lunes, 25 de mayo de 2015

La transformación de Grey - Capítulo 9 -

Habían pasado dos semanas desde su último encuentro con la chica de Arkansas. Se enfrascaba cada mañana, más a fondo en el ejercicio físico.  Necesitaba un cambio. Algo que le distrajera del aburrimiento mortal que sentía.  Cada fin de semana estaba con una chica diferente, pero eso tan placentero, se había convertido en una rutina.  Ya no sentía lo mismo que antes. Gozaba sexualmente de ellas, pero era una pura transacción comercial entre ambos.  Todas eran parecidas:  chicas guapas, morenas, menudas y sumisas.  La única voz que imperaba, los únicos deseos expresados, eran los suyos.  A cambio las compensaba con grandes regalos y ellas se sentían halagadas.  No era un hombre egoísta ni tacaño, muy al contrario, su esplendidez rayaba en el exagerado.  Pero quería que todo el que estuviera a su alrededor, tuviera una vida cómoda. A pesar de que sus relaciones sexuales eran consensuadas y de mutuo acuerdo con las prácticas amorosas, sentía la necesidad de ser generoso. No era un pago a cambio de sexo, sino un regalo por haber satisfecho sus necesidades físicas.

Dejó de contemplar el exterior.  El ventanal era lo suficientemente grande como para abarcar el trepidante panorama de la ciudad.  Miró al cielo gris y pensó

- Acabará lloviendo.  En Seattle siempre llueve.  Quizá me vendría bien un viaje en el Grace por la costa y atracar en algún solitario y tranquilo lugar , con un paisaje bonito.  Veré lo que hago.  Sentado en el sillón miró su reloj y comprobó que estaba a punto de llegar su próxima cita.  El paseo por sus recuerdos le había puesto nostálgico.  La verdad es que poca gente con  edad tan corta, puede decir que tiene una vida tan intensa.  Christian la había tenido, muy a su pesar.

Gozaba de su familia, a la que veía de vez en cuando, en alguna comida o cena familiar.  Se sentía a gusto con ellos, relajado.  Las bromas y las peleas entre Elliot y él, no eran como antaño.  Los dos hermanos se querían  de verdad y ambos se respetaban mutuamente, aunque a veces Elliot le gastara bromas con su soltería y soledad sin chicas.  El escuchaba sonriendo, pensando en lo lejos y equivocado que estaba, y sabía que el pensamiento de su familia era el que  sus gustos no iban , precisamente por las mujeres.  Nunca trató de sacarles de su percepción. No importaba lo que pensasen.  El sabía lo que en realidad quería, pero no iba ni a confesar sus gustos extraños, ni a sacarles de su error . Era problema de ellos , y no de él. Que pensasen lo que quisieran, si eso les hacía sentirse más cómodos.  Solamente Carrick y Grace, obviaban ese tema, lo que hacía que Cristian pensase que tenía razón y que ellos pensaban que era gay.    Su hermana Mia, que ahora cursas estudios culinarios en Paris, era la que, siempre le lanzaba alguna indirecta expresándole lo que se alegraría de conocer a su novia.  Aunque sabía que no tenía, nunca le hacía alusión alguna referente al tema.  El dejaba la cuestión en el aire.

Una llamada por el interfono, le sacó de sus reflexiones

-¿ Qué Andrea?

- Señor Grey, está aquí la señorita Steele

- Me es imposible recibirla. De un momento a otro vendrá la señorita Kavanahg.  De hecho la estoy esperando

- Verá señor Grey. La señorita Steele, viene en su lugar, parece ser que ella se ha puesto enferma

- Pues podía haber avisado antes. No me apetece nada esas entrevistas de aficionados. Se la concedo por puro compromiso, pero a esta otra...  Está bien. Acabemos cuanto antes. Hágala pasar, por favor

...  Y el resto ya lo sabéis.  Espero hayáis disfrutado, con la percepción de Christian y la evocación de su comienzo a la vida.

