domingo, 12 de junio de 2016

Las obsesiones de Christian - Obsesión 6 - ¡ Vale !

Y llegó el gran día para Anastasia. Había conseguido lo que cuatro años atrás se había propuesto. Mi chica, inteligente, trabajadora y absolutamente genial, ha conseguido el título de editora. tengo que ayudarla a conseguir sus sueños; es importante para mi que sea feliz.  Me preparo para acudir a la Universidad: daré un discurso. Cuando entro en el auditorium veo sentados a chicos y chicas que hoy culminan sus sueños, sus inquietudes y comienzan una nueva etapa en sus vidas.  Todos parlotean alborozados; hoy es un día grande para todos ellos, también para mi, aunque no sé muy bien porqué.  Taylor irá a recoger el magnífico coche que he comprado para Anastasia.  Anda circulando en una lata del año de la polka, y temo por su integridad.  En cualquier momento la dejará tirada o lo que es peor puede provocarla un accidente.  Mi conciencia no me lo permite, he de protegerla a como de lugar.






 Es curioso el efecto que ha causado en mi ¿ será en todos igual?  Me gustaría saber, cuando conoces a una chica y te gusta, si es lógico sentir lo que yo siento por ella.  Nunca me había pasado.  Estoy permanentemente nervioso y deseando verla, y cuando estoy a su lado, todas las inquietudes desaparecen; es mi bálsamo.  Nunca me había pasado con ninguna otra, ni siquiera con Leila, que ha sido la más duradera de mis relaciones. Creo, deseo,  que la guste el automóvil, es la misma marca y color que les he comprado a todas, porque por todas  cuidaba de su seguridad.  Me gusta complacer a la gente, tenerla contenta a mi alrededor.  Todos mis empleados están satisfechos de trabajar para mi, y ellas, todas, eran empleadas a tiempo parcial  los fines de semana. Las cuidaba bien. No quería que les ocurriera nada, pero todo eso, alguna lo interpretaba a su manera, y tenía que ponerle coto; las despedía y encargaba otra.  Me molesta hablar de ellas de este modo, por amor de Dios,¡ no eran mercancía!.

Busco entre los muchachos a Anastasia.  Están todos sentados con sus birretes y togas, todos iguales; es difícil distinguir desde aquí, porque además no paran de moverse. ¿ Por qué sentirán tanto entusiasmo por la Universidad ? Yo estaba deseando dejarla, y me importó un pimiento no graduarme. Sólo lamento el disgusto que provoqué en mis padres por esa decisión. Ahora sin embargo se sienten orgullosos de lo que he conseguido.  Y mira que se lo dije a Carrick, pero él no tenía idea de lo que bullía en mi cabeza.


Anastasia ¿ por dónde andas? Ah si, ya la he visto.  Se encoge en su asiento, no quiere que la vea, pero es inútil mi dulce niña, mis ojos te persiguen siempre.  Haré una señal para que sepa que la he localizado, que me he puesto la corbata con que la até a la cabecera de su cama, el día que me gastó la broma tan pesada en que me rechazaba.  Claro que lo que vino después fue altamente satisfactorio para los dos. ¡ Ay pequeña mía ! aún no sabes de lo que soy capaz cuando algo se me antoja, no lo dejo escapar.  Tú eres mi actual presa, pero me estás empezando a cansar con tanta demora ¿ qué demonios tiene que pensar?  Yo lo tendría claro, pero en el fondo la comprendo: no conoce nada de este mundo y está aterrorizada ¿ Me cree capaz de hacerla daño ? Si sólo deseo su felicidad que se sienta cómoda, que esté relajada y tranquila.  Quizá es que no me he explicado bien.

¡ Ah ! ya está el Rector abriendo el acto. Para ya Grey, deja a Anastasia a un lado y céntrate en lo qeu vas a decir a estos chicos.  Tu vas después de la Cavanagh.

Los discursos han estado bien.  Kate parece muy inteligente, aunque el cuestionario que me envió a través de Anastasia, no era muy novedoso, que se diga.  Ahora viene la entrega de  ¿trofeos? No lo son, pero para ellos si.  Si van por órden alfabético, aún me queda un buen rato para saludar a Anastasia.  Espero que todo este protocolo se aligere.  Estoy impaciente por estrechar su mano, claro que lo que me gustaría sería besarla y abrazarla pero hay que guardar las formas, naturalmente no lo haré.  Rozaré su mano brebemente, y después a ver si consigo que pasemos la noche juntos, o al menos parte de ella.  Creo que iban a venir sus padres, pero al final sólo lo ha hecho su padre, porque Carla tenía que cuidar de su marido que está accidentado. Ha sido muy oportuno el hombre ¡ con la ilusión que les hacía !, pero bueno, lo importante es que se recupere pronto.

¡ Dios mio, la espera es eterna ! Pero ya la veo subir al escenario.  Es cuestión de un momento y la tendré frente a mi.  Ya llega.

-Enhorabuena señorita Steele
-Gracias señor Grey.  El discurso ha sido genial. Han aplaudido muchísimo y todos estaban entusiasmados
-¿ Tienes ya la respuesta?
- No creo que sea el momento más oportuno para discutir eso ahora.  Se está formando cola detrás de mi. Hay que ser breves, Grey
- Dime si o no. Me consume la incertidumbre
-No le creía tan impaciente. Vale
- ¡ Vale ! ¿ Que significa  ese vale ?
- Pues eso, que vale, que si, que lo intentaré...,  al menos

Y desaparece de mi vista, a pesar de que de soslayo en cuanto tengo ocasión la persigo con la mirada para ver si la encuentro. Estoy deseando que termine la ceremonia.  Deseo que estemos a solas, y de una vez me explique lo que significa ese "vale ".  Aunque creo lo sé, no quiero hacerme ilusiones, con ella nunca se sabe.  Me lo dijo sonriendo, y eso significa que acepta. ¡ Dios mio ! estoy tan contento que me pondría a dar saltos de alegría. Anastasia, no sé que me has dado, ni lo que haces para que me sienta tan contento como ahora.  Te ha bastado una simple palabra que abarca un universo de emociones y promesas.  Desde ahora la adopto para mi afirmación que siempre será "vale" en lugar de okay.

La fiesta está en todo su apogeo.  Las familias se muestran orgullosas de sus hijos por el título obtenido. Mantengo una charla con el rector y los profesores, sobre la brillantez de acto, y disimuladamente busco con la mirada a Anastasia.  La veo que está contenta; charla animadamente con Kate, el hermano y,  un señor de edad madura que supongo será el señor Steele. Buena ocasión para conocerle.  Me desharé de la Junta  e iré en su busca.

Al fin consigo avanzar hacia ella. Kate se está despidiendo del padre de Anastasia y se quedarán lo dos solos.  Llego hasta ellos. Kate susurra unas palabras que me dejan de piedra ¿ su novio, qué novio ? ¡ ay Kate no sabes en el lio que nos has metido !  Miro a Anastasia y la noto violenta, nerviosa.  La presencia de un fotógrafo hace que se relaje el ambiente cuando me solicita una foto. ¡ Vaya, su novio ! ¿ Novio, qué novio ? Una relación amo y sumisa, eso va a ser todo. Aunque no estaría nada mal: ella estaría contenta y se relajaría, pero sería una locura porque seríamos los novios eternos, o quién sabe, duraríamos un suspiro.  De momento dejemoslo estar.

- ¿ Nos perdona un momento, Ray ?
- Por supuesto. Haced lo que tengáis que hacer




Tengo que tomar de la mano a Anastasia; quería quedarse con su padre, pero yo deseo que esté conmigo y la sujeto contra mi mientras el fotógrafo tira la foto. Nos pide una sonrisa y la verdad es que no hago ningún esfuerzo por sonreír. En todas las fotos  estoy muy serio; en cambio Anastasia pone una cara rara, como  asustada, y a penas si esboza una sonrisa..  No entiendo porqué. ¿ Será por la indiscreción de Kate? En ese caso, el asustado debiera ser yo.

Las obsesiones de Christian - Obsesión 5- Respuesta demorada

Habíamos quedado citados para discutir la parte del contrato en el que las normas eran algo a respetar estrictamente, pero Anastasia, ¡ cómo no ! diría la última palabra. En un principio parecía una mujer dócil, manejable, pero estaba visto que mi ojo clínico había errado con ella. Era una mujer de fuertes convicciones de las que no se apartaba nunca si creía que llevaba razón.Estoy siendo demasiado transigente con ella, y la verdad,  yo mismo me desconozco: siempre he sido implacable y a una orden mía, todo se ha cumplido a rajatabla.  Estuvo indagando, y había algo que la desagradaba.  Como siempre, se comunicó conmigo y me rechazó, algo que me sentó francamente mal.  Una vez más me repito ¿ qué me está pasando con esta cría ?  Tuve que demostrarle que no soy un hombre difícilmente rechazable, que cuando voy tras de algo, no paro hasta que lo consigo.  Y ella, claro, no fue una excepción.  Jugué mis armas de seducción, y la pobre,  inocente mía, cayó sin remedio.  El rechazo se tornó en una cita para discutir algunos puntos. Quedamos en cenar.  ¡ Estupendo, pasaremos una noche gloriosa !




- ¿ Ha quedado todo claro ?
-Si y no.  Algunas cosas no las tengo muy claras. Tu manejas la situación mejor que yo. Te aprovechas de que no tengo experiencia e ignoro todo esto.  Lo revisaré concienzudamente y te responderé dentro de algún tiempo
-¿ Algún tiempo? ¿ Qué más necesitas saber ? Creo que he sido sincero y muy claro contigo.  Incluso te he hecho algunas concesiones, de las que no estaba dispuesto a renunciar, y aún así no estás conforme.  Eres muy difícil de tratar; eres muy buena negociadora, he de reconocerlo, aunque sea yo el perjudicado en esta ocasión
-¿ En qué te perjudico yo ? Si no te interesan mis condiciones, te repito lo que me dijiste: déjalo y no ha pasado nada
- Pero el caso es que si ha pasado, Anastasia. Me siento muy atraído hacia ti, me has dado a beber algún brebaje que me ha hechizado.  Nunca he sido tan condescendiente como lo estoy siendo contigo. Ahora mismo esta conversación me está poniendo a cien, así que vámonos ¿ a tu casa o arriba a mi habitación ?
- Me voy, Christian.  Estoy cansada y mañana es un día importante para mi. He de relajarme, porque aunque no lo creas, cierro una etapa importante de mi vida y comienza otra totalmente diferente y desconocida, y es algo que me tiene preocupada
- ¿ Lo dices por lo nuestro ?
- No seas tan arrogante. Lo digo porque tengo que encontrar un trabajo, nos cambiamos de domicilio y también está lo tuyo, claro
- Lo has puesto en último lugar ¿ Es que no te interesa? Te lo repito: puedes dejarlo en cualquier momento. Nuestra relación no será convencional, ya lo sabes. No tengo los idealismos que tu, soy más práctico, o si quieres, piso más la tierra.  Tú estás influenciada por los personajes de los libros que te han fascinado, pero créeme, la vida real es otra cosa.


- Pero a mi me gusta ese tipo de vida.  Tu eres frío, todopoderoso, que consigue lo que deseas con el chasquido de un dedo, pero a mi me ha costado cuatro años de mi vida de no salir y disfrutar con amigos como lo hacen todos los jóvenes. No tienes ni idea de lo duro que es estudiar y trabajar al mismo tiempo.  Me he privado de muchas cosas porque quería hacer lo que por fin he conseguido. Es importante para mi, pero no estoy entrenada para un cambio tan radical de vida como el que voy a tener.Y eso me perturba.
- En ningún momento has mencionado lo nuestro, y eso me preocupa a mi también, porque yo me lo tomo muy en serio. ¿ Deseas que te envíe flores o bombones?  Por eso no sufras, el día de tu cumpleaños tendrás rosas y bombones exquisitos. Si es eso todo lo que deseas, por mi no hay inconveniente; los tendrás
- No es eso Christian: ¿ Qué tipo de relación vamos a tener? Seré tu amante ocasional los fines de semana. ¿ Sabes en que me convierte eso? Pues es algo que no entra en mis cálculos, la verdad
- Erres una mujer muy difícil, Anastasia Steele, y estoy comenzando a impacientarme ¿ Aceptas la relación si ó no ? Es muy sencillo.  Quiero una respuesta y la quiero ya
- Pues lo siento, señor Grey. En este momento no te la daré. Si no te conviene, lo dejamos y en paz. Tengo que madurar todo lo que me has expuesto y entonces te responderé. Podemos dejarlo aquí y ahora, pero reconoce que es algo que he de meditar
- Está bien Anastasia. No quiero que lo dejes; lo deseo muchísimo, pero contigo. Y tal y como estoy en este momento te necesito aún más.  Y te recuerdo que no me has respondido:  en tu casa, o en el hotel ?
- En ningún sitio Christian. Te he dicho que me voy. Ya te daré una respuesta
-Por Dios santo ¿ cuándo ?
- No lo sé.  Estudiaré las rectificaciones y entonces te lo haré saber.
- Está bien. Sea como quieras.

Anastasia, Anastasia...  Eres tozuda y difícil.  Sabes my bien qué cartas jugar. Eres lo mismo que ese caramelo que se le pone a un niño en la boca y cuando va a deleitarse con él, se lo quitan. Te he explicado todo, he sido sincero contigo porque deseo que lo nuestro funcione, pero tu,  erre, que erre, sigues en tus trece.  Y a ti Grey  ¿qué narices te pasa con esta chica? Debería hablar con Elena. Ella me aconsejaría; tiene más experiencia que yo, es decir yo no tengo ninguna más que con las sumisas. Pero Steele es diferente, muy diferente, y la verdad es que cada vez deseo más estar con ella y si he de hacer concesiones, las haré. Tampoco sería un sacrificio salir a cenar alguna noche; lo hago muy a menudo con Elena y no pasa nada.  Pero, Elena es un punto y aparte.  Ella me conoce, sabe del pié que cojeo. La llamaré un día de éstos y hablaré con ella de todo lo que me está pasando.  A ver qué me dice.  Seguro que ella me aclara las ideas.  Aunque, algunas veces, me insinúa algo  en lo que no quiero pensar.  Presiento que está empeñada en que volvamos a ser algo más que amigos, es decir amigos pero de otro calibre, como antaño, y yo no estoy dispuesto a ello.  Ella es mi mejor amiga, la debo mucho, pero también es muy absorbente.  No, ni hablar, no sería buena idea. Además está Anastasia.  tendría que cortar con ella, y a eso no estoy dispuesto, ni hablar.  Aprecio a Elena, pero no estoy enamorado de ella. Lo de entonces fue algo especial porque la circunstancia era especial, pero ahora no quiero atarme a nada ni a nadie. Seguiré siendo libre, volando a mi aire .  Iré con quién quiera y cuando quiera; Elena querría algo fijo y no estoy dispuesto a ello.


 Rotundamente no.  Mi objetivo es otro, que por ahora me entusiasma; ya veremos lo que  dura la novedad. La pequeña Steele es exquisita y el sexo con ella es especial, pero veremos lo que nos dura esta relación.  Durará lo que todas: cuando se instale la rutina y me canse corto y adiós muy buenas.  Pero de verdad lamentaría que fuera breve. Con ella todo es distinto.

jueves, 9 de junio de 2016

Las obsesiones de Christian - Obsesión 4- Mía

Ni siquiera se me había ocurrido viajar con mis anteriores chicas. Ni yo mismo podía creerlo ¿ qué fue lo que me hizo pensar en ello? No lo ´se, ni me importa. Fue un impulso y tal y como lo pensé, lo hice. Iríamos  por la autopista, en el coche, pero imaginé que sería más pesado, así que no, decididamente viajaríamos  en el helicóptero.  Anastasai estaba muy sorprendida, porque hay que reconocer que no es un medio muy común para conquistar a una chica.  Pero ella estaba radiante ante  la idea de viajar de noche a una ciudad,  no muy distante, pero que siempre lo había hecho por carretera.  La misma excitación,  ante la aventura,  que sentía ella, la experimentaba yo.  Era una novedad, y pienso que he perdido el tiempo al rechazar la compañía de una mujer en el Charlie, o quizá sea porque es Anastasia quién me acompaña.


En menos de una hora estábamos en la terraza de mi apartamento. Mi impaciencia iba en aumento, al tiempo que el nerviosismo; ambas cosas iban parejas, y la incertidumbre  por cómo plantear la relación que sin duda deseaba tener con ella, pero no estaba seguro en cuanto a su respuesta.. La señorita Steele no paraba de dar sorpresas. Mi excitación estaba provocada,por lo que acontecería no tardando mucho. Sexualmente soy activo y aunque me controlo bastante, hay ocasiones en que es difícil no sentir impaciencia.  La pequeña Steele era lo que me provocaba: un sentimiento ignorado totalmente hasta ahora.

Y a  en el apartamento,  la veía vulnerable, pero al mismo tiempo decidida y valiente; cada vez me sorprendía más.   Lejos de estar nerviosa miraba todo con curiosidad. Acariciaba el piano, contemplaba  los cuadros y me hacía preguntas.  Yo le daba la información que requería.  No deseaba ocultarla nada que pudiera perturbarla.

Llevaba el documento de confidencialidad en una mano, y en la otra dos copas y una botella de vino para que fuese más llevadera la conversación que íbamos a tener , ya que Anastasia, tenía una mente como una esponja y quería saber todo.  Destapó la pluma que le ofrecí para la firma, y sin vacilar ni un solo instante, estampó su rubrica en el papel. No me lo esperaba; creí que al menos leería lo escrito allí,  por lo que se comprometía a no hablar de la relación que íbamos a tener de un momento a otro.  No sé si sería duradera, o por el contrario saldría despavorida cuando conociese la verdad de lo que iba a proponerla.  Y sin más preámbulos le expliqué en que consistiría nuestros esporádicos encuentros de fines de semana, si es que aceptaba mis reglas.

Ella parpadeaba curiosa; me dio la impresión de que no tenía  ni idea de lo que la estaba  diciendo. Presentí  que era  un mundo desconocido para ella, pero no tenía dudas.  Guardaba silencio mientras le planteaba la situación. Extendí mi mano para llevarla al lugar que sería testigo de nuestros placeres.  Ella no dejaba de mirarme y se veía indecisa, pero al fin aceptó mi mano y tranquila la llevé a mi cuarto del placer.

Todo lo que recuerdo es que reccrría la habitación con los ojos muy abiertos, como queriendo absorber todo lo que estaba viendo por primera vez en su vida.  No hablaba, no decía nada y yo comenzaba a intuir, que mis planes se desmoronaban como una torre de naipes.  Dio unos pasos, contempló más detenidamente algunos objetos, y al final comenzó a preguntarme:

-¿ Por qué todo esto ?
- Me gusta. Este es el tipo de relación que deseo tener... contigo.  No te obligo a nada.  Si quieres irte, lo entiendo.  Asusta un poco al principio, pero cuando lo conoces compruebas que es placer.
- No creo que así sea . ¿ Por qué yo ?
- No lo sé. No te puedo responder, pero hay algo que me lleva hacia ti. No hay explicación. Me sentí atraído  desde el primer momento en que te conocí, y desde entonces en mi cabeza imaginé las fantasías que podríamos tener en esta habitación, si llegas a aceptar
- Pero yo ...  ni siquiera conocía que ésto existiera. No creo que pueda seguirte. ¿ Tengo que pegarte con ésto ? - me preguntó señalando las varas y los látigos.
- No, seré yo quien lo emplee en ti si cometes alguna infracción.  Será el castigo.  Después llegará el placer
- Te estás riendo de mi. No creo que  agrade a nadie que le peguen con estos artilugios. ¿ Y si no acepto ?
- Pues te llevo de regreso a  casa, y no ha pasado nada, pero la confidencialidad sigue en curso.
- ¿ Por qué no tenemos una relación normal.? Me gustas Christian, pero todo esto me asusta un poco
- Es lo que deseo, pero no quiero que me sigas sin conocerlo a fondo. Investiga y después de hacerlo concretamos el acuerdo.  Saltándome las reglas que yo mismo me he impuesto, y como una excepción, esta noche lo pasaremos bien con el método tradicional. Espero que eso te complacerá más ¿ no ?
- Con el método normal...



Me extrañó que lo dijera con una expresión rara, bajando la cabeza. Sonó una alarma en mi interior: "ya está,  es lesbiana". Pero acababa de decirme que le gustaba, ¿ entonces qué ocurría ? Decidí abordar el tema de una vez.  La impaciencia me estaba jugando malas pasadas: tenía que saber de una vez si íbamos a acostarnos juntos o no.

- ¿ Qué te gusta del sexo ?
- Pues ...
¿ Por qué demonios duda, qué le pasa a esta chica ?
- Si,¿ Qué te gusta hacer o que te hagan cuando haces el amor?
- No lo sé- respondió bastante nerviosa
- Oye, creo que me ocultas algo, y la relación se basa en la confianza. Vamos a tener intimidad y eso requiere que seamos abiertos de mentes, pero también sinceros en nuestras preferencias.
- Si, si, lo entiendo. Pero...  es que yo...  nunca he estado con un hombre
-¿ Queeé ? ¿ Nunca te has acostado con nadie, eres ... ?

Me quedé helado, cuando la vi asentir con la cabeza.  Ni siquiera se atrevía a mirarme. Me dio pena porque para ella no fue fácil confiar a un desconocido, que hacía poco  había visto por primera vez, algo tan íntimo para una mujer. La acaricié para que se tranquilizara, y aunque no era una situación nada común en estos tiempos, reconocí que yo nunca había tenido que desvirgar a ninguna chica, todas eran expertas en el sexo, con lo cual fue una novedad también para mi.  Decidí tomar las riendas de la situación y terminar de una vez con la violencia que ambos sentíamos.

- Pero ... ¿ tú quieres que yo te haga el amor ?

 La pregunté rezando interiormente para que dijera que si.  Algo primitivo hacía que deseara a Anastasia con todas mis fuerzas. Sólo desee a una mujer de esta forma cuando era adolescente y fue a Elena. El resto de las chicas que pasaron por mi vida fueron tranxaciones sexuales entre ellas y yo, muy placenteras ciertamente, pero no me produjeron la excitación e impaciencia que sentía frente a esa chica vulnerable a la par que atrevida que se ofrecía a mi sin saber a ciencia cierta cómo iba a ser el paso que daríamos a continuación.



Se dejó hacer, no sentía vergüenza, al menos yo no lo percibí cuando desnuda la tendí en mi cama. No quitó su vista de mi, observando cada detalle de mi cuerpo.  Era la primera vez que veía a un hombre desnudo y era la primera vez que sentiría su cuerpo invadido por un extraño. La acaricié, la besé y recorrí cada centímetro de su hermosa piel. Sus labios exhalaban ligeros suspiros que yo ahogaba con los míos.


 Arqueaba su cuerpo y entornaba los ojos, entre abriendo la boca, y llegado a este punto, enlace mis manos en  las de ella y tomé posesión de su exquisito cuerpo.  Ella clavó sus uñas en mis manos cuando se sintió invadida y un quejido me indicó   que había conseguido el objetivo. La pequeña señorita Steele había dejado atrás su inexperiencia, había dejado atrás su virginidad, y a mi  debía su primera experiencia sexual, y su primer placer de mujer.