viernes, 11 de noviembre de 2016

Los Grey - Capítulo 1 - Stanley

Stanley era el chico clásico  por el que todas las compañeras de clase suspiraban. De pelo castaño,  de reflejos cobrizos, alto,  y deportista. Siempre andaba enredado con alguna muchacha.   Había una  que llamaba su atención , por lo bonita y tímida que era.  Sabía que a ella le gustaba, pero se limitaba simplemente a mirarle desde lejos.


. Estaba dos clases más atrás que él.  De larga melena oscura y unos impresionantes ojos grises  No era muy alta, y quizá más delgada de lo normal.  Vestía con ropa barata, ajada, y hasta quizá una talla mayor que le correspondiera ,  Algo perdida de color por tantos lavados.

 Buscaba  sitio en alguna mesa del comedor estudiantil. Su menú era muy frugal: un sándwich y una manzana. El presupuesto no daba para más.

- Eh, chica... Aquí tienes sitio

Giró la cabeza en la dirección de donde provenía la voz, y un rubor cubrió su infantil cara de diecisiete años. Era su chico preferido quién la llamaba.  Tímidamente se aproximó. Stanley sonreía sabedor de la atracción que ella sentía por él.

- Gracias por el sitio. Se me ha hecho tarde... pensaba comer en el jardín
- ¡ Oh ! no te preocupes. Puedo guardarte sitio todos los días- la dijo Stanley
- Eso sería estupendo, gracias.
- ¿ Cómo te llamas? - le pregunta él
- ELLA- responde
- ¡ Qué nombre tan extraño !...,   pero me gusta.  Yo soy Stanley



Le caía bien esa chica. Era tímida, pero cuando sonreía unos preciosos hoyuelos se marcaban en sus mejillas, Pero sus ojos, eran lo que más llamaba su atención. Eran extraños de un color poco frecuente, de un gris hermoso. Eran grandes y profundos. Entre los chicos compañeros de Stanley, comenzaron a  hacer apuestas sobre ella y él. Era vox populi entre ellos,  que la chica nueva,  estaba coladita por sus huesos.

- Seguro que te la ligas de inmediato- decía Peter, su mejor amigo
- Ni hablar, es una estrecha- aseguraba Bill

Stanley callaba. Día a día, a medida que la iba conociendo, se iba sintiendo atraído por ella. Le gustaba mucho. Era sencilla y simpática, aunque muy tímida.  Un sábado por la tarde la invitó al cine, y allí en la oscuridad de la sala, la besó por primera vez.  Tenía unos labios suaves e inocentes.  A la salida, ella no le miraba a la cara. El,  extrañado, -  la dijo

-  Qué ocurre ¿ te ha molestado que te besara? ¿ Por qué no me miras?
- Es que... es la primera vez que un chico me besa y me da vergüenza. Lo siento
- No lo sientas. A mi me gusta haber sido el primero

La toma de la mano. Está muy nerviosa,   tanto,  que hasta tiembla. Stanley la besa en el dorso y suavemente comienza a acariciar sus nudillos , con su dedo pulgar.


La madre de ELLA trabajaba en la fábrica de automóviles Chrysler de encargada del comedor de los obreros. Se ocupaba en servirles la comida y recoger después los platos.  Para sacarse algo más de dinero limpiaba los servicios.  Eran tiempos difíciles.  Trabajaba mucho y ganaba poco.  Se había quedado viuda cuando la niña contaba a penas dos años de edad.  Su marido murió de cirrosis por exceso en la bebida. Y ella se quedó totalmente desamparada, sin dinero y con una hija de la que ocuparse. Mientras  estaba en la fábrica, una vecina cuidaba de la niña, a cambio de unos pocos dólares.  En cambio la familia de Stanley, tenia una situación económica holgada. No eran ricos, pero si vivían desahogadamente.

La muchacha, tenía las mismas ilusiones que cualquier chica de su edad, sólo que ella nunca disponía de dinero ni siquiera para tomarse una Coca Cola en el bar de la gasolinera.   Desde el primer día de clase se fijó en Stanley, pero él ni siquiera la prestaba atención. Hasta aquel día,  en que la llamó para compartir la mesa del comedor. A partir de entonces procuraban coincidir a la salida de clase, y caminaban hasta la parada  del autobús que tomaba ELLA para llegar a casa, que estaba situada en un suburbio de la ciudad.

De vez en cuando, los fines de semana, tomaban algo en alguna hamburguesería o iban al cine.  Así estuvieron durante unos meses.  La atracción entre ellos aumentaba.  Ella se había enamorado perdidamente de Stanley. Él era su primer amor, su despertar de la adolescencia.   Los besos se hicieron más frecuentes y más intensos.  Cada vez que el muchacho la abrazaba, sentía algo muy especial, como si el estómago se le retorciera.  Fue una tarde  de sábado cuando Stanley la propuso ir a algún lugar en donde pudieran abrazarse y besarse sin llamar la atención

- No sé... no creo que esté bien. ¿ Dónde vamos a ir ?- le decía ELLA
- Podemos ir a un motel.  Allí no nos molestará nadie
- No nos dejarán estar. Somos muy jóvenes
- Yo tengo casi veinte años, y tú aparentas también más edad.  No te preocupes, sé de un lugar en el que no nos pedirán el carnet de identidad ¿ Quieres venir ?
-Vale... pero sólo besarnos
- De acuerdo, nena. Sólo besarnos -. Instintivamente, él toco un paquetito pequeño que llevaba en el bolsillo de su pantalón, y sonrió
- ¿ De qué te ríes?
- De nada. Me gusta que hayas aceptado-.  Mientras esperaba fuera, él se acercó a solicitar la habitación.  Como pensaba, nadie hizo preguntas
- ¿ Por qué sabias que no nos pedirían la edad?- le dijo inocentemente la chica
-Lo sé
- ¿ Has venido más veces ¿ verdad?
- Nena... en ocasiones los hombres tenemos necesidades
- Ah, ya ...- y no dijo más comprendiendo lo que quería decir.

Se encontraron en medio de la habitación. La  timidez de la chica, cortaba un poco a Stanley, pero sabía que le quería y era correspondida por él.  Se acercó y la dio un beso suave en los labios, al que ella correspondió, y entonces la pasión que ambos sentían rompió todas las barreras. Stanley comenzó a recorrer su infantil cuerpo,  a acariciarle y besarla suavemente.   Ella se abandonó y él aprovechó el momento.  Despacio, lentamente la fue despojando de la ropa y él hacia lo mismo.  Ella se cubría el cuerpo con los brazos mientras él sonreía al verla tan avergonzada.  La tumbo en la cama y siguió acariciándola  suavemente Sacó del bolsillo del pantalón un paquetito pequeño, que se puso rápidamente. y despacio penetró en su cuerpo Había conquistado a una chica virgen e inocente que confiaba en él, y que además era correspondida con intensidad.  Permanecieron acostados con las manos enlazadas. Estaban tumbados de lado, mirándose. En los ojos grises de la chica, había una luz especial. Le acariciaba la cara ,  y él besaba su frente  y su mejilla con la punta de su nariz.


¡-Oh Dios mío, ¡qué tarde es !-mira alarmada su reloj- Mi madre ya debe estar en casa. Me va a caer  una buena - Ambos se vistieron  rápidamente,  saliendo disparados del motel.

- Ha sido increíble ELLA. Te quiero
- Yo también Stanley, eres muy importante para mi. Adiós -  Se dieron un beso y entró en su casa bajo la atenta mirada de él.  Estaba pletórico.  Se querían.

- ¿ Te parece que estas son horas de venir?- le increpaba la madre- No te voy a permitir que seas una golfa, porque a estas horas ninguna chica decente anda por ahí suelta
- Mamá, son solo las once
- Tenías que haber llegado hace una hora. Y digo yo, que bien podías ayudarme un poco. Me deslomo a trabajar para que tu puedas comer, y tú por ahí divirtiéndote ¿ con quién? Con alguno que quiera un sobeteo, seguro
- Mamá eso no es cierto. El me quiere
- Ah ¿ con qué tienes novio?
- Novio, lo que se dice novio... pues no. Acabamos de empezar a salir. Es del Instituto
- No me digas más. Algún niño rico que quiere reírse de ti, porque ya me dirás qué te ha visto
- Le gusto mamá, tal como soy
- O eso es lo que te ha dicho.  Cuando haya conseguido lo que busca te dará la patada. Así que ándate con ojo y ten cuidado

Ella no quiso cenar, no tenía apetito y estaba ansiosa por poder estar en su habitación y revivir todo lo que había sucedido en la habitación de aquel motel,  que ni siquiera sabía que existía.  Había sido su primera vez.  Había entregado a Stanley su inocencia, y él la había amado con la misma intensidad. Las palabras de su madre, resonaban en su cabeza: " él me quiere, no es así. Me querrá siempre".


Los Grey - Capítulo 3 -Un camino equivocado

El misterioso cliente se había fijado en ella. Era preciosa y cada vez que sonreía era más bonita aún, pero lo hacía pocas veces.  Estaba siempre en guardia; en un lugar como ese no podía ser excesivamente amable con los clientes, si no quería tener problemas. El desconocido  había solicitado al encargado de la barra que se la presentara, 

- Dime al menos como se llama-
 - Su nombre es ELLA, pero aquí la llamamos EL
- Bien, pues perséntamela. No voy a hacerla ningún daño, sólo quiero charlar con ella - El encargado se dirigió a EL, y le dijo muy bajito:

- Oye, , ¿ ves aquél hombre que está en el extremo? Quiere conocerte, y tiene dinerito. Así que ahí puedes sacarte una buena comisión
- De acuerdo, Peter.  Pero sin alternes ¿ eh?
- Eso ya es cuenta tuya.  Yo no desaprovecharía la ocasión



ELLA se dirigíó hasta donde estaba Patrick

- ¿ Quería verme, señor?
- ¿ Eres El? Si ese es tu nombre, pues si, quería verte
- Bien... Pues usted dirá
- Tómate una copa conmigo y charlaremos durante un rato
-Perdone, no me está permitido alternar con los clientes
- ¿ Y cuando salgas?
- Lo siento, tampoco. Tengo un hijo pequeño y he de cuidarlo
- Que lo cuide tu marido ¿ no ?
- No, señor. No tengo marido
- ¡ Vaya ! si que lo pones difícil. Está bien ¿ vas a comisión?
- Si señor
- Bueno, pues pon una copa



Patrick acudía al local casi todos los días.  Se había encaprichado de la muchacha y no pararía hasta salir con ella. Y por fin un día lo consiguió.  Fue en su día libre y lo hizo acompañada de su hijo, cosa que no le agradó, pero tendría que transigir si quería "algo" con ella.  Una tarde la propuso ir a su apartamento. Tener una cena íntima

- Llevamos mucho tiempo saliendo, es hora de que nos conozcamos mejor
- Patrick, has sido amable conmigo y con mi hijo, pero creo que no sería buena idea. No nos conocemos. No sabemos nada el uno el otro
- Yo sé cómo eres, no necesito saber nada. Me gustas,  lo sabes,  y pienso que podríamos vivir juntos y probar cómo nos va. Tendrías una casa, atenderías a tu hijo y nada de servir copas en ningún sitio.  Te quiero para mi solo

ELLA no supo qué decir.  Era una tentación, porque sabía que tarde o temprano en el bar la pedirían alternar con los clientes, y Patrick era atractivo y parecía tener gran interés en  ella. Aquél día cuando Chris dormía, la llevó hasta su habitación e hicieron el amor. Hasta su mente llegó el recuerdo de Stanley.  Cerró los ojos y no pensó más en él. Patrick podría proporcionarla un bienestar para ella y para su hijo. Eso era lo más importante.

- Toma, da una calada- la dijo Patrick al terminar
- Patrick, yo no fumo
- Pruébalo. Comprobarás lo bien que te sientes y el placer que sentirás después... cuando volvamos a hacer el amor, de nuevo


 Y lo probó.  Y comprobó que efectivamente  sentía algo especial, como si flotara en una nube y su placer fue mayor cuando se unieron sus cuerpos.  Y decidió irse a vivir con él y dejar el bar. 

Durante un tiempo, todo fue muy bien. Patrick parecía amarla, sobre todo al regreso de sus ausencias de casa,  cada vez más prolongadas.  Ella se mostraba cariñosa y él cada vez le pedía más... más afecto, más sexo.. y más novedades... Y para todo ello siempre le daba ese cigarrillo especial con el que conseguía todo lo que el hombre la exigía.  Pero cada vez deseaba "fumar" con más frecuencia, y entonces Patrick la propuso "algo" más efectivo.  Así comenzaron las inyecciones "estimulantes".  Cuando Patrick no estaba en casa, se pasaba el tiempo durmiendo, mientras el niño lloraba al no recibir su alimentación en horario que le correspondía.



Patrick se fue distanciando y cada vez espaciaba más sus visitas. ELLA, ya  no era atractiva para él. No era participativa como antes, y poco a poco dejó de acudir a esa casa que habían  compartido.  Pero los gastos se acumulaban y no tenía ingresos. Cada vez su cuerpo la pedía algo estimulante y decidió, volver  de nuevo al bar por si volvían a admitirla.  Su aspecto físico se había deteriorado y las condiciones de su trabajo habían sido modificadas: tendría que alternar con los clientes.  Esa era la situación si quería volver a trabajar allí, así que decidió transigir con esa cláusula de su contrato.

Comenzó a alternar y a necesitar más ingresos para las necesidades del niño, y las suyas propias, y se prostituyó.  Solía tener algún cliente fijo, pero había uno que la solicitaba tres veces por semana, pero le pagaba lo justo, y el resto se lo compensaba de otra manera,  cumpliendo con las necesidades de droga que su organismo reclamaba.

Cuando estaba despierta, jugaba con el niño. El era el encargado de secarle el cabello cuando se lavaba la cabeza, y después cepillaba su melena oscura. Se sentaban en una silla y así podían pasar largo rato, hasta que  necesitaba tomar su dosis. Entonces Chris sabía que su mamá necesitaba dormir para luego ir a trabajar.  Se tumbaba a su lado y esperaba a que ella se despabilara.

Algunas veces venía el Hombre Bruto que la despertaba  agitándola bruscamente  o la metía en la ducha con agua fría.  Chris salía en su defensa, pero a cambio recibía una patada, ó cuando no,  un par de latigazos con el cinturón  Después ese hombre,  se echaba encima de su madre y emitía unos ruidos extraños que a él le asustaban,  y el niño,  se metía debajo de la cama.




Mientras,  el Hombre Bruto,  dormía en la cama de su mamá.  El niño salía del escondite y ELLA le daba algo de comer.  Otras  veces,  el Hombre  se despertaba de malhumor y pegaba a su madre. El niño lloraba y le daba patadas para defenderla . Entonces  se quitaba el cigarro de la boca y lo arrimaba a su pecho y allí lo apagaba ante los gritos del niño y la indiferencia de la madre que entre los golpes recibidos y la droga, estaba como ausente, indiferente a todo lo que ocurría a su alrededor.




El Hombre,  entraba y salía de casa cada vez que quería, y los insultos y las palizas eran cada vez más frecuentes.  Cuando se iba, ELLA lloraba sin parar, y Chris se acercaba  y acariciaba su hermoso cabello. Hacía que se tumbara en la cama y durmiera.  Sin embargo, cuando estaba despierta se mostraba cariñosa con el niño y ambos eran felices juntos.

-Chris, cariño, cuando me levante haremos un pastel¿vale?
- Si mami, de chocolate
- Muy bien. Lo haremos de chocolate, y pondremos cuatro velitas. Mañana es tu cumpleaños. Mi hombrecito, ya tiene cuatro
- Mami ¿ y podremos ir a comer una hamburguesa?
-Si cariño, iremos



Después se quedaba dormida. Cuando se despertaba al cabo de unas horas., en las que el niño se entretenía con cualquier juguete, sentaba a Chris en la mesa de la cocina y amasaban el bizcocho para el pastel.  Su madre le untaba de harina la punta de la nariz y ambos reian felices, hasta que cualquier ruido les sobresaltaba y entonces el niño desaparecía de la cocina. Había llegado el Hombre Bruto. Cogía a su madre de un brazo de mala manera y la arrastraba hasta el dormitorio.

La mañana del cumpleaños del niño, salieron muy pronto de casa por si llegaba "el hombre ",  que no les pillara allí. Irían a comer una hamburguesa, y ese día no dormiría.

- Mami, ¿no tienes sueño?
- Si Chris, mucho, pero hoy es tu cumpleaños y vamos a celebrarlo.

Deambularon todo el día por las calles y en el  parque.  No irían a casa, en ese día tan especial, hasta que no se hiciera de noche,  para no ver al Hombre Bruto.  Rendidos de tanto andar, se encaminaron a casa.  Cuando llegaron  les estaba esperando. Apartó de un empujón al niño, y la madre se abalanzó sobre él para evitar que le pegara, pero su furia se acrecentó.  Se quitó el cinturón y la emprendió a latigazos con ELLA

- Puta, puta, puta, puta, puta, puta-. Seis tremendos latigazos sobre el cuerpo extenuado de ella.Cuando la dejó, la emprendió a golpes con el niño. 

 Fatigado por la furia y los castigos infringidos ,   llevó a la madre al dormitorio y la poseyó brutalmente, y cuando ella no le complacía la dedicaba una serie de bofetadas.  Después saciado de la posesión se sentó en el salón, en donde el niño asustado no se atrevía a moverse. Le llamaba para que acudiera a su lado. Chris con  temor acudíó y allí le desabrochó la camisa y apagó su cigarrillo de nuevo en el pecho infantil.



A la semana de haber sido su cumpleaños, Chris se rebulló en la cama.  mami tenía frio. Estaba destapada y no se movía.  Se levantó y subió la manta para arroparla y el niño se arrebujó junto a ella para darse calor mutuamente

- Mami, tengo hambre y frio. Despiértate, quiero desayunar

Pero la madre no se movió, se levantó y comprobó que no había nada en la nevera, ni siquiera un vaso de leche.  Decidió esperar.  Y esperó,.. esperó...hasta quedarse dormido al lado de la cama en donde su madre permanecía.  Un brazo la colgaba fuera , y suavemente rozó los dedos rígidos y frios, muy frios

- Mami tengo hambre-sollozaba



Se despertó bruscamente cuando oyó un ruido en el salón: el Hombre Bruto había llegado.  Se metió rápidamente debajo de la cama. Si le viera le volvería a pegar o a pagar la lumbre en su pecho.  Se hizo un ovillo " así no me verá",- pensó

- Eh, puta., despierta y tráeme una cerveza. ¿ Has oído ?

Pero seguía sin moverse en la misma posición. La dio un empujón y comprobó su frialdad y la rigidez de su cuerpo. La miró el rostro que aún guardaba las señales de la última paliza y con un gesto de asco, salió dando un portazo.

Chris esperó durante largo rato, por si volvía y por cansancio e inanición se quedó dormido debajo de la cama.  Sonidos de ambulancias y de policía le despertaron y tuvieron que forzar la puerta para poder entrar.  Le llevaron a los servicios sociales y a su mama no sabía a dónde. ELLA, fue llevada al Instituto Forense  y allí le practicaron la autopsia. Diagnóstico:  muerte por sobredosis

En un furgón fue llevado su cuerpo hasta el cementerio de la ciudad, y en una tumba solitaria fue depositado . Nadie la acompañó. Nadie salvo su pequeño hijo, lloró su ausencia. La parroquia a la que pertenecía, la hizo una placa en la que podía leerse:

                                                        ELLA

                                                       1975
                                                       



miércoles, 9 de noviembre de 2016

Los Grey - Capítulo 2 - Consecuencias

. Cada fin de semana , acudían al motel a liberar su amor. Estaban tranquilos, Stanley era precavido. No había peligro. Los meses fueron pasando, y se acercaba el final del curso.  La familia de Stanley irían de vacaciones a California, en donde tenían familia. Ella, sin embargo se quedaría en Detroit. Se buscaría un trabajo durante el verano para ayudar en casa. Ambos estaban tristes ante la inminente separación. Stanley había tenido una buena bronca en casa: no quería irse, pero el padre, enérgicamente, había impuesto su criterio.

- Mamá ¿ podrías arreglarme algún vestido que sirviera para la fiesta de fin de curso?
-¿ De dónde voy a sacar el tiempo ? Hazlo tú, yo no puedo. Con la falda negra y una blusa, irás bien.  Todo el mundo sabe que somos pobres y no podemos hacer el gasto de un vestido nuevo
- Está bien , mamá, no te preocupes. -  Se dirigió a casa  de su amiga Lizzy,  a ver si ella pudiera prestarle algo
- Ven, vamos a mi cuarto. Algo encontraremos

Y llegó el tan ansiado día de la fiesta de fin de curso. Y llevó el vestido que la prestó su amiga Lizzy. Y su madre la dio permiso para que fuera más tarde... Era un día perfecto

- Estás preciosa, nena -le decía Stanley

El llevaba un traje oscuro y pajarita, muy elegante. Para ELLA era el chico más guapo del mundo.  Acudieron juntos al baile, bailaron sin parar, y a escondidas, él llevó una petaca de whisky, que bebían cuando nadie les observaba.



-Vámonos- la dijo tirando de ella
-¿Dónde vamos?
- Vamos al motel. No me apetece bailar más. Quiero estar contigo. Dentro de tres días nos iremos y vamos a estar mucho tiempo sin vernos. Yo te quiero y,  te necesito
- Stanley, no podemos irnos, es la fiesta de fin de curso
-Podemos hacer lo que queramos, y yo estoy harto de esta musiquilla de críos
- Pero es que¡ somos unos críos!- dijo la chica
- Yo no. Dentro de dos meses cumplo los veinte.  Seré mayor de edad.

Le hizo una caricia en la mejilla, la besó en los labios y en unos minutos estaban camino del motel.  El alcohol ingerido, las hormonas juveniles, y su propio amor hizo todo lo demás.

- ¡ Mierda !-  exclama Stanley
- ¿ Qué pasa, qué ocurre ?- dice alarmada
- No he traído preservativo
-¡ Stanley ! ¡ cómo has podido olvidarlo !
- Lo dejé encima de la cama cuando me mudé de ropa, y luego no me acordé de volverlo a coger.  No te preocupes, nena, por una vez no pasa nada. Es muy difícil quedarse embarazada de una sola vez



Y se amaron desaforadamente durante toda la noche. Les despertó las primeras luces del día. Caminaban abrazados hasta llegar a su casa.  Rezaba en su interior para que su madre estuviese aún dormida.  Era la última vez que iban a estar juntos en mucho tiempo.

Stanley partió con su familia rumbo a California y ELLA solicitó trabajar en el bar de carretera que había cerca de su casa para ayudar en la economía familiar.  Tendría el turno desde las dos de la tarde hasta las diez de la noche. De momento no la daban un gran sueldo, pero ayudaba a que el hogar funcionara mejor.

- Lizzy, estoy asustada. La regla no me ha bajado todavía. Dios mio no quiero ni pensarlo
- ¿ Cuánto retraso tienes?
- Más de diez días. Nunca me ha ocurrido esto. Estoy muerta de miedo. ¿ Qué puedo hacer?
- De momento compraremos un Predictor, y con arreglo a lo que veamos, pensaremos en algo.-  Pero no tuvieron que pensar. Dio positivo.

- No puedo decírselo a mi madre. Me matará. Y Stanley no vendrá hasta últimos de Agosto o primeros de Septiembre. Lizzy ¿ qué voy hacer?
- ¿ Has pensado en... bueno... ya sabes?
- ¡Nooo !
- ¿ Vas a tenerlo, entonces?
- Quiero tenerlo. Estoy segura que él me ayudará. Me quiere y no me dejará sola.
- Ël te quiere, pero ¿ su familia?.  Habéis sido muy inconscientes, debíais haberlo previsto
- Y lo hacíamos, menos esa noche que se le olvidó el condón
- ¡ Vaya, qué casualidad!
- Me dijo que por una vez no pasaba nada. Que se necesitaban más veces para quedarte encinta
- Es muy listo tu novio, y tu una tonta de remate. ¿ Te tragaste ese cuento? Hija mía sólo se necesitan cinco minutos y un hombre. Nada más
- Lizzy, no me digas eso, por favor
- Bueno anda. Vamos a la farmacia y después... tendrás que ir al médico... decidas lo que decidas.

Y decidió seguir adelante, pero no encontraba el momento de decírselo a su madre. Le aterrorizaba ese momento.  esperaría a que regresase Stanley.  Pero él se retrasaba, tanto...    Su familia había decidido que se quedara   a vivir en California con sus parientes

- Lleva una temporada muy distraído con una chica del instituto. Quizá poniendo distancia por medio se centre algo más - Argumentó la madre


 Y a pesar de sus protestas terminó por ceder. En el fondo le  gustaba más ese clima que el frío de Detroit.  Las chicas en biquini,  en la playa... y poco a poco se fue olvidando de todo... y  de ELLA también.

Su cuerpo iba cambiando y hasta su madre notó que estaba un poco más rellenita.  Una mañana escuchó que estaba devolviendo y entonces algo le avisó de que las náuseas y el ensanchamiento de las caderas de su hija, sólo podía deberse a una cosa: estaba embarazada.  Aguardó a que saliera del baño  y sentada en una silla, la ordenó que hiciera lo mismo

- ¿ Qué has hecho, desgraciada?
- ¿ A qué viene eso, mamá?
- ¿ Crees que soy tonta? Vas a tener un niño ¿verdad? ¿ Sabes al menos de quién es?
- ¡ Mamá !- estaba sin sangre en las venas. Su madre reaccionaba como había pensado
- ¿ Eh ? ¿ De quién es? ¿del niño rico ese ? Te lo avisé que en cuanto te hubiera sacado lo que quería, te daría la patada ¿ Dónde está ahora?
- Está fuera. Vendrá a finales de verano
- ¿ Y su familia ? Iremos a  hablar con ellos. Por amor de Dios, eres una niña. Si se desentienden, les pondremos una demanda por abuso de menor
- Mamá, no abusó de mi. Yo me entregué a él porque le amo con todas mis fuerzas, y voy a tener este niño porque es de él.  No me dejará sola en esto. No tendrás que preocuparte. Seguro que busca trabajo y en cuanto podamos nos casamos
- Sigue durmiendo de ese lado. Ya le has visto el pelo, y si no , al tiempo. Ahora te digo una cosa...   Tendrás que ponerte a trabajar y un lugar donde vivir con tu hijo, porque aquí yo no quiero putas
- Mamá...-decía llorando- no soy ninguna puta. Sólo he estado con él... Por favor, no puedes echarme a la calle. Trabajaré,  haré lo que sea, el bebé no te molestará, pero por favor... no tengo donde ir
- Pero no te importó entregarte a un hombre. Así que si has sido mayor para una cosa, serás mayor para todo. Tú verás lo que haces: o te deshaces de él o te vas de aquí.

Habló con el dueño de la cafetería y le pidió aumentase su turno de trabajo. Tal y como se lo había planteado su madre, pronto tendría que irse de casa.  Su madre había fracasado en su vida y estaba amargada y notaba que no la tenía mucho cariño.  Decidió hacer frente a la situación, pero no se desharía del niño.   La mujer del dueño del bar, notaba algo raro en la chica y una mañana decidió hablar con ella

- ELLA ¿ qué te ocurre? ¿ estás bien?
-Mary...  tengo un problema
- Creo que lo imagino ¿ es relacionado con el chico con quién salías?
- Si
- ¡ Por Dios, ELLA! ¿ Y él?
-Esta fuera. Se lo diré cuando venga
- ¿ Has ido al médico?¿ de cuánto estás?
- De dos meses
- ¡ Eres una niña !
- Cumpliré dieciocho años dentro de unos días.
- ¡ Dieciocho ! Tienes edad para jugar con muñecos, pero no de carne y hueso. ¿ Se lo has dicho a tu madre?
- Si y tengo que irme de casa. No me quiere ni a mi,  ni al bebe. Por eso quiero trabajar más horas. Quiero ahorrar dinero, sé que tendré muchos gastos
-¡ Hija mía ! ¡ Si qué tienes un problema !

Y trabajó duramente. . Y supo que Stanley decidió ir a la universidad en California y no regresar  a Detroit. ¿ Cómo podría hablar con él ?  Decidió hablar con sus padres,  con cualquier excusa para que la facilitaran al menos un teléfono,  para decírselo

- Soy una compañera de Stanley del instituto. Se llevó unos apuntes y los necesito  ¿Podrían darme algún teléfono para hablar con él ?- le dijo a la sirvienta que la atendió
- Claro, pasa .  Voy a buscarlo

Y miraba el número escrito en el papel. Estaba segura que en cuanto lo supiera Stanley regresaría a su lado.  Guardando la diferencia horaria, esperó el momento oportuno para llamarle

- Por favor, ¿está Stanley?
- Creo que si, que anda por el jardín ¿ quién le llama?
- Dígale que soy ELLA- y esperó un rato hasta que al fin alguien la contestó
- ELLA. Ha salido, lo siento
- No importa.  Le llamaré más tarde. Gracias -. Y le llamó hasta tres veces, sin que Stanley se pusiera al teléfono.

 Mary sentía compasión por la chica. La veía tan desamparada... Afeaba el proceder de la madre que la había dejado abandonada. Le acomodó un cuarto al lado de la gasolinera y allí se refugió. Una mañana mientras trabajaba en la cafetería, alguien dio la terrible noticia : Stanley junto con sus padres, habían sufrido un terrible accidente en California, despeñándose el coche por una de las colinas y falleciendo los tres en el acto.  La bandeja se le cayó de las manos ahogando un grito que hizo que todos los presentes volvieran la cabeza hasta ella.  Pálida como una muerta, sacó fuerzas y se aproximó a la persona que omentó

- ¿ Qué es lo que ha dicho?
- Que han tenido un accidente y se han matado
- ¿ Quién se lo ha dicho?
- Mi sobrino trabajaba para ellos. Le llamó el abogado para darle la noticia
- ¿ Seguro, no se confunde con otras personas?
- No, claro que no

Mary salió en su ayuda y la recogió a tiempo,  antes de que cayera desmayada. Durante tres días estuvo llorando sin cesar,  en cuanto se quedaba a solas en su cuarto.

 Acudió a casa de su madre a verla, por ver si podría volver con ella.  La encontró enfermiza, y llevaba unos días sin poder trabajar.   El médico estaba con ella. Llamó aparte a ELLA y la dijo

- ELLA, tu madre está muy mal.  No creo que viva mucho

A primeros de Diciembre de ese mismo año, moría y ELLA, embarazada  de casi cinco meses, fue detrás del coche fúnebre sin más compañía que su amiga Lizzy y su jefa Mary. Fue un entierro triste. Los servicios sociales cubrieron los gastos.  Pero  ELLA lloró también la muerte de su madre, a pesar de que no fue buena con su hija.  Pero la joven tenía un noble corazón.

 Todas las fuerzas las depositó en aquel ser que crecía dentro de ella y que era lo más sagrado que le había dejado Stanley. Absolutamente sola se había quedado para enfrentarse al nacimiento de aquel niño.

Pensó mudarse a casa de su madre, pero al no trabajar, debía el alquiler y el casero quería vender la mísera casa,  y por tanto había de abandonarla.  Seguiría viviendo en aquel cuarto que la buena de Mary le había dejado. Y llegó la hora... Y dio a luz en un ambulatorio de caridad que había instalado el médico en la pobre barriada

- ¡Ha sido niño, ELLA!- la dijeron su amiga Lizzy y Mary- ¡ Es precioso !

Apretaba al bebe contra su pecho.  Era lo único que tenía y por él lucharía para sacarle adelante.  Siguió trabajando en el bar.  Seguía siendo bonita y muy joven, aunque las necesidades la habían madurado y parecía mayor de lo que en realidad  era.

No se cuidaba lo suficiente.  El niño necesitaba pañales, revisiones médicas, alimentación... y ella ganaba poco a pesar de trabajar todo lo que podía.  En el registro le inscribió como Christian Dickinson, su apellido ,  y era la alegría de su pobre, solitaria y triste vida.

Chris comenzaba a dar sus primeros pasos, necesitaba a alguien que cuidara de él mientras trabajaba. No paraba quieto y ella en el bar no podía estar al tanto.  Debía tomar alguna resolución, procurar que el niño tuviera una vida mejor.

Una mañana el pequeño amaneció con fiebre. Llamó al médico y le dijo que tenía bronquitis: un gasto extraordinario para su pobre economía.  Pidió un adelanto de su sueldo, a sabiendas que les faltaría para acabar el mes, pero lo importante era que Chris se pusiera bien.  Tenía que comprar papilla para el niño y no tenía dinero. Habló con Mary y le dijo lo que la pasaba

- ELLA, no puedes seguir así.  Cada vez pides más adelantos y cada vez tienes para menos.  Nosotros no podemos pagarte más. Deberías buscarte otra cosa que  os permitiera vivir más cómodamente.

Y buscó trabajo, pero los tiempos no eran fáciles.  Encontró uno para servir copas en otro bar. Ganaba casi el doble que en el de Mary, porque llevaba comisión sobre la bebida que pudiera colocar a los clientes, pero también tenía que ser amable con ellos.  De momento sólo amable.  No se lo pensó dos veces.  Estaba en el centro de Detroit. Alquiló una habitación y buscó guardería para el pequeño.

Todo parecía que su vida iba encauzándose. Estaba feliz porque su hijo era feliz, y parecía que todo comenzaba a marchar bien..Una tarde entró en el bar, un hombre bastante mayor que ella, aunque aún joven. Atractivo y que desde el primer momento se fijó en la chica nueva

- ¿ De dónde has sacado ese bombón?- le dijo al encargado de la barra
- Es nueva. Lleva con nosotros poco más de un mes


- Tienes que presentármela
- Patrick, no es de esas. Es una chica formal. Además tiene un niño. No creo que tengas nada que hacer
- Tú preséntamela