En episodios sucesivos, os contaré cómo llego al mundo, y conoceremos a su madre biológica. Deseo que sigáis dedicando un poquito de vuestro tiempo para conocer a esta enigmática figura, a un buen hombre, caritativo y noble, que por una realidad adversa  pensó que merecía ese destino que marcó su vida, y de qué manera, la aparición de un tímida e insegura muchacha lo cambió todo.

A partir de mañana publicaré el primer capítulo del siguiente relato, que tendrá por nombre genérico " La transformación de Grey ", aunque los episodios lleven, además, el nombre del hecho más sobresaliente que en él se narre.



Muchas gracias a todos

Basado en la novela de E.L. James " Cincuenta sombras de Grey "
Texto por 1996rosafermu
 

La transformación de Grey - Capítulo 7 -



Con el dinero prestado por Elena, Christian realizó su primer negocio. Lo invirtió en la compra de un pequeño supermercado, que anticuado, había perdido gran parte de sus clientes.  Le faltaban la mitad de los productos y a menudo sus estanterías estaba vacías y descuidadas.  Además del dinero prestado, hubo de solicitar un crédito al banco que le concedieron con el aval de Elena. Reflotó el supermercado y cuando tuvo nuevamente consolidada la clientela, lo vendió a una cadena, ganando un buen dinero con el que devolvió el crédito bancario y parte del préstamo de Elena.

Todo estaba saliendo como él había pensado.  Tenía buen ojo para los negocios y sabía encontrar las oportunidades que le producían buenos beneficios.  En otra ocasión fue una emisora de radio, pequeña.  Cambió la programación y la forma de ofrecer la publicidad. Hizo conexiones y reportajes dirigidos  a los vecinos del barrio en donde estaba situada.  Y al igual que en el supermercado, la vendió a una cadena que se había resentido en la publicidad con la pequeña emisora vecinal.  Con esta venta se vio libre de deudas y aún le sobró dinero.  Fueron sus primeras ganancias y supo invertirlas en bolsa, produciéndole pingües beneficios, y así sucesivamente, hasta que consiguió su primer millón de dólares.

Su relación con Elena continuaba, pero ya no era igual que al principio.  Muy probablemente su cabeza no sólo pensaba en sexo.  Ahora tenía preocupaciones por sacar adelante el negocio que había planeado.  Tomó una oficina pequeña y una secretaria.  Una joven recién salida del instituto que necesitaba trabajar.  Se impuso la autodisciplina de no tener ningún tipo de relación con ninguna empleada suya, nada más que la estrictamente profesional, y a pesar de que la chica era bonita y no dejaba de mirarle, Christian la ignoró, hasta el punto de que ella  se aburrió y se marchó.  Rápidamente la substituyo otra , pero esta vez era una mujer de más edad.  Era eficiente y  de gran ayuda para él, que no solo se encargaba de la oficina, sino que cuando estaba muy ocupado, también lo hacía  de los bancos y de los clientes.  Llegó a ser su mano derecha; congeniaban perfectamente. Rose, que así se llamaba, era de familia irlandesa afincada en Estados Unidos desde hacía mucho tiempo.

El señor Lincoln, sospechaba desde hacía tiempo, que su mujer tenía algo raro .  No entendía la manía de poner una peluquería. Ella no necesitaba trabajar.  Tuvieron una bronca descomunal, cuando descubrió en el extracto del banco, que había sacado cien mil dólares, y a su pregunta de dónde estaban para qué los quería, la respuesta que le dio Elena no le satisfizo en absoluto.  Linc dijo que tenía que realizar un viaje y que estaría fuera un par de días.  Elena respiró aliviada.  Hacía tiempo que no veía a Christian y le echaba de menos, no sólo a él, sino sus caricias y su sexo. Su marido hacía tiempo, que a pesar de dormir juntos, ni siquiera la deseaba las buenas noches.  La situación había empeorado desde la cuestión de los cien mil dólares.

A penas hubo salido por la puerta. Elena marcó el número de Christian por ver si ese mismo día podían verse en su rincón preferido, ocultos de miradas curiosas.  Christian atendió su llamada y su petición.  Estuvieron juntos toda la noche, hasta el amanecer.  Su pasión fue como siempre salvaje y brutal por parte de ambos.

Elena llegó a casa, cuando las primeras luces del día apuntaban en el horizonte, se despidió de Christian dándole un beso en los labios, profundo, como si fuera la última vez que se vieran.  Desde la bronca con su marido, andaba con pies de plomo, por temor a que él descubriese todo.

Cuando metió la llave en la cerradura, notó algo en el ambiente que la extrañó, y el corazón le dio un vuelco. En la sala en la que habitualmente veían la televisión, se encontraba Linc con una copa en la mano y la botella de whisky medio vacía.  Algo presagió , y no era bueno.

El, pausadamente, se levantó del asiento y fue a su encuentro.  Ella permanecía clavada en el suelo, no podía moverse.  Un mal presentimiento la estaba invadiendo.  Le alarmaba la calma, que aparentemente su marido demostraba.  Trabajaba  su imaginación a marchas forzadas, buscando una justificación a su llegada a casa, pero sabía que no la tenía y esperaba que de un momento a otro, estallase una nueva bronca, pero esta vez sería mucho mayor.

Cuando Lincoln estaba a su altura, levantó la mano y le asestó un bofetón tan fuerte, que la derribo al  suelo, al tiempo que la llamaba puta.  La agarró fuertemente de un brazo, la levanto , y con toda la furia que sentía la golpeaba una y otra vez.  La dio un puñetazo en la cara que la desencajó la mandíbula. La agarraba fuertemente de uno de sus brazos, lanzándola contra los muebles. La pegaba sin cesar, sin consideración alguna, hasta que perdido el  conocimiento y entonces  paró de darla golpes.  Llamó a una ambulancia para que se la llevaran a una clínica.

Como era un hombre adinerado y conocido en la ciudad por sus negocios madereros, lo que contó a la policía es que cuando llegó a su casa de un viaje que había realizado, se la encontró así y todos los muebles tirados por el suelo.

- ¿ Ha visto si le falta algo de valor ? Ya sabe... puede tratarse de un robo

- Agente, comprenderá que al encontrar así a mi mujer, en lo que menos he pensado ha sido en mirar si faltaban joyas, dinero, en fin ...  No lo sé, francamente, no he mirado.  Y ahora si me perdona, deseo hablar con los médicos.

- Desde luego, señor Lincoln. Abriremos una investigación, no se preocupe

Tuvo que esperar un buen rato hasta que uno de los médicos que atendían a Elena, salió para darle el parte

- ¿ Es usted familiar ?- le preguntó el médico

- Si, soy su marido- respondió Linc

- Bien, señor.  Su mujer tiene múltiples contusiones. Tiene un brazo fracturado, la mandíbula y un fuerte golpe en la cabeza.  La hemos dado un sedante para mantenerla dormida y evitar los dolores. La estamos haciendo radiografías y un Tac. Miraremos a ver si tiene alguna lesión interna, etc.  Está estable, pero grave.  Ha recibido una paliza brutal.  Espero que puedan detener al maldito que la ha agredido de forma tan bestial.

- ¿ Puedo verla ?-preguntó Linc

- Un minuto solamente.   Como le he dicho hay que hacerla pruebas para confirmar que no hayan más lesiones. Véala y después váyase a casa.  Estará en la UVI, al menos hasta mañana.  Si hubiera alguna novedad, nos pondríamos en contacto con usted inmediatamente.  Deje un teléfono en el control, por si acaso

- Pero corre peligro de...

- No, no se preocupe, pero tardará una buena temporada en estar bien

Se despidió del médico cuando éste regreso a la habitación que ocupaba Elena.

Fue noticia en el periódico, y por él se enteró Christian de lo ocurrido.  Hubiera querido acudir al hospital a verla, pero pensaba que era más prudente no hacer acto de presencia en ese momento.  Encontraría un hueco para hacerlo, o bien a través de su madre, ya que trabajaba en el mismo hospital en donde estaba ingresada.

Se sintió culpable.  Estuvieron jugando con fuego desde hacía mucho tiempo, y alguna vez tenían que quemarse, y ocurrió aquella noche.  Lo lamentaba profundamente, a pesar de todo lo ocurrido entre ellos, del tipo de relación que habían tenido. Christian la debía mucho.  Ella no solo había contribuido a su negocio, sino que le había hecho que volviera a ser capaz de ser una persona normal y no la fiera desatada que era de adolescente.  Tendría que tener cuidado para no empeorar más la situación, por ella principalmente. 

Elena estuvo ingresada quince días.  Su marido cubrió las apariencias de ser un esposo fiel y cariñoso, mientras estuvo a la vista de todos en el hospital.  .Recibió la visita de Grace, apenada por lo ocurrido a su amiga, pero Christian ni siquiera la llamó por teléfono.  El día que regresó a su casa
Lincoln, la presentó el documento de la demanda de divorcio para que lo firmara, cosa que Elena hizo sin dudar ni un segundo.  Recibiría los bienes correspondientes  en gananciales, ante la reticencia de Linc, que se negaba a costearla una vida de millonaria, después de haberle puesto los cuernos.

Estaba rabioso, pero la ley le obligaba y la presión de ella con la amenaza de denunciarle, si no la daba lo que correspondía.  Y Elena obtuvo un buen pellizco de los bienes de su marido.  El hizo las maletas y salió esa misma tarde de su casa, y en años no volvería a saber de él.

Fue ella, la que llamó a Christian una vez el marido se marchó  de su casa y de su vida.

- ¿ Le has denunciado ? - le preguntó Christian - No quise ir a visitarte, ni siquiera preguntar por ti, por no complicarte más las cosas.  Todo esto ha sido culpa mía, y nunca me lo perdonaré

- No Christian.  No ha sido culpa tuya.  Los dos lo quisimos así, y por fin estoy liberada de ese pedazo de animal, aunque me haya dejado hecha un guiñapo.  Y gracias a que no le he denunciado he podido agarrarle bien, porque se negaba a darme ni un centavo

-Tenemos que dejarlo, Elena.  Esto no puede seguir asi. Seguiremos viéndonos de vez en cuando, pero simplemente como amigos. Me pesará el resto de mi vida esa agresión

- Pero Christian, ahora somos libres

- No Elena. La verdad es que nunca debimos hacerlo, pero ya no hay vuelta atrás. Sabes que cuando tomo una decisión la llevo hasta el final, y ésta la he pensado muy bien.  No obstante, cuando te hayas recuperado, tenemos que hablar.  Deseo plantearte un negocio.  Me has ayudado mucho y te lo debo.  Quiero compensarte por ello y por ésto que te he provocado, aunque no lo deseara.

-¿ Qué negocio quieres plantearme?- dijo ella intrigada

- Deseo seamos socios.  Te gusta la peluquería, bien, pues montaremos un salón de belleza de gran altura. Tu serás quién esté al cargo de todo. Elegirás personal, dirigirás la instalación, etc. Yo aportaré el capital para montarlo.  Deseo que cumplas tu sueño y que de ahora en adelante no tengas que pedir permiso a nadie para usar tu dinero.

- Me lo estás proponiendo en serio ?

-¿ Cuando digo una cosa que no esté pensando en hacerla?  Cuando estés bien, buscaremos local por una zona de alto nivel adquisitivo.  Haremos todo lo que las mujeres hacéis para embelleceros, todo absolutamente todo lo más moderno en cosmética.  Los profesionales serán de primerísima categoría. En fin lo que se dice de altísimo nivel. Y ahora tengo que dejarte,. Hay unos señores esperándome para hacer un buen negocio.  Cuídate Elena.  Trataré de verte, pero no quiero comprometerte.  No respondo de la actuación de ese tipo si se entera que soy yo el que se acostaba contigo

- No te preocupes Christian, ha salido de mi vida definitivamente.
 
Y de esa forma llegaron a ser socios de un negocio, que con acierto ella  impulsó.


Basado en la novela de E.L. James " Cincuenta sombras de Grey "
Texto por: :  1996rosafermu

 

La transformación de Grey - Capítulo 8 -



Más por agradecimiento, que por negocio, Christian montó un salón de belleza por todo lo alto.  Le entregó la dirección a Elena.  Ella era dueña y señora para hacer y deshacer lo que creyera conveniente.  No reparó en gastos.  Al poco tiempo, debido por el exquisito trato y los modernos tratamientos de belleza que en él se dispensaban, no tardó en hacerse famoso entre la élite de lo mejorcito de Seattle.  Le puso por nombre Esclava, en directa alusión a la relación que habían mantenido,  hasta que el señor Linc se enteró de la infidelidad de su mujer, aunque nunca supo el nombre del amante.

Entre tanto, Christian se volcó en las nuevas tecnologías de comunicación, en energías renovables, y en tratamientos agrícolas para llevarlos a los lugares más empobrecidos de la tierra.  Era mecenas de la Universidad.. Se hacía rico, muy rico y su popularidad se extendía poco a poco por toda la nación.  Llegó a ser hombre del año en las más prestigiosas revistas financieras y del comercio en general.

Las revistas del corazón, se le rifaban para que les fuera concedida una entrevista del hombre más atractivo y enigmático de Seattle.  El, celoso de su intimidad, nunca hizo concesiones respecto a airear su vida privada.

Y frecuentaba lugares en que pudiera satisfacer sus apetitos sexuales, con mujeres que practicaban el acto de la misma forma que él. Ya no había intimidad entre Elena y Christian.  Cada uno iba por libre, como si nunca hubieran tenido relación alguna.  Ella conocíó a otro hombre al que sometía a sus caprichos como lo hiciera en un principio con Christian, y él por su parte llevaba hasta su apartamento a mujeres con las que pasaba el fin de semana.

Hacía tiempo que se había mudado a uno de los edificios más lujosos de Seattle, al Escala, y allí se hizo instalar una habitación exclusivamente para sus caprichos sexuales, en los que participaban las chicas que acudían puntuales los viernes por la noche.

Por él desfiló Leila , Amanda, Sussanah, Terry, Cristal...  hasta un total de quince chicas.  Leila, fue su más larga relación. A él le gustaba ella.  Era alegre, juguetona y juntos disfrutaban al máximo de la relación que habían establecido.  Pero ella se enamoró de Christian, y aunque tardó en planteárselo, el día que lo hizo, él dio por terminados sus encuentros.  Ella se marchó esa tarde del Escala, llorosa y apesadumbrada, pero era una condición imprescindible que él imponía: nada de relaciones amorosas

- Lo siento, Leila.  Pero lo dejé muy claro. No me gustan esos romanticismos que las mujeres enseguida os forjáis.  Lo dejaba muy nítido el contrato.  Nunca me enamoraré de nadie, no me interesa. Vivo para mis negocios, y cuando deseo el contacto físico, os tengo a vosotras. Se que suena  egoísta, lo sé, pero lo dejo muy claro desde el minuto uno en que entráis por la puerta de mi casa. Aceptáis y firmaís, punto.. No ha lugar a reclamaciones. Creo que soy generoso con vosotras. Os estimo y disfruto con lo que hacemos, pero eso es todo.  Nuestro contacto comienza un viernes por la noche y termina un domingo a la misma hora. Creo que debemos dar por terminada nuestra relación. Ya no es lo mismo ni para ti ni par mi.  Nuestros juegos son de común acuerdo entre ambos. Los dos sabemos a lo que venimos a este cuarto.  Cubrimos nuestras necesidades y cada uno vive su vida el resto de la semana.  Eso es todo

Ella se despidió de él taciturna. Había concebido la esperanza, de que al estar tanto tiempo juntos, con la intimidad extrema que practicaban, terminarían en algo más que en amo y sumisa.  Pero estaba claro que Christian no pensaba lo mismo.  Al cabo de una semana, entró en escena otra nueva que duró poco tiempo, porque se echó novio y dejó esas prácticas con él.

Terminó por ser suministradas por Elena.  A través del salón de belleza, escogía a chicas que practicaran  lo que ellos hacían. Firmaban el contrato y el fin de semana  pasaban horas en el apartamento de Christian.  A veces Elena sentía ¿ celos, rabia ?...  de no ser ella la que estuviera con él, pero era un hombre de palabra firme, y si dijo que se terminaba, se terminó.  Al menos tenía el consuelo que de vez en cuando cenaban juntos, y él la  confiaba sus más íntimos secretos a su buena amiga y maestra en el arte amatorio que ellos practicaban.

Todo era monótono.  Se limitaba a una llamada de teléfono, una cita concretada con Elena para atender su petición, y un toque  a la puerta el viernes por la noche.  Cuando llegaban , sabían dónde habían de colocarse y cómo debían vestirse, o mejor lo que tenían solamente que llevar.  Habían de ser puntuales porque  eso es lo que más valoraba el Amo.  Las últimas chicas que acudieron a su casa, ni siquiera sabían cómo se llamaba. Cuanto menos supieran mejor para todos.

Christian, recibió una llamada a su teléfono privado, un jueves por la tarde.  Por inesperada le sorprendió y atendió a la chica que estaba al otro lado del hilo telefónico.

- ¡ Hola, soy Susannah !  No me conoces, pero soy muy amiga de Leila Williams, y a ella la conoces bien.  El caso es que me ha hablado de ti y me interesa . ¿ Qué dices ?

- Pues digo que a mi no.  No es una presentación muy al uso, y lo que conozcas a Leila, lo dudo, porque ella sabe como son las cosas y no creo que te diera recomendaciones

- Ha pasado el tiempo.  Puedes creerme. Soy muy discreta y me va ese rollo.  De hecho lo practico siempre que puedo.  Deberíamos vernos

- Señorita no tengo el mas mínimo interés.  Creo que se ha confundido

- Yo creo que no. Trabajo en Esclava, por si no lo sabes.  Elena me ha dado, dijéramos, las bases.  Las conozco y las acepto

- Si trabaja en Esclava, me pasaré en cualquier momento, y ya veremos.  Ahora si me permite, tengo mucho trabajo

Cortó la comunicación, y a renglón seguido marcó el número de Elena

- ¿ Qué rollo es el que acaba de largarme una chica que por lo visto trabaja ahí?

- ¿ Te ha llamado Susannah? Si le hable de , ya sabes.  Ha firmado el contrato y acepta las condiciones.

- Creo que se trata de mi vida.  Podrías, al menos haberme consultado.  No me gusta que vayas por libre en lo que a mi se refiere.  Ya no eres mi Ama, ni mi maestra...  y se buscármelas bien, yo solito.
Me acercaré por allí en cualquier momento y ya veremos.

No tenía necesidades imperiosas en ese momento, por tanto tardó varios días en acudir a Esclava, pero se acercaba el fin de semana y decidió dar una vuelta y observar a la nueva..Enseguida la localizó, puesto que al resto del personal lo conocía de tiempo.  Era bonita y simpática, y hasta parecía que tenía clase.  Hablo con Elena dándole la orden de que estuviera en su casa el viernes a las siete en punto, ni un minuto más.  Ella aceptó con la cabeza dando a entender que estaba de acuerdo. Christian dio media vuelta y salió del local, seguido por las miradas de clientas y oficialas.

La relación con Susannah, duró a penas un mes y Christian la dio por finalizada por el mismo motivo que a otras anteriores: incompatibilidad, lo que se traduce en que las chicas se encaprichaban de él y ahí daba por terminada el contacto con ellas.  Después  llegó una chica de Arkansas, pero sólo duró un día, por motivos que más adelante conoceremos.

Basado en la novela de E.L. James " Cincuenta sombras de Grey "
Texto por, 1996rosafermu