sábado, 5 de noviembre de 2016

La liberación de Christian - Libración 39 - Confidencias de media noche

La fiesta familiar ha resultado muy bien. Se notaba en el ambiente el cariño y la preocupación que habíamos sentido en los malos días pasados.  Todo eran halagos y cariños para Ana. Se han ido temprano para que ella descanse, pero mis padres me han explicado todo lo que ellos sabían de la vida de mi madre. Confirmaron que la pareja de las fotos era el matrimonio de la casa de acogida, y que como había supuesto Ana, yo estaba en ella, con una mantita ,como protegiéndome, y también detrás mio, estaba Jack.

Poco han podido añadir a lo ya redactado en el informe.  Ahora tengo la sensación de que fue una víctima y siento en mi interior compasión por ella.  Volveré a leer el informe más concienzudamente.  Deseo repasar  punto por punto toda esa parte de mi vida borrada de mi memoria debido a la corta edad que tenía.  Y pienso en el niño que se está formando en el vientre de Ana.  Le protegeré de todo, pero primero he de aceptarlo.  Está ahí, pero el miedo no me abandona.¿ Cómo voy a explicárselo a ella? ¿ Cómo voy a decirle que todos los terrores que sufrí cuando era niño, se condensaron en esa sola palabra y lo que significaba " estoy embarazada".  Creo que me preguntará por lo hablado con mis padres, y una cosa llevará a la otra, pero esta es una barrera que no puede existir entre nosotros y estoy dispuesto a derribarla de una vez.  Los secretos no me han traído más que malas consecuencias.  El recuerdo de los últimos, aún me ponen la piel de gallina.



Ya estamos solos. Ana está fatigada y deseo que descanse. La atraigo hacia mi suavemente, pero al mismo tiempo deseo  acabar con los secretos, porque éstas serán las últimas barreras en caer, mis últimas sombras.

- ¿ Te encuentras bien? - la pregunto
- Si, estoy bien . ¿ Qué es lo que hablaste con tus padres?
- Curiosa como siempre señora Grey - ella ríe despacio y se vuelve hacia mi

Estamos frente a frente, mirándonos.  Ella con sus transparentes ojos que no esconden maldad. Los míos grises, más plomizos, porque tras ellos hay algo oculto y no se si será el momento de abrir mi alma oscura.

Lo que mis padres me dijeron, ha sido poco, ya que ellos trataron de averiguar mi origen, pero no encontraron a nadie que les aportara detalles. A Welch le ha costado mucho tiempo poder realizar el informe que me ha traído, que no aporta gran cosa a lo que recuerdo.  Pero al menos conozco cómo era mi madre y como empezó su cuesta abajo.  Pero ahora no quiero hablar de eso
-¿ De que quieres hablar?
-De mi propia cuesta abajo.  Deseo contarte cómo empezó todo y que nadie sabe más que otra persona y yo; y después tú, cuanto te lo haya contado
-Esa otra persona es Elena ¿ verdad ?
- Si Ana, es Elena.  La historia no existiría sin ella

"Era un chico peleón, y no se muy bien porqué, pero siempre estaba enredado en peleas, insatisfecho de todo, regañando con todos. a la única que respetaba era a Grace.  A Carick no le respondía cuando me regañaba por algo, pero en mi interior protestaba."
.

Comencé a trabajar en su casa descargando escombros de una obra que habían realizado.  Era alto y bastante fuerte para mis quince años. Era Agosto, y las fuerzas del infierno habían abierto sus puertas y enviado todo el calor a la Tierra. Era espantoso: al sol y cargando escombros.  La conocía ya que el matrimonio era asiduo en casa de mis padres, y sobretodo ella, muy amiga de mi madre. Con la distancia que marca el tiempo, ahora recuerdo que ella, cada vez que me veía no dejaba de mirarme y de sonreírme.

Aquel día la vi en un plano muy distinto.  Estaba sudando y apareció igual que un ángel en medio de esa solanera. Llevaba una especie de camisón de satén y una bata por encima, abierta, que dejaba entrever la forma de su cuerpo, perfecto, esbelto. No podía dejar de mirarla, sobretodo a cierta parte de su cuerpo que permitía imaginar,  por el escote del camisón. Dejó la jarra sobre una mesa de jardín, y me ofreció un vaso de limonada, sonriente y sin dejar de mirarme.
Se insinuaba a mi constantemente, se aproximaba, después se retiraba, y sonreía, siempre sonreía. Comenzó por alabar mi musculatura y lo fuerte que era para acarrear tan pesado trabajo. Ni una sola vez hizo intención de tocarme.  Se agachaba de vez en cuando, apoyándose en la mesa, sin duda para que viera sus bien torneados pechos. Mis hormonas estaban al límite.  Nunca había conocido a una mujer más hermosa y voluptuosa que aquella.

Exactamente no recuerdo qué la dije.  No se si una inconveniencia o fue una excusa de su parte para comenzar lo que vendría después.  Alzó su mano y me dió un bofetón tan fuerte que creo dejo sus dedos marcados en mi cara.  Me quedé sin habla; no esperaba aquello.  Ninguno de los dos hablábamos, pero fue ella la que rompió el silencio acercándose a mi. Me acarició la cara en donde había estampado su mano, suavemente. Después me besó... en la boca.  Un beso largo, juguetón invadiendo mi boca con su lengua.  Nadie me había besado así.



 Las chicas del instituto dejaban que las besara sin apenas rozarles, me dejaban acaricia su escote y después se iban riendo, dejándome hecho polvo.  Pero ella no.  Me dio un beso de adulto, al que yo correspondí no como un chico adolescente, sino como un hombre. La abracé, y ella se dejó. Se pegó a mi cuerpo y sintió perfectamente mi erección.  Luego bruscamente se separó de mi, dio media vuelta y se marchó por donde había venido.
Cuando terminó el trabajo de ese día, pensaba que ya no volvería, después de lo vivido en aquel patio.  Pero salió a la puerta de la cocina, y desde lejos me dijo: " mañana a la misma hora ".  Y volví al día siguiente, y se las arregló para que la asistenta no estuviera. Me llevó a su dormitorio y me desnudó, haciéndolo ella también. Por primera vez podía contemplar el cuerpo desnudo de una mujer, en vivo, y no a través de revistas.  Mis ojos ansiosos,  la recorrían de arriba a  abajo;  ella se tumbó en la cama y me dijo "ven".  Te puedes imaginar lo que ocurrió después. Y allí en aquel momento, me convirtió en un hombre. Ya no me conformaba con los pequeños "placeres" de adolescente, sino que había experimentado algo único: sexo de verdad.


Cada día me enseñaba algo diferente, me ataba las manos, me ponía un collar como a los peros y me castigaba duramente,  bien con un látigo o con una vara.  Las palizas eran muy duras, peo luego me compensaba con el sexo duro que a ella le gustaba y a mi también..  Pero llegó un día en que me hice el dueño de la situación y fue ella quién recibía el castigo y yo quién era el director. Después de los castigos, llegaba el sexo: insaciable, brutal, largo. Usando juguetes que cuanto más dolor producían, más le gustaba.  Pero aquella situación era insostenible, y un día se enteró su marido.  Por poco no nos pilla en plena acción. No supo quien era el que se acostaba con ella;:  hacía un rato que habíamos terminado la sesión y yo me había marchado.

Supe que la dio una paliza de muerte que la mantuvo en el hospital varios días con roturas importantes. No la llamé, no fui a visitarla.  Todo lo supe a través de mi madre. Argumentó que entraron a robar cuando estaba sola, y al no encontrar dinero en casa, la apalearon. Decidí que no podíamos seguir así y cortamos una relación que había durado seis años.

Al terminar el relato, los ojos de Ana, eran aún más grandes de lo que son en realidad. Estaba como encogida.  No se había movido mientras duró la historia, ni siquiera había cambiado de postura.  Yo buscaba en su mirada algo que me indicara que no le hacía daño el relato, que sabía que aquello había terminado, pero aún me quedaba la segunda parte, la más dolorosa para ella, porque acababa de vivirlo.

-¿ Estás bien ? ¿ Continúo ?
- Me has dicho que ahí acabaron vuestras relaciones ¿ aún hay más?
-Si, la última parte, el finiquito .No tuvimos  sexo, pero estaba en deuda con ella.  Me había dejado dinero para comenzar mi negocio, y casi la matan por acostarse conmigo. Ese fue el motivo de que fuéramos socios.  El marido se divorció y aunque la concedió una renta alta, la sugerí invertir en algo productivo y de esa forma creamos Esclava.  A ella le gustaba la peluquería y eso fue lo que montamos. La verdad es que yo no lo necesitaba, pero sería un negocio adicional.
-¿ La quisiste?
- En aquella época es lo que creía. No había nada que no hiciera por ella.  Pero después..., cuando te conocí...Era todo ¡ tan distinto! ¿ Qué era lo que sentía en realidad por ti y por ella? Y cuando me abandonaste lo vi muy claro: Elena era el deseo, el sexo duro.  Lo tuyo era algo tierno, deseo de protegerte, de cuidarte, de sentir un dolor profundo por no verte.  Tan profundo era que me impedía respirar.


Cuando rompí con Elena, tardé una semana en olvidarme del tema. Ya había otra mujer en mi vida: una sumisa. Y así siguió todo hasta que te conocí.

 Cuando me dijiste que estabas embarazada, todo mi universo se desplomó de golpe.  Todos los planes hechos se habían truncado. Ya no te ocuparías de mi; le querrías a él, yo sería tu segundo plano, y quería ser el primero siempre. Pensaba en mi niñez y sentí un miedo espantoso.  Tengo terror Ana.

Cuando salí de aquí empecé a andar sin rumbo. La cabeza me estallaba; era como una de mis peores pesadillas. No sé el tiempo que estuve caminando de una calle a otra, hasta que me vi delante de Esclava. No sé qué me impulso llegar hasta allí, te juro que no lo sé, porque ni siquiera sabía por donde iba.

 Estaba cerrando y al verme allí, supongo que con mala cara, me llevó al pub de al lado. Comenzamos a beber y yo le conté parte de nuestro disgusto

-¿Le dijiste que estaba embarazada?
-No, no se lo dije. Sólo que querías tener hijos pronto,  y yo no

Habíamos bebido botella y media de vino. Quizá fuera eso por lo que entendió otra cosa.  El caso es que se levantó de su butaca y se sentó a mi lado.  Me extrañó su actitud, pero no le dije nada. Comenzó a sonreír , tomaba mi mano y la apretaba. Yo interpretaba que era una muestra de cariño, de que entendía la situación.  Pero algo frenó mis pensamientos, cuando sentí su mano sobre mi muslo que subía y que bajaba por él, hasta detenerse en mi bragueta.  Sus intenciones estaban claras: pretendía que tuviéramos sexo. Ni siquiera se me había pasado por la cabeza ni con ella ni con nadie.  Me retiré inmediatamente. Ella también lo hizo cuando con la cara desencajada le dije que te amaba, que eras mi mujer y que lo nuestro terminó hace tiempo.  Que ni mucho menos pensara que íbamos a tener sexo.  Se rió, recogió su bolso y se marchó.


No daba crédito a lo que acababa d suceder.  Pedí un Bourbon y ante mi incredulidad, comencé a pensar en la forma en que comenzaron nuestras relaciones y en lo que en cierta ocasión tu me reprochaste. Y en ese momento pensé en el bebe, y le imaginé mayor, y en que pudiera vivir una situación como la mía, y entonces lo vi todo claro, diáfano.  Estuvo mal, muy mal, y efectivamente eso tiene una palabra : pederastia, y ella lo fue.  Sentí frío y una pena tremenda en mi interior.

Deseaba volver a casa, estar contigo, abrazarte en la cama  que me dieras calor, porque hasta tiritaba. Por mi espina dorsal corría un frío aterrador.  Pagué , pero no se cómo llegué hasta casa, creo que el  maitre del pub llamó a un taxi, Me vi dentro del ascensor y posteriormente en casa.  Cuando tu me ayudabas a ir hasta el dormitorio, quería besarte, decirte que te quería, que me perdonaras lo bruto que había sido, y que no era por no amarte, sino por el miedo espantoso que tenía y que tengo,  ante la responsabilidad de ser padre.  Eso ha sido todo. Me dolió nuestro enfado, nuestros silencios, el que te fueras de nuestro dormitorio, pero entendía lo ocurrido.

  Y ahora a dormir.  Ella me mira, me da un beso en los labios y me dice


- Gracias por contármelo. buenas noches Christian.

Y la abrazo contra mi.  Beso sus cabellos que he echado de menos durante estos interminables días, y veo que Ana, poco a poco se va quedando dormida.  Yo aún tardo en hacerlo.  Repaso mentalmente todo lo que he vivido esta tarde, lo que he contado y lo que siento . Y cosa extraña, el alivio que siento me reconforta: ya no existe ninguna barrera, ni siquiera un pequeño escalón que subir. Estoy con Ana, la quiero, me quiere y vamos a ser padres. Ella me enseñará a serlo, y poco a poco lo iré asimilando y con ayuda de ella, lo conseguiré , porque de lo contrario ella no me lo perdonaría.




viernes, 4 de noviembre de 2016

La liberación de Christian - Liberación 38 - En casa

Con cuidado le ayudo a vestirse ¡ nos vmos a casa ! Somos felices.  Ella ha vuelto y nuestro disgusto ha quedado de momento aparcado. Tendremos que hablar, lo sé´, He de dar explicaciones, peo hoy no.  No quiero que Ana pase por más emociones, que las justas.  A Taylor se le ve contento por lqa : recuperación de Anastasia, y algo a lo que no estoy acostumbrado: conduce el coche mucho más despacio de lo normal.

Estoy deseando llegar a casa y que Ana se encuentre cómoda. Le digo que acelere, y entonces él me da una explicación muy simple, pero lógica que hace que mi estima por él aumente muchos enteros:

- Señor Grey, la señoa tiene contusiones.  Si acelero podría fenar bruscamente y eso le haría daño.  Mejor ir despacio

Ana sonrie y me mira. Verdaderamente aprecia a Ana.  Ella le pone la mano en el hombro y le agradece su deferencia.  Por fin el Escala luce majestuoso frente a nosotros. nos deja en la misma puerta del ascensor, mientras él va a aparcar el coche.  Llevo a mi mujer tomada por la cintura; se muestra algo vacilante en sus pasos, pero yo la sujeto.  Al entrar en el ascensor, comienza a temblar ¿ tienes frio?, le pregunto, ella me dice que no con la cabeza.  Pero de repente rompe a llorar y me desconcierta ¿ Qué le ocurre, siente algún dolor? Apoya su cabeza en mi pecho y comprendo que le estará dando el bajón de todo lo ocurrido.  Suavemente abarco su cuerpo con mi abrazo, sin apretarle para no hacerla daño.



- Cálmate cielo.  Ya todo ha pasado. Estás en casa y yo contigo; te cuidaré y protegeré siempre ¿ me oyes? siempre.-  No se si ha entendido ese significado.  He querido darle a entender que también cuidaré a mi hijo, que nunca dejaré que se marche y que yo tampoco me iré.  No tiraré la toalla, aunque lo hiciera aquella noche en que supe la noticia.  Pero sigue con mucho miedo y eso es algo que tendremos que hablar largo y tendido.  Tengo muchas cosas que explicarle y que ella me explique.  Nunca me he visto en una situación semejante y me da miedo no estar  la altura de las circunstancias.  Llegamos al apartamento y ella continua llorando nerviosa. La tomo en mis brazos y la conduzco hasta nuestro dormitorio.  Allí la deposito con cuidado encima de la cama y me siento a su lado.  La beso con cuidado,  pero con todo el amor del mundo que siento por ella.  La tengo abrazada dándole ese amparo que en estos momentos necesita.  Y por fin, se va calmando poco a poco.  Nunca me he enfrentado a una situación como esta y estoy algo desconcertado: no sé qué hacer con ella.  Le pregunto si desea acostarse, me dice que no con la cabeza.  Me pide que le ayude a bañarse

- ¿ Quieres bañarte?- le pregunto - ella mueve la cabeza negativamente y me mira como para ver mi reacción al pronunciar un nombre:  Leila. No quiere que la bañe como lo hice con ella ¿ por qué piensa en eso ahora ? Se lo expliqué en su día. Y de pronto lo entiendo: si lo hice por caridad, ella no desea ese sentimiento de mi, sino amor. " Mi vida ¡ si es lo que siento !, pienso.



 Acepto afirmativamente y la conduzco hasta la ducha. Hago que se siente en una silla mientras yo me desvisto: no quiero que se maree y se caiga.  Lo hago  rápido, y más lentamente procedo igual  con ella.  Especial cuidado al quitarle la ropa por la cabeza; por nada del mundo deseo dañarle.

Su cuerpo desnudo frente a mi, me hce visualizar las lsiones que tiene.  Un tremendo hematona en el costado, abrasamientos y cardenals en el hombro y en el brazo en el que cayó.  Mio su rodilla y la tiene algo hinchada con un gran cardelan. Acaricio su cara con gesto de door por ella. La abrazo y ella también lo hace.

Con cuidado la pongo debajo de la ducha.  No rompemos nuestro abrazo; beso su cabeza y su rostro por el que corren nuevamente unas lágrimas, que dejo que fluyan libremente, mientras el chorro de agua caliente cae sobre nuestros cuerpos.  Instintivamente bajo mi mano hasta su vientre y por primera vez, ella me mira y me sonríe. Estoy acariciando a nuestro pequeño que fue protegido por su madre de las patadas de ese salvaje que la agredió tan cruelmente.  Si ella ha sido capaz en esos momentos de reaccionar así, ¿ qué te impide, Grey, demostrar ese sentimiento que ha nacido en ti, tan nuevo, pero tan tierno y natural como es el de ser padre.  Le ha gustado esa expresión de cariño y aceptación. " No importa tu miedo.  Sólo ellos dos importan y tu tienes la obligación, como cabeza de familia, de protegerles y amarles, a ambos.  Esconde tus miedos;  ella te ayudará a desvanecerlos como ha hecho siempre."

  La lavo con sumo cuidado, pasando la esponja por las heridas. Se me encoge el corazón sólo de pensar en el peligro que corrió, y yo, que tenía que cuidar de ella, estaba lejos, enfadado y sin hablarle.  En el último correo que la envié, ni siquiera había una palabra tierna que le indicara lo mal que me sentía por la situación que estábamos viviendo.  No deseaba que estuvieamos enfadados, distanciados de ese modo. A mi gesto de sentimiento, ella responde

- No me duele -.  Peo yo se que no es verdad que si siente dolor y no sólo físico, también anímico, y  miedo por Jack y por todo lo que nos ha ocurrido.  Beso de nuevo su cabeza y salimos de la ducha.  La seco con sumo cuidado y hago que se acueste un rato para descansar.  Ella acepta y cuando se encuentra en la cama, me mira, acaricia mi mejilla y me dice ¡ qué bien se está en casa !

Quiero que se duerma, pero desea que me acueste a su lado, y yo también.  Abro la cama y me echo junto a ella y la abrazo abarcando su cintura.  Creo que en ese momento de tranquilidad en nuestro azaroso fin de semana, es hora de  de comenzar a dar explicaciones, pero observo que poco a poco sus párpados se van cerrando y yo dejo que durma.

Gail ha golpeado la puerta suavemente en el dormitorio. Abro y me dice que el señor Welch, está esperándome con algo que ha de entregarme y que parecía urgente.  Despacio, con cuidado,  salgo de la habitación y me encamino hacia él.

- Señor Grey, lamento importunarle, peo como dijo que era  urgente...  Acabo de regresar de Detroit y aquí le traigo todo la documentación que precisaba para su información.
- Gracias Welch, y lamento haberle destrozado el fin de semana
-No tiene importancia.  Como sabe soy soltero y no he interrumpido la paz hogareña. Dígame, ¿ cómo se encuentra la señora?
- Está mejor, afortunadamente, gracias, pero algo traumatizada.  Espero que en unos días todo haya pasado.
- Bien.  Me alegro, señor Gey.  Ahora  voy a casa. Si necesita algo dígamelo. Buenas tardes y me alegro de que todo se haya solucionado. Ese sinvergüenza va a tardar muchos años en hacer otra fechoría, y espero que se lo piense mejor otra vez. Presente mis respetos a la seora Grey
- Adiós Welch y gracias por todo. Tómate el lunes libre. Si te necesitara ya te llamría.

Voy de nuevo a la habitación.  Después de todos estos días no quiero dejar sola a Ana; han sido días angustiosos en que la creí perdida y una vez mas, me doy cuenta de lo que la necesito.  Rasgo el sobre y comienzo a leer el informe que Welch ha confeccionado.  Ante mis ojos destaca una fotografía que nunca había visto, ni siquiera sabía que existiera; en realidad no sé nada de mi vida infantil.  Me detengo en ella: mi madre biológica.  Era guapa, y en su rostro casi infantil, se percibe la inocencia de la juventud antes de perder la vida con el camino equivocado que tomó.   Junto a esa fotografía hay otras: unos niños y una pareja de la que no tengo ni idea quienes puedan ser. Guardo con cuidado las fotos. Me ha conmovido verla,  y sigo leyendo el informe


  Leo concienzudamente, pero llego a un apartado, que leo  por tres veces. No termino de creer lo que hay reflejado en el documento.
Ceo que la sangre ha huido de mi.  No me doy cuenta que ella se ha despertado y me mira alarmda.  El sonido de su voz me saca de la abstracción

-¿ Qué pasa Chrisitian ? - Giro la cabeza y veo preocupación y miedo en la expresión de su rostro
- Acaba de marcharse Welch. Le pedí que hiciera averiguaciones sobre Jack, y me ha traido la documentación
- ¿ Y ? - me dice ella

Necesito tenerla cerca, así que abro el embozo de la cama y me acuesto nuevamente  a su lado, mientras ella reclina su cabeza en mi pecho.

- Viví con él, Ana, ¡ Viví con él !
-¿ Cómo que viviste con él. ¿ Con quién ?
- Con Jack
- Christian, me estas asustando ¿ qué ocurre  ¿ dónde viviste con él ?
- En la casa de acogida en la qu estuve hasta que los Grey me adoptaron.  Ahora todo tiene sentido
- No te estoy entendiendo y necesito que me hables claro. ¿ Qué es lo que tiene sentido ?
-En la nota que me envió notificándome tu fracasado secuestro, ponía una frase que   decía
" lo sé todo de ti, pajarito ".  Ese era un libro que a mi me gustaba mucho y que la señora de la casa de acogida me leía todas las noches ¿ Eres tú mi mamá ?.  Ella, a la vez que revolvía mis rizos cariiñosamente, me llamaba pajarito, porque era muy pequeño y delgaducho. ¿Te das cuenta la conexión? Durante todo este tiempo, ha sabido quién era yo. Ahora creo que siempre me ha odiado


Ana me dice algo que en cierta ocasión le comentó Jack o quizá fui yo, no estoy seguro, y era ": habría sido todo diferente si en lugar de ser él..."

- Todo encaja - me dice Ana-. Si en lugar de ser tú, tus padres le hubieran elegido a él.  Llámales.  Tienes que hablar con ellos
- Ya lo haré. Hoy es sábado y habrán salido.  El lunes lo haré
- No Christian. Hazlo ahora. Si no están, lo intentas mañana; tienes que hablar con ellos porque te aclararán muchas cosas que ahora tienes en blanco. Llámalos. Esos papeles te han alterado.- Lentamente saco la foto de mi madre y se la muestro
-¿ Tú madre? Era guapísima, y te pareces a ella.¡ Lástima !¿ Que has sentido cuando la has visto? ¿ Y estas otras?- dice refiriéndose a las de los niños y la pareja
- No tengo ni idea.  He sentido na sensación extraña... creo que pena, por ella..., y por mi.  Por ese niño que no disfrutó de una infancia feliz y que me traumatizó para el resto de mi vida.- Ella me acaricia con ternura como para compensarme de todas estas noticias.
- Christian este niño pequeño eres tú.  Estoy segura de ello. Tienes cara de asustado y estás muy delgado.

 Y como en las mayoría  de las veces, sigo su consejo, que siempre me ha resultado útil y acertado. Lo hago, y sorprendentemente mis padres están en casa. Me dicen que no tenían ganas de salir, que aún estaban nerviosos por lo ocurrido el jueves y que no les apetecía escuchar las charlas de sus insustanciales amigos. " Mejor en casa y vemos televisión; además tu hermana necesita tranquilidad". Es lo que me dicen ante mi sorpresa al encontrarles en casa.

- Papá he recibido una documentación que acaba de traerme Welch, y necesito hablar con vosotros.
- Ana ¿ está bien ?
-Si está bien
- Muy bien, en ese caso salimos inmediatamente para allá, y hablaremos de todo cuanto quieras y aclaremos de una vez todas las dudas que tengas
-¿En serio ? ¿ Vendríais  ?


- ¡ Naturalmente que vamos! Sois nuestros hijos y al igual que tu harás con el tuyo, hacemos por vosotros. Si lo sé, mamá  me lo dijo, y tuve una charla con Anastasia, pero nadie más lo sabe.  Ni siquiera Miia.  Tengo el manos libres, así que mamá te ha escuchado al tiempo que yo, y me está diciendo que si con la  cabeza. Creo que en media hora aproximadamente estaremos allí.  Mia vendrá con nosotros; no queremos dejarla sola por si se sintiera mal. Todo este problema nos ha alterado a todos y estamos muy preocupados por vosotros. No quiero ni pensar si a nuestra  Ana le hubiera ocurrido algo. Bueno, afortunadamente todos estamos bien, así que si.  Salimos para allá.
-Vienen para acá
- ¿ Te das cuenta? Ellos quieren tanto como tu dejar zanjado el asunto tuyo. Antes no han tenido oportunidad, porque tu no les distes cancha
-Se esta´volviendo muy gruñona señora Grey. El estar herida no le da ninguna prerrogativa.  Aquí el cabeza de familia soy yo.



- No te pongas tan serio y no me hagas reír, que me duelen las costillas. Voy a levantarme y a ponerme un poco guapa, que estoy hecha un desastre

Estoy contento porque poco a poco mi Ana vuelve, pero a la vez preocupado por lo que mis padres puedan contarme.  Tengo muchas lagunas en mi vida, que deseo averiguar, y ellos me ayudarán a cerrar ese capítulo definitivamente.

Apenas ha pasado media hora, el torbellino Mia entra en casa abraazandose a Ana. Mi hemana no puede reprimir las lágrimas de emoción y besa y abraza fuertemente a Ana, que mirándome parece pedirme que le diga algo, porque sus costillas contusionadas crujen.  Mia se da cuenta e inmediatamente cesa en su efusividad. Le da las gracias una y mil veces, lo que hace sonrojar a Anastasia

- ¿ Cómo te encuentras? - le pregunta mi madre mirándola con la ternura y agradecimiento que le deben
-Bien. Estoy bien, Grace.  Algo dolorida, pero nada que no pueda soportar con un calmante.
- Ven aquí mi pequeña heroina - le dice mi padre besándola en la frente.  Ambos se miran por unos instantes; Carrick sonrie satisfecho, y Ana baja la vista tímida.  Ellos se entienden perfectamente.

- Ahora vendrán Elliot, Kate y Ethan. Les he dicho que íbamos a tener una fiesta familiar y han dicho que sin ellos no habría fiesta- dice riendo Mia.

Lanzo una mirada a mis padres, viendo frustrado nuestros planes, y ellos comprenden que estoy nervioso por saber algo. Entonces Ana le pide a mi hermana que le ayude con los preparativos, al tiempo que Carrick, comenta en voz alta

- Christian, vamos al estudio.  Hay algo que quiero decirte referente a todo este lío que ha ocurrido.  Si vienen los chicos no vamos a poder hablar con tranquilidad -. Sé perfectamente a qué "lío" se refiere.  Mi madre dice

- Yo también voy con vosotros-. Nos dirigimos al estudio, pero antes doy un beso a mi mujer


miércoles, 2 de noviembre de 2016

!La liberación de Christian - Liberación 37 - ¡ Ha vuelto !

He pasado toda la noche junto a su cabecera, observando con frecuencia los aparatos y su rostro.   Cada vez que lo hago, confío en que haya algún síntoma de  cambio, pero las horas transcurren y no hay alteración  para mejor, pero tampoco a peor.  Acaricio suavemente su cabello y su mejilla, en la que deposito un beso.  Sigue atenazándome la angustia y mi sentido de culpa; por muchas cosas, por demasiadas cosas. ¿ Mi vida va a ser así siempre? ¿ Cometer error tras error y herir a quienes me quieren?  No puedo evitar que de nuevo un sollozo se escape de mi garganta ¿ Dónde está mi control? No me importa si le he perdido. Si pierdo a Ana lo he perdido todo.  Me levanto por un instante para estirar las piernas que tengo entumecidas por estar en la misma posición durante horas.



En los pasillos del hospital, a penas se oye un ligero rumor de voces apagadas, señal de que el turno de la noche sale y entra el de mañana.  Dentro de un momento entrará la enfermera a revisar todo, pero no han habido cambios.  Y vuelvo a  mi posición junto a   Ana.  Debo haberme quedado dormido porque me sobresalto al sentir en mi cabeza un tenue movimiento.  La levanto rápidamente y entonces...Ella me está mirando, y su mano sigue en mi cabeza.

- ¡ Ana, has vuelto !

Me incorporo y me abrazo a ella y la beso y ella me mira algo perpleja, pero al final con su mano acaricia mi cara y me sonríe tenuamente.

- Voy a llamar a la enfermera.  No te muevas- Y aviso al control y rápidamente un enfermera entra en la habitación.
- Tengo ganas de hacer pis - dice con una vocecilla, que reconozco muy bien cuando se siente avergonzada por algo. Echo hacia atrás la ropa de la cama y la levanto entre mis brazos con sumo cuidado.  La enfermera lanza un grito, quizá porque no esperaba mi reacción

 -Está sondada, no es necesario moverla
- Quiero ir al servicio, por favor- pide debilmente
-Está bien, voy a quitarle la sonda. Y usted haga el favor de salir
- Ni hablar. No voy a dejarla sola
- No está sola, está conmigo.  Creo que a ella no le gustará que vea como manipulo en su parte más íntima

Y  me doy cuenta de que efectivamente, la enfermera tiene razón.   Conociendo a Ana,... ¿ pero a estas alturas? , pienso que eso es absurdo.

-Espero ahí fuera, y dese prisa por favor- , digo a la enfermera, que comienza a mirarme con no muy buenos ojos, posiblemente  porque no  estoy  procediendo adecuadamente.  Me importa un pimiento. Ella es mi mujer, y después de todo lo pasado, no voy a dejarla sola ni un solo instante.

Entro  y observo que la enfermera está ayudándola a levantarse.  ¡ Ana , ha vuelto !,  y quiere ir al servicio: yo la llevaré.   La enfermera gruñe y nos sigue con el gotero igual que un perrillo, sin dejar de gruñir.  "No le hago caso" - la digo - y la  deposito con cuidado  en el váter, quedándome por si acaso se marease o se cayera..  No quiere que la vea, y me obliga a abandonar el servicio, pero quedando la puerta abierta, y aguantando el sermón de la enfermera que muy enfadada me recrimina lo que he hecho.


Siento que el agua está corriendo y sin esperar a más entro y veo que Ana se esta´ lavando las manos y la cara.  La tomo por la cintura; es tan frágil y menuda, que temo se vaya a caer. Miro su cabeza herida,  contemplo el hematoma de su mejilla y el corte del labio, de ese labio que quisiera curar con mis besos y borrar con mi cariño todo el sufrimiento que ha pasado en estos días.
Por un instante nos miramos y sólo veo ternura y amor en sus ojos y en su dulce sonrisa. No hay reproches, solo ternura

- Oh Ana ¡ lo siento tanto ! ¿ Podrás perdonarme ?
- ¿ Y tú ? - La beso suavemente en la frente la abrazo con cuidado.  La voz de la enfermera nos vuelve a la realidad

- Si han terminado de decirse lo enamorados que están, ¿ pueden salir ?

La enfermera me mira frunciendo el ceño, pero a mi eso no me importa. Deposito a mi mujer en la cama bajo las protestas de la nurse, y con un gesto de la mano, le indico que es toda suya.   por primera vez en muchos días, oigo la risita de Ana, de mi Ana que está de vuelta

Toma con eficiencia su tensión, con una linterna mira sus ojos, la dice que levante un brazo y luego el otro, que mueva las piernas... y al final dice toda erguida: " ahora mismo llamo a su médico".  Y dirigiéndose a mi, con voz severa me dice: " no la mueva bajo ningún concepto.  Si necesitan algo, toque el timbre, que para algo están ".  Y sale de la habitación muy digna  Nosotros nos echamos a reír y por fin puedo besarle  los labios con suavidad para no hacerle  daño

- ¡ Ana estás aquí.!  Aún no puedo creérmelo. No vuelvas a hacer nunca más ésto. creí volverme loco y morirme cuando te vi en el suelo.  Mis pesadillas se habían cumplido.  Pensé que te  había  perdido para siempre..
- Christian. Tuve que hacerlo. Me amenazó con matar a Mia si se lo decía a alguien
 - Cuando te llamé al banco, pensé que me abandonabas y la angustia no me dejaba hablar.  Pensaba en ti y en el bebe, los dos solos sin saber dónde estaríais.  Mi mundo se desplomó de golpe,  Ana,
- Te veo agotado
-No he dormido mucho en estos días. Tienes la facultad de robarme el sueño
-Échate conmigo

 Y Ana destapa la cama para que me tienda a su lado.  Me niego en un principio.  Pienso que voy a lastimarla, pero ella insiste con un movimiento de cabeza, y yo no puedo resistirme. Va a ser,  en muchos días, la primera vez  que volvamos a dormir juntos. Me quito los zapatos y me acuesto a su lado.  Nos miramos expresándonos miles de cosas. Poco a poco el sueño, la fatiga y la preocupación me van venciendo, y rendido me duermo. Sueño con algo inconexo en el que se mezclan muchas imágenes, que inmediatamente desaparecen de mi memoria, pero hay una que sigue en mi mente: Elena y su acción innoble. Mi subconsciente recuerda aquello y se rebela.  Creo que he hablado en alto, pero no sé lo que he dicho.  Presiento que es algo relacionado con aquello y con Ana.

Cuando me despierto, ella me está mirando y sonríe. Yo también lo hago, más tranquilo y satisfecho por tenerla de vuelta y a mi lado.


- Tengo hambre, Christian
- ¿ Tienes hambre? Pues eso se soluciona en el acto.  Salgo a  la puerta y llamo a Taylor, que ha pasado la noche en el hospital. Le informo del estado de Ana y sonrie, y además para encargar algo de comida ligera para ella. Nos da la enhorabuena y sonriente va a cumplimentar el encargo.

  La puerta se abre nuevamente y entra la doctora que la  ha estado atendiendo desde el principio. Comienza a hacerle pruebas más exhaustivas que le hizo la enfermera.  y al terminar nos anuncia que posiblemente al día siguiente le diera el alta.  Echa una ojeada a la mesa supletoria y sonríe al ver el menú que con apetito estaba tomando Anastasia cuando ella entró.  Salgo tras ella: he de hacerle una consulta de carácter íntimo, y me  da su visto bueno en ello.. No para de sonreír, y creo que la enfermera le ha informado de todo lo ocurrido en la habitación antes de su entrada. Llamo a mi madre, a Carla, a Kate y a Ray, al móvil que le dejé para estar en contacto.  Se echa a llorar cuando le digo que Ana está de nuevo entre nosotros, y me hace prometer que le llevaré en la silla de ruedas para verla.  Y así lo hago dejando a Ana al cuidado de mi madre, que vino inmediatamente que le comuniqué la buena nueva.  La emoción de Ray y de Ana, nos contagió a todos sin poder remediarlo.  Fue Carrick quién hizo que nos calmásemos y al fin pudimos sonreír.