traje de noche.  Cuando me giro para ponerme los zapatos, observo que Christian está en la puerta y me observa detenidamente.  En su boca se dibuja una sonrisa, y en sus ojos admiración y deseo.  Yo le observo también.  Ya está vestido, sólo le falta la pajarita .y la chaqueta.




 Lleva un elegante esmoquin, faja negra y zapatos de charol, también negros.  Es un hombre elegante, y no sólo porque tenga dinero, los hay muy ricos y son un desastre, pero Christian sabe vestirse bien.  Se acerca a mi lentamente , y veo que lleva algo en las manos.  Cuando está a mi altura, me sonrie, casi con timidez,y me ofrece algo envuelto en papel de regalo. ¿ Qué será ?  Lo desenvuelvo nerviosa, y ante mis ojos aparece una caja con un nombre en su tapa : Cartier.  Enseguida sé que se trata de alguna joya ¿ por qué ?  Le miro y él responde a mi pregunta silenciosa.

- Te los iba a entregar la pasada semana, pero te fuiste.  Creo que son apropiados para el traje que vas a llevar y realzarán más tu belleza.  Es mi segunda oportunidad.


Me conmueve la ternura  de Christian, y aunque él no lo crea ó no lo vea así, pienso que es un empedernido romántico.  Abro la caja y ante mí hay unos pendientes largos de diamantes.  No sé qué decir, sólo mirarle con los ojos muy abiertos.  Y en su rostro una pregunta con tintes de inquietud ¿ Te gustan?, me dice,  y yo le respondo: ¡¡¡  Son preciosos !!!  y de puntillas le doy un beso en los labios.  A continuación saca de su bolsillo una bolsita de terciopelo azúl oscuro.  Mi curiosidad va en aumento ¿ otro regalo?

 Si. Quiero que te lo pongas. Que lo lleves esta noche; si acaso te resultara incómodo, siempre podrías quitártelo
- ¿ Qué es ? - le digo curiosa

Y saca de la bolsita unas bolas de plata unidas por un cordón, que no tengo ni idea de qué son y para qué son.

-Ponlas en tu boca e imprégnalas de saliva.  Hay que lubricarlas.

Hecho ésto, me dice que me ponga los zapatos y me incline en la cama.  Me abre las piernas y me baja las braguitas, y a continuación introduce dentro de mí las bolas que hasta hace unos segundos estaban en mi boca.  Me ayuda a levantarme y sonriente me pregunta que si estoy bien.  Le sonrio y respondo que si.

- Bien, pues por favor tráeme un vaso de agua - Me extraña su petición, pero se lo traigo, y a medida que voy caminando averiguo lo que esas bolas están haciendo dentro de mi. Como siempre lee mis pensamientos y se ríe por la expresión que debo tener en mi rostro. Quiere que las tenga toda la noche. No estoy muy segura de que vaya a ser así.  Christian decide terminar de arreglarse, puesto que yo ya casi estoy lista. Cojo mi bolso, un chal y me perfumo.


  Salgo de la habitación y cuando bajo las escaleras, observo que Christian está dando instrucciones a los guardaespaldas; de repente se callan todos y Christian sorprendidos, se gira para ver que es lo que produce su mutismo.  El también se queda callado y me observa con esos ojos insoldables y acerados que te penetran.  A continuación, dan por terminadas las instrucciones y salen de la estancia.  Me acerca complacido hacia él y me da un beso en la mejilla.  Se le ve muy relajado y contento.  Me ofrece una copa de champán y a continuación me enseña el contenido de otra bolsa de terciopelo.  Saca un antifaz exquisito, plateado e impresionante, junto a otro negro más sencillo Y sin comprender para qué son, él comienza a explicármelo



- Es un baile de máscaras.  Todos llevaremos una. Elegí ésta para ti, porque además de que realzan tus ojos, hace juego con el vestido que imaginaba llevarías.  La mia es negra, no necesita realzar nada, al contrario sientes algo muy liberador al estar poco menos que de incógnito.  Nos lo pondremos al entrar. Y vayámonos ya que se nos hará tarde si nos entretenemos más.

Estoy empezando a sentirme incómoda.  Me rebullo en el asiento del coche, y él me mira y se rie.  No digo nada porque Taylor y Sawyer nos acompañan, pero estoy sintiendo algo inquietante.

A la entrada de la mansión Grey, hay un desfile de lujosos coches y personas elegantemente ataviadas. Al llegar frente a los anfitriones, Grace me recibe con un abrazo y muy sonriente, al igual que Carrick. Alaban mi indumentaria y nos entregan una especie de programa en el que figuran los regalos de una subasta y el lugar que debemos ocupar en una determinada mesa, que no es otra que la de ellos.  Estaremos todos en familia: Los Grey, los padres de Grace, Mia, otro matrimonio que no conozco y nosotros.

Christian muy galante me acerca la silla, y de paso se recrea con su dedo pulgar en acariciarme la espalda. Me da un escalofrío que percibe y se ríe.  Es un maestro en el arte de la seducción y sabe perfectamente lo que está ocurriendo dentro de mi.

Hay una orquesta con un cantante que ameniza la reunión con baladas suaves.  En mi vida he visto una mesa con tantos cubiertos y tantas copas.  Repaso mentalmente las lecciones de protocolo de mi bachiller y trato de que la memoria me haga recordar para qué plato y qué vino es cada cosa.  El abuelo de Christian entabla conmigo una conversación, en la que también interviene la abuela.  Es un matrimonio encantador y se nota a primera vista que adoran a sus nietos, pero más especialmente a Christian.


Decido leer la carta que trae un sin fin de variados entremeses, y platos de carne y de pescado, además del postre y los licores, incluyendo champán ¡ Vaya, esto si que es un fiestón !.  Paso la hoja y leo los regalos de la subasta, me detengo en lo que ofrecen los Grey y Christian ¡ Aspen ! ¿ También tiene propiedades en Aspen ?  Se da cuenta de que estoy seria y da un vistazo a lo que estoy viendo, y me dice:" si, también en Aspen.".   No dice más; sólo sonríe y acaricia mi espalda con su pulgar....



                                                  FIN DE LA PRIMERA PARTE

Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James,  Cincuenta Sombras de Grey 
Editado:  Año 2017
Ilustraciones: Cincuenta sombras más oscuras
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS 


domingo, 16 de abril de 2017

Anastasia - Capítulo 7 - Sabor vainilla

Christian observa todo el apartamento.  Es la primera vez que viene, y se me hace extrasño verle en este espacio tan reducido en comparación con el suyo, tan desmesuradamente grande.  Perece que le agrada, sonríe.  No tengo nada que ofrecerle. Mira en el frigorífico y lo ve completamente vacío: sólo un yogur y en el congelador una tarrina de helado.  Frunce el ceño  y me mira preguntándome que cómo es posible que no tenga nada para comer.

- Lo siento - le respondo
-¿ Cómo te has alimentado? - me dice inquieto

No le respondo, no sé qué decirle. Acaso : ¿ crees que tenía gana de comer?.  El lo entiende perfectamente y yo  añado " iremos a comprar "

- Bien vayamos
Me toma de la mano y nos dirigimos al supermercado que no está lejos de casa.  Me hace gracia que cargue con el cestillo; va detrás de mí.  Le miro de reojo y le sonrio; se nota que es la primera vez que entra en un lugar de estos a hacer la compra.  Haré algo rápido, y para ello echo en la cesta alguna verdura, pollo y poca cosa más.  Me indica que le gustaría un buen vino, dudo que aquí haya. Y le indico que v aya a la licorería que hay anexa al establecimiento.  Me divierte verle en plan doméstico.  Nunca me lo hubiera imaginado, y creo que a él también le hace gracias.

Al llegar a casa, deposito en la encimera de la cocina todo lo que hemos comprado, mientras él mete el vino en el frigorífico.  Desea ayudarme pero no sé si podra.  Le digo que corte unos pimientos para el salteado, y yo mientras aderezaré el pollo.  Como creia, se muestrta torpe  en su trabajo culinario: es lento, y así no terminaermos nunca.  Estoy



impaciente por estar con él, pero va a su ritmo, y a pesar que le presiono, no puede ir más deprisa: no sabe.  Entonces se me ocurre una idea, y comienzo un juego que a ciencia cierta va a darme el resultado que deseo:  me apoyo en su espalda para guiar sus manos en el manejo del cuchillo, rozando mi pecho en ella.  Siento que da un ligero respingo.  Me hago la desentendida, como si hubiera sido algo inocente.  Dejo transcurrir unos instantes, y sigo con el aliño.  Tengo que coger unas especias y para ello rozo su cuerpo con el mio, y la respuesta no se hace esperar.  Suelta los cuchillos y los pimientos, y me mira, y dice sonriente:



.La comida va a tener que esperar.  Mete el pollo en el frigorífico;  comeremos después. ¿ Dónde está tu cuarto ?

Se lo indico y tomando mi mano me conduce hasta él. Me mira sujetando mi cara con sus manos y dice:

- Vas a tener que guiarme Anastasia. Vas a tener que decirme lo que quieres que te haga.  No te tocaré mientras no me lo indiques

¡ Madre mía ! Este hombre es erótico hasta en lo más mínimo.  Deseo que recorra mi cuerpo, pero dice que no con la cabeza y sé que he de detallarle todo muy bien para no hacer nada que me desagrade.

- Bien- le digo - pues comienza por quitarme la ropa - El lo hace despacio, pausadamente, sabiendo muy bien el terreno que pisa, y yo cada vez estoy más impaciente.- Quítame los pantalones- le digo una vez que me ha quitado la blusa . Se agacha y me quita las bailarinas y saca el pantalón.
- ¿ Qué más, Anastasia ? - Dejándome en ropa interior
- Creo que aún estoy muy vestida - El se rie y con toda la calma del mundo me desabrocha el sujetador y baja mi tanga, dejándome totalmente desnuda.  Se retira un poco para contemplar mi cuerpo, y su mirada es convierte en ardiente y lasciva, algo que me hace ruborizar
- ¿ Qué mas, Anastasia? -
- Quiero que me beses... - Y ahora si que me siento tímida, porque con mi mano señalo la parte más íntima de mi.



El me sujeta y cierro los ojos cuando veo que su cabeza avanza hacia mí. Y  me castiga una y otra vez y de repente deja de hacerlo y mirándome se levanta del suelo y me dice jocoso:

- Tu sin ropa ¿ y yo? Ahora te toca a tí, pero la camisa ni la toques.


Le doy un ligero empujón y le tiendo en la cama mientras ríe divertido con los brazos en alto, dejándome hacer.  Le quito los zapatos y los calcetines.  Desabrocho su pantalón, y he de subirme a la cama para hacer fuerza y tratar de bajárselos.  Nunca he desnudado a un hombre. El ríe sin parar y yo cada vez me pongo más nerviosa.  Se ahueca un poco de manera que yo pueda bajarlos por la parte de su trasero, y por fin consigo hacerlo, junto con sus slips. Y ahí le tengo, absolutamente mio, y yo totalmente suya, uno frente al otro. y me siento a horcajadas encima de él y ahora soy yo la que doy órdenes.


  Me indica que saque de sus pantalones un papelito plateado y me dice que lo ponga en su sitio.  Soy torpe y me tiene que dirigir, nunca lo he hecho.  El se retuerce bajo mis manos inexpertas, y entre abre los labios y cierra sus ojos.  Por fin " misión cumplida".  Y ambos marcamos un ritmo sujetándome por las caderas, y soy yo la que soy su dueña, pero me hace parar y ahora es él quién tiene el mando.  Y nos perdemos uno en el otro. No importa quién tome a quién, formamos uno solo en nuestra singular danza, excitante, erótica, nuestra danza y ambos alcanzamos el máximo éxtasis.


Quedamos tumbados uno al lado del otro.  Yo boca abajo, él con camisa. Él acariciando mi espalda desnuda, y sin poder tocarle.  Me ha dicho que tiene su origen en la niñez terrible que pasó, pero ¿ cómo ? ¿ por qué no quiere decírmelo? ¿ Será asií siempre? Yo deseo acariciar su cuerpo lo mismo que hace con el mio, pero es algo que no está  a mi alcance y es difícil controlarse cuando estamos amándonos, porque para mí es una expresión de amor sublime: las caricias, la posesión del otro, en definitiva, la intimidad.



E´l con los pantalones puestos, yo con una bata, sentados en el suelo comiendo el salteado.  Tenemos las piernas cruzadas uno frete al otro y entre medias, un pequeño mantel en el que ponemos los cubiertos las copas y el vino.  Sin mesa, sin flores en ella, sin protocolo alguno.  Satisfechos después de haber hecho el amor.

¡ No tienes postre? - me pregunta
- Creo que sólo una tarrina de helado
-¿ Dónde está ?
- ¡ Christian dónde crees, en el horno?
- Tienes la lengua muy larga, Steele

Yo me rio, cuando se levanta y se dirige al frigorífico y saca del congelador la tarrina de helado y coge una cuchara.  Llega hasta mí.  Mira el helado y comenta:

- ¡ Hum, de vainilla ! - y me mira sonriendo.  No quiero ni pensar que quizá alguna picardía se le esté ocurriendo.  Y no me equivoco.  Me ayuda a levantarme y tomando mi mano, nos encaminamos nuevamente a mi dormitorio ¿ Más sexo ?, me pregunto. O quizás desea tomar el helado mientras charlamos, pienso.
- Supongo que tendrás repuesto de sábanas- me pregunta
- Claro !
- De todas formas, saca una toalla grande- .  Mientras me dirijo al armario para hacerlo, de un tirón deshace la cama y tira al suelo la almohada
- ¿ Qué haces?
- Vas a verlo enseguida. Quítate la bata y tumbaste boca arrba.  Dame el cinturón

Saco el cinturón de la bata y sentado encima de mí, me ata los  brazos al cabezal de la cama.  No tengo ni idea de lo que va a hacer, pero sé que será algo excitante puesto que sonríe de medio lado.  Cuando está todo aparente, según él, y sentado encima de mi, comienza comer el helado ¡ Qué raro !. Saca una cucharada y la acerca a mi boca, . Yo me adelanto con la cabeza para recibirla, pero ni siquiera llega a mis labios, porque juguetón la toma él solo.  Y así hace por un par de veces

- Está frío, mejor dejamos que se caliente un poco


Y dicho ésto toma pequeñas cantidades de helado que deposita en mi boca, en mi cuello, en cada uno de mis pechos y a continuación lame los espacios de helado que ha ido dejando sobre mi.  Es algo excitante, muy excitante, pero que no es suficiente para él, y sigue bajando por mi cuerpo , lentamente, y sigue lamiéndolo.  Me retuerzo por la excitación que siento; ésto no me lo esperaba, y compruebo que Christian no necesita juegos ni artilugios, sólo su imaginación para hacer que el erotismo reine entre nosotros.  Deposita una porción en mi parte más íntima y yo creo que voy a explotar. Se pone un papelito y a continuación entra en mi lentamente, suavemente, dulcemente que hace que vibre cada fibra de mi ser. Nunca había sentido nada semejante, ni siquiera antes,  con él. Y no puedo evitar lanzar un gemido en voz alta que más bien es un pequeño grito.  Y mi cuerpo se arquea, y él echa la cabeza para atrás y cierra sus ojos y volvemos a poseernos con furia renovada, y nuevamente, los dos a un tiempo, llegamos al clímax más ardiente y placentero que hemos sentido nunca.

Christian tumbado encima de mi, con nuestras manos enlazadas, me besa suavemente y sin apenas voz, me dice sonriente:

¿ Es esto un sexo vainilla ? - Yo abro los ojos lentamente sin fuerzas para responder y le digo que sí con la cabeza,. Besa mis labios, y dice:
- Bien, Desde ahora será Ben & Jerry's & Ana

Este encabezará esa lista que  tengo mentalmente de todos nuestros encuentros,  el que ocupará el primer lugar.  Dudo que algún otro desbanque al de ahora, pero con Christian nunca se sabe.




 Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras de Grey
Editado:  Año 2017
Ilustraciones: Cincuenta sombras de Grey
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS