viernes, 17 de junio de 2016

Las obsesiones de Christian - Obsesión 8 - La habitación secreta

Me echo hacia atrás en mi sillón, descanso por unos momentos del trabajo, entorno los ojos y sin querer, vuelvo a la primera noche que dormí con compañía, junto a Ana.  Por primera vez en mucho tiempo mi sueño fue largo y tranquilo; lo achaco a los excesos de aquella noche.  Cuando regresé la compensé por el mal rato que la hice pasar al ausentarme y dejarla sola. Deseaba dormir conmigo, y yo no lo entendí. Mi compensación fue marca Grey, pero algo especial para ella, aunque puede que lo hiciera con alguna de las otras chicas. Creo que fue con Leila, a quién le di a beber vino frio de mi boca.  Pero el resultado con ella, no ha tenido nada que ver con el que Anastasia me ha dado, que vibraba y gemía cuando recorría su cuerpo con un cubito de hielo entre los dientes. Efectivamente, nada que ver.  Me desperté a su lado, pero ella me observaba sonriente.

-¿ Has dormido bien ? - me preguntó con su voz dulce y su gloriosa sonrisa



Hoy la tendré cerca, más cerca.  A pocos pasos de mi casa. Por fin el traslado a Seattle, y mañana la tendré para mi solo. Al fin la doctora Green vendrá y allanaremos el camino hacia la desaparición de los condones a los que odio. Siento algo de pudor al tener que deshacerme de ellos delante de la chica de turno, por eso entiendo perfectamente a Anastasia cuando se ruboriza si la menciono algo de su intimidad.  Señorita Steele, me has hechizado.  Siento que hay algunos conceptos que antes tenía muy claros, y sin embargo ahora, con ella, percibo que ya no los veo lo mismo.  Mañana, si acepta quiero llevarla al cuarto del placer, aunque ella piense que es el cuarto de la tortura.  Estoy deseando empezar a jugar con ella.  Será una experiencia nueva para ambos.Para ella porque se verá ante lo desconocido, y para mi, porque tendré que instruirla, cosa que nunca he hecho con nadie.  Todas las que han estado allí, eran expertas.  Tendré que elegir cuidadosamente los juegos que vayamos a hacer, no quiero asustarla.  Tendré paciencia y poco a poco la iré introduciendo y pulsando el grado de dolor que soporta, y el de placer también.  Estoy impaciente por  que pase el sábado y amanezca un nuevo día, nuevo de verdad, sobretodo para Anastasia.  Se me hará interminable la tarde, creo que es mejor, para acortarla, que me dedique un poco a trabajar. Estoy nervioso, expectante ¿ cómo reaccionará ella ante el ritual que la tengo preparado ?

Después de un examen, la doctora Green, al fin se ha marchado después de recetarle la píldora. Dentro de unos días perderé de vista esa molesta protección que me desagrada, pero que es necesaria..

-¿ Quieres jugar conmigo ?- la pregunto, pero ella sarcástica me responde con una evasiva, a pesar que sé que ha entendido mi pregunta
- Aquí sólo estamos tu y yo, ¿ con quién iba a jugar? ¿ A cartas quieres decir ?
- No Anastasia, y tú lo sabes. Deseo que juguemos arriba en el cuarto del placer
- No termino de entender que sea del placer con esos cachivaches que me horrorizan
- Hoy no vamos a usarlos. Iremos poco a poco. Hoy será tu primera vez. No, hoy no; serán simplemente juegos sexuales para el placer tuyo y mio
- De acuerdo. Si no vas a torturarme , de acuerdo
- Nunca te haré daño, y lo sabes. Además sabes que puedes cortar mi intervención siempre que quieras, para eso te di unas palabras claves
-Si, si, ya lo se. Y me negaré si te extralimitas; podré hacerlo porque aún no he firmado "tus normas"
- Cierto, pero de eso ya hablaremos más adelante.  Hoy estoy impaciente por tenerte allí. Llevo esperándolo desde ayer, y francamente no puedo ni quiero tener más demoras. Vamos

La tomo de la mano para inspirarla tranquilidad, ella, aparentemente está tranquila.  No sabe a lo que va,  ni lo que va a sentir; tiene que experimentarlo por si misma.  Por mucho que la diga que sentirá un gran placer, no me creerá, así que no la comento nada más y abriendo la puerta, entramos en el cuarto, que según ella le llama es la habitación de la tortura.  Cumplo con todo el ritual al que estoy acostumbrado: trenzo su cabello, la desnudo, y la tumbo en la cama atando sus brazos y sus piernas.





  Compruebo que las ligaduras no estén fuertes para que no dañen su inmaculada y preciosa piel.  Abre mucho los ojos ante la expectación de lo que vendrá a continuación.  Y lo que siguió la hizo vibrar nuevamente, retorciéndose en el lecho, jadeando y suplicándome que terminase con aquella sucesión de deseos. Deseaba que los aliviase, y yo respondí , y la hice mía suavemente al principio, después más rápido hasta que la hice gritar de placer.  Cuando terminamos, tras diversas repeticiones, la llevé en brazos para que descansara.  Quedándose dormida inmediatamente.



La dejé descansar, ni siquiera la desperté para comer; ya lo haríamos cuando se recuperase, pero fue tan agotador para ella, que tuve que despertarla a media tarde. Ibamos a cenar a casa de mis padres; conocería a las personas más importantes de mi vida: a mi familia, algo que jamás había hecho anteriormente. Y sonreí al incluir a Anastasia entre las que consideraba importantes.  Ninguna otra había tenido ese privilegio anteriormente, Nunca.

Entre plato y plato Carrick, unas veces, y Grace otras, deseaban saber  ó conocer, a quién había sentado a la mesa para compartirla con ellos. Estaban alucinados; nunca antes me habían visto con una chica.  Era un interrogatorio a dos o tres voces, puesto que mi hermana también intervenía. Anastasia, nerviosa al principio, poco a poco se fue afianzando y respondía con la mayor naturalidad y sinceridad. Eso me enorgullecía.  Me agradaba que mi familia diera el visto bueno a mi chica. Pero algo cambió mi expresión satisfecha, cuando a una pregunta de mi madre, Anastasia respondió que al día  siguiente,  lunes,  iría hasta Georgia a visitarla y a su esposo que estaba en reposo por una lesión en un pie.


 Creo que el color huyó de mi cara ¿ Cómo es que yo no lo sabía ? ¿ Cómo es que no he sido yo el primero en saberlo?  La furia me ganaba por momentos; no me podía creer que estuviera lejos a tantos kilómetros, durante varios días sin verla, sin tenerla ¿ por qué no lo he sabido ? Si a duras penas contenía mi impaciencia cuando vivía en Portland, ¿ cómo voy a resistirlo a miles de kilómetros?  Mi enfado subió de enteros, pero con mi habitual control, nadie percibió el descomunal enfado.  Tenía que castigarla; había cometido una infracción grave.  No podía pasarlo por alto.  Con la excusa de enseñarle la casa, me alejé de allí con ella de la mano. Tenía que escarmentarla, ¡ y vaya si lo hice en la caseta de los aperos de las embarcaciones! la tumbé en una lona y esta vez no tuve miramientos. Lo hice a mi manera, mientras ella protestaba quejándose, no sé si porque le hacia daño, o por no encontrar la liberación que la estaba provocando.  Fue rápido.   La ayudé a incorporarse, y cuando la tuve frente a mi, ella protestó

- Has sido injusto. ¿ Por qué te has enfadado?
- Yo debía  haber sido el primero en saberlo, y me he enterado de pasada, por casualidad. ¿ Te parece poco ?
- ¿ Así van a ser tus castigos?
-No tienes ni idea de cómo puedo castigarte-   La voz lejana de mi hermana buscándonos hizo que nos recompusiéramos inmediatamente.
-Toma- la dije alargándole las braguitas que le había quitado en el cuarto del placer y que ella no me había reclamado.  Se con qué intención lo hizo. Pensé que me las pediría, pero no, Anastasia, una vez más, se había salido con la suya.

Nos reunimos con Mia y a su pregunta, respondí que enseñaba a Anastasia mis trofeos de vela. Ninguno de los dos dimos a entender lo que acababa de ocurrir en ese cuarto, pero mi enfado aún perduraba.  A nuestro regreso a Escala, la pedí que se quedara conmigo esa noche, ya que tardaría tiempo en volver a estar con ella. Aceptó y mi enfado se desvaneció  en el acto.


domingo, 12 de junio de 2016

Las obsesiones de Christian - Obsesión 6 - ¡ Vale !

Y llegó el gran día para Anastasia. Había conseguido lo que cuatro años atrás se había propuesto. Mi chica, inteligente, trabajadora y absolutamente genial, ha conseguido el título de editora. tengo que ayudarla a conseguir sus sueños; es importante para mi que sea feliz.  Me preparo para acudir a la Universidad: daré un discurso. Cuando entro en el auditorium veo sentados a chicos y chicas que hoy culminan sus sueños, sus inquietudes y comienzan una nueva etapa en sus vidas.  Todos parlotean alborozados; hoy es un día grande para todos ellos, también para mi, aunque no sé muy bien porqué.  Taylor irá a recoger el magnífico coche que he comprado para Anastasia.  Anda circulando en una lata del año de la polka, y temo por su integridad.  En cualquier momento la dejará tirada o lo que es peor puede provocarla un accidente.  Mi conciencia no me lo permite, he de protegerla a como de lugar.






 Es curioso el efecto que ha causado en mi ¿ será en todos igual?  Me gustaría saber, cuando conoces a una chica y te gusta, si es lógico sentir lo que yo siento por ella.  Nunca me había pasado.  Estoy permanentemente nervioso y deseando verla, y cuando estoy a su lado, todas las inquietudes desaparecen; es mi bálsamo.  Nunca me había pasado con ninguna otra, ni siquiera con Leila, que ha sido la más duradera de mis relaciones. Creo, deseo,  que la guste el automóvil, es la misma marca y color que les he comprado a todas, porque por todas  cuidaba de su seguridad.  Me gusta complacer a la gente, tenerla contenta a mi alrededor.  Todos mis empleados están satisfechos de trabajar para mi, y ellas, todas, eran empleadas a tiempo parcial  los fines de semana. Las cuidaba bien. No quería que les ocurriera nada, pero todo eso, alguna lo interpretaba a su manera, y tenía que ponerle coto; las despedía y encargaba otra.  Me molesta hablar de ellas de este modo, por amor de Dios,¡ no eran mercancía!.

Busco entre los muchachos a Anastasia.  Están todos sentados con sus birretes y togas, todos iguales; es difícil distinguir desde aquí, porque además no paran de moverse. ¿ Por qué sentirán tanto entusiasmo por la Universidad ? Yo estaba deseando dejarla, y me importó un pimiento no graduarme. Sólo lamento el disgusto que provoqué en mis padres por esa decisión. Ahora sin embargo se sienten orgullosos de lo que he conseguido.  Y mira que se lo dije a Carrick, pero él no tenía idea de lo que bullía en mi cabeza.


Anastasia ¿ por dónde andas? Ah si, ya la he visto.  Se encoge en su asiento, no quiere que la vea, pero es inútil mi dulce niña, mis ojos te persiguen siempre.  Haré una señal para que sepa que la he localizado, que me he puesto la corbata con que la até a la cabecera de su cama, el día que me gastó la broma tan pesada en que me rechazaba.  Claro que lo que vino después fue altamente satisfactorio para los dos. ¡ Ay pequeña mía ! aún no sabes de lo que soy capaz cuando algo se me antoja, no lo dejo escapar.  Tú eres mi actual presa, pero me estás empezando a cansar con tanta demora ¿ qué demonios tiene que pensar?  Yo lo tendría claro, pero en el fondo la comprendo: no conoce nada de este mundo y está aterrorizada ¿ Me cree capaz de hacerla daño ? Si sólo deseo su felicidad que se sienta cómoda, que esté relajada y tranquila.  Quizá es que no me he explicado bien.

¡ Ah ! ya está el Rector abriendo el acto. Para ya Grey, deja a Anastasia a un lado y céntrate en lo qeu vas a decir a estos chicos.  Tu vas después de la Cavanagh.

Los discursos han estado bien.  Kate parece muy inteligente, aunque el cuestionario que me envió a través de Anastasia, no era muy novedoso, que se diga.  Ahora viene la entrega de  ¿trofeos? No lo son, pero para ellos si.  Si van por órden alfabético, aún me queda un buen rato para saludar a Anastasia.  Espero que todo este protocolo se aligere.  Estoy impaciente por estrechar su mano, claro que lo que me gustaría sería besarla y abrazarla pero hay que guardar las formas, naturalmente no lo haré.  Rozaré su mano brebemente, y después a ver si consigo que pasemos la noche juntos, o al menos parte de ella.  Creo que iban a venir sus padres, pero al final sólo lo ha hecho su padre, porque Carla tenía que cuidar de su marido que está accidentado. Ha sido muy oportuno el hombre ¡ con la ilusión que les hacía !, pero bueno, lo importante es que se recupere pronto.

¡ Dios mio, la espera es eterna ! Pero ya la veo subir al escenario.  Es cuestión de un momento y la tendré frente a mi.  Ya llega.

-Enhorabuena señorita Steele
-Gracias señor Grey.  El discurso ha sido genial. Han aplaudido muchísimo y todos estaban entusiasmados
-¿ Tienes ya la respuesta?
- No creo que sea el momento más oportuno para discutir eso ahora.  Se está formando cola detrás de mi. Hay que ser breves, Grey
- Dime si o no. Me consume la incertidumbre
-No le creía tan impaciente. Vale
- ¡ Vale ! ¿ Que significa  ese vale ?
- Pues eso, que vale, que si, que lo intentaré...,  al menos

Y desaparece de mi vista, a pesar de que de soslayo en cuanto tengo ocasión la persigo con la mirada para ver si la encuentro. Estoy deseando que termine la ceremonia.  Deseo que estemos a solas, y de una vez me explique lo que significa ese "vale ".  Aunque creo lo sé, no quiero hacerme ilusiones, con ella nunca se sabe.  Me lo dijo sonriendo, y eso significa que acepta. ¡ Dios mio ! estoy tan contento que me pondría a dar saltos de alegría. Anastasia, no sé que me has dado, ni lo que haces para que me sienta tan contento como ahora.  Te ha bastado una simple palabra que abarca un universo de emociones y promesas.  Desde ahora la adopto para mi afirmación que siempre será "vale" en lugar de okay.

La fiesta está en todo su apogeo.  Las familias se muestran orgullosas de sus hijos por el título obtenido. Mantengo una charla con el rector y los profesores, sobre la brillantez de acto, y disimuladamente busco con la mirada a Anastasia.  La veo que está contenta; charla animadamente con Kate, el hermano y,  un señor de edad madura que supongo será el señor Steele. Buena ocasión para conocerle.  Me desharé de la Junta  e iré en su busca.

Al fin consigo avanzar hacia ella. Kate se está despidiendo del padre de Anastasia y se quedarán lo dos solos.  Llego hasta ellos. Kate susurra unas palabras que me dejan de piedra ¿ su novio, qué novio ? ¡ ay Kate no sabes en el lio que nos has metido !  Miro a Anastasia y la noto violenta, nerviosa.  La presencia de un fotógrafo hace que se relaje el ambiente cuando me solicita una foto. ¡ Vaya, su novio ! ¿ Novio, qué novio ? Una relación amo y sumisa, eso va a ser todo. Aunque no estaría nada mal: ella estaría contenta y se relajaría, pero sería una locura porque seríamos los novios eternos, o quién sabe, duraríamos un suspiro.  De momento dejemoslo estar.

- ¿ Nos perdona un momento, Ray ?
- Por supuesto. Haced lo que tengáis que hacer




Tengo que tomar de la mano a Anastasia; quería quedarse con su padre, pero yo deseo que esté conmigo y la sujeto contra mi mientras el fotógrafo tira la foto. Nos pide una sonrisa y la verdad es que no hago ningún esfuerzo por sonreír. En todas las fotos  estoy muy serio; en cambio Anastasia pone una cara rara, como  asustada, y a penas si esboza una sonrisa..  No entiendo porqué. ¿ Será por la indiscreción de Kate? En ese caso, el asustado debiera ser yo.

Las obsesiones de Christian - Obsesión 5- Respuesta demorada

Habíamos quedado citados para discutir la parte del contrato en el que las normas eran algo a respetar estrictamente, pero Anastasia, ¡ cómo no ! diría la última palabra. En un principio parecía una mujer dócil, manejable, pero estaba visto que mi ojo clínico había errado con ella. Era una mujer de fuertes convicciones de las que no se apartaba nunca si creía que llevaba razón.Estoy siendo demasiado transigente con ella, y la verdad,  yo mismo me desconozco: siempre he sido implacable y a una orden mía, todo se ha cumplido a rajatabla.  Estuvo indagando, y había algo que la desagradaba.  Como siempre, se comunicó conmigo y me rechazó, algo que me sentó francamente mal.  Una vez más me repito ¿ qué me está pasando con esta cría ?  Tuve que demostrarle que no soy un hombre difícilmente rechazable, que cuando voy tras de algo, no paro hasta que lo consigo.  Y ella, claro, no fue una excepción.  Jugué mis armas de seducción, y la pobre,  inocente mía, cayó sin remedio.  El rechazo se tornó en una cita para discutir algunos puntos. Quedamos en cenar.  ¡ Estupendo, pasaremos una noche gloriosa !




- ¿ Ha quedado todo claro ?
-Si y no.  Algunas cosas no las tengo muy claras. Tu manejas la situación mejor que yo. Te aprovechas de que no tengo experiencia e ignoro todo esto.  Lo revisaré concienzudamente y te responderé dentro de algún tiempo
-¿ Algún tiempo? ¿ Qué más necesitas saber ? Creo que he sido sincero y muy claro contigo.  Incluso te he hecho algunas concesiones, de las que no estaba dispuesto a renunciar, y aún así no estás conforme.  Eres muy difícil de tratar; eres muy buena negociadora, he de reconocerlo, aunque sea yo el perjudicado en esta ocasión
-¿ En qué te perjudico yo ? Si no te interesan mis condiciones, te repito lo que me dijiste: déjalo y no ha pasado nada
- Pero el caso es que si ha pasado, Anastasia. Me siento muy atraído hacia ti, me has dado a beber algún brebaje que me ha hechizado.  Nunca he sido tan condescendiente como lo estoy siendo contigo. Ahora mismo esta conversación me está poniendo a cien, así que vámonos ¿ a tu casa o arriba a mi habitación ?
- Me voy, Christian.  Estoy cansada y mañana es un día importante para mi. He de relajarme, porque aunque no lo creas, cierro una etapa importante de mi vida y comienza otra totalmente diferente y desconocida, y es algo que me tiene preocupada
- ¿ Lo dices por lo nuestro ?
- No seas tan arrogante. Lo digo porque tengo que encontrar un trabajo, nos cambiamos de domicilio y también está lo tuyo, claro
- Lo has puesto en último lugar ¿ Es que no te interesa? Te lo repito: puedes dejarlo en cualquier momento. Nuestra relación no será convencional, ya lo sabes. No tengo los idealismos que tu, soy más práctico, o si quieres, piso más la tierra.  Tú estás influenciada por los personajes de los libros que te han fascinado, pero créeme, la vida real es otra cosa.


- Pero a mi me gusta ese tipo de vida.  Tu eres frío, todopoderoso, que consigue lo que deseas con el chasquido de un dedo, pero a mi me ha costado cuatro años de mi vida de no salir y disfrutar con amigos como lo hacen todos los jóvenes. No tienes ni idea de lo duro que es estudiar y trabajar al mismo tiempo.  Me he privado de muchas cosas porque quería hacer lo que por fin he conseguido. Es importante para mi, pero no estoy entrenada para un cambio tan radical de vida como el que voy a tener.Y eso me perturba.
- En ningún momento has mencionado lo nuestro, y eso me preocupa a mi también, porque yo me lo tomo muy en serio. ¿ Deseas que te envíe flores o bombones?  Por eso no sufras, el día de tu cumpleaños tendrás rosas y bombones exquisitos. Si es eso todo lo que deseas, por mi no hay inconveniente; los tendrás
- No es eso Christian: ¿ Qué tipo de relación vamos a tener? Seré tu amante ocasional los fines de semana. ¿ Sabes en que me convierte eso? Pues es algo que no entra en mis cálculos, la verdad
- Erres una mujer muy difícil, Anastasia Steele, y estoy comenzando a impacientarme ¿ Aceptas la relación si ó no ? Es muy sencillo.  Quiero una respuesta y la quiero ya
- Pues lo siento, señor Grey. En este momento no te la daré. Si no te conviene, lo dejamos y en paz. Tengo que madurar todo lo que me has expuesto y entonces te responderé. Podemos dejarlo aquí y ahora, pero reconoce que es algo que he de meditar
- Está bien Anastasia. No quiero que lo dejes; lo deseo muchísimo, pero contigo. Y tal y como estoy en este momento te necesito aún más.  Y te recuerdo que no me has respondido:  en tu casa, o en el hotel ?
- En ningún sitio Christian. Te he dicho que me voy. Ya te daré una respuesta
-Por Dios santo ¿ cuándo ?
- No lo sé.  Estudiaré las rectificaciones y entonces te lo haré saber.
- Está bien. Sea como quieras.

Anastasia, Anastasia...  Eres tozuda y difícil.  Sabes my bien qué cartas jugar. Eres lo mismo que ese caramelo que se le pone a un niño en la boca y cuando va a deleitarse con él, se lo quitan. Te he explicado todo, he sido sincero contigo porque deseo que lo nuestro funcione, pero tu,  erre, que erre, sigues en tus trece.  Y a ti Grey  ¿qué narices te pasa con esta chica? Debería hablar con Elena. Ella me aconsejaría; tiene más experiencia que yo, es decir yo no tengo ninguna más que con las sumisas. Pero Steele es diferente, muy diferente, y la verdad es que cada vez deseo más estar con ella y si he de hacer concesiones, las haré. Tampoco sería un sacrificio salir a cenar alguna noche; lo hago muy a menudo con Elena y no pasa nada.  Pero, Elena es un punto y aparte.  Ella me conoce, sabe del pié que cojeo. La llamaré un día de éstos y hablaré con ella de todo lo que me está pasando.  A ver qué me dice.  Seguro que ella me aclara las ideas.  Aunque, algunas veces, me insinúa algo  en lo que no quiero pensar.  Presiento que está empeñada en que volvamos a ser algo más que amigos, es decir amigos pero de otro calibre, como antaño, y yo no estoy dispuesto a ello.  Ella es mi mejor amiga, la debo mucho, pero también es muy absorbente.  No, ni hablar, no sería buena idea. Además está Anastasia.  tendría que cortar con ella, y a eso no estoy dispuesto, ni hablar.  Aprecio a Elena, pero no estoy enamorado de ella. Lo de entonces fue algo especial porque la circunstancia era especial, pero ahora no quiero atarme a nada ni a nadie. Seguiré siendo libre, volando a mi aire .  Iré con quién quiera y cuando quiera; Elena querría algo fijo y no estoy dispuesto a ello.


 Rotundamente no.  Mi objetivo es otro, que por ahora me entusiasma; ya veremos lo que  dura la novedad. La pequeña Steele es exquisita y el sexo con ella es especial, pero veremos lo que nos dura esta relación.  Durará lo que todas: cuando se instale la rutina y me canse corto y adiós muy buenas.  Pero de verdad lamentaría que fuera breve. Con ella todo es distinto